Restos de coral en la playa de la isla Perro Grande, Guna Yala o San Blas, Panamá

Un día en San Blas con Kuna Yala Expedition

«Por lo menos el auto no va repleto y tengo espacio para moverme», pensé mientras girábamos en una curva más en la carretera entre El Llano y Cartí. Siempre tuve la opinión de que para ir a las islas de Guna Yala o San Blas, lo ideal era dormir por lo menos una noche allá, pues el camino al puerto de Cartí es largo y cansón, tomando aproximadamente 2 horas y media desde la ciudad de Panamá, a lo cual hay que agregar el tiempo que se tarda en la lancha para llegar a las islas. Esto significa que para ir y volver en un día, se requieren casi 6 horas de viaje. Sin embargo, allí estaba yo, yendo hacia Guna Yala, sin ropa para dormir allá. Siempre hay una primera vez para todo.

Había aceptado la invitación de Elías Pérez, quien me quería demostrar que pasar un día en San Blas no solamente era posible, sino también agradable. Elías, maestro de profesión, compagina su trabajo con sus emprendimientos turísticos, Kuna Yala Expedition y las cabañas turísticas en la isla Corbiski, y es una de las personas más conocidas en esta parte del archipiélago, por ambas facetas. Al llegar al puerto de Cartí, Elías me recibió y me explicó el plan del día. —Espero que disfrutes el paseo y hagas buenas fotos —me dijo. «Siempre que haya sol, no debería ser un problema», pensé. Las islas de Guna Yala son una preciosidad, altamente fotogénicas y solamente necesitas una buena luz para capturar esa belleza.

Puerto Niga Kantule en Cartí, Guna Yala o San Blas, Panamá
Puerto Niga Kantule en Cartí

Seguir leyendo «Un día en San Blas con Kuna Yala Expedition»

Letrero del Hotel El Porvenir, archipiélago de Guna Yala o San Blas, Panamá

Hoteles y alojamiento en las islas de Guna Yala o San Blas

El archipiélago caribeño de Guna Yala o San Blas es uno de los destinos más populares de Panamá. Casi todos los visitantes desean ir a conocer estas maravillosas islas donde, al haberse limitado el turismo de masas, se pueden apreciar las clásicas estampas de un Caribe paradisíaco. Sin embargo, hay muy poca información disponible en línea. Este artículo está orientado a ayudar a comprender la oferta de alojamiento que hay en Guna Yala.

Primero que todo, es importante comprender el estilo de alojamiento que se va a encontrar en Guna Yala. De forma general, se trata de alojamientos rústicos. Incluso los más caros lo son, si bien la calidad de los mismos es superior. En Guna Yala, no esperes que por 200 USD por noche vayas a tener una habitación de un hotel 5 estrellas; lo más probable es que sea una cabaña de madera construida de la manera tradicional guna, aunque tendrás una cama excelente, buen acceso a electricidad, un ventilador (puede que sea necesario), y posiblemente algunas de las mejores comidas del archipiélago (las comidas suelen estar incluidas en el precio). Por lo tanto, vale la pena considerar bien el presupuesto a utilizar durante una estadía en Guna Yala. A mí no me gusta gastar más de 100 por persona y por noche, con las comidas y paseos incluidos, pues de todas formas sé que voy a estar casi todo el tiempo fuera de la habitación, en las playas o haciendo snorkel. Es cierto que los alojamientos caros son mucho más cómodos, sobre todo porque son más frescos, ya que los baratos suelen estar diseñados de una manera que hace calor dentro de la habitación y puede no haber ventilador.

Isla Aguja, archipiélago de Guna Yala o San Blas, Panamá
Isla Aguja, cercana a Cartí

Seguir leyendo «Hoteles y alojamiento en las islas de Guna Yala o San Blas»

Las cabañas sobre el mar en Yandup, archipiélago de Guna Yala o San Blas, Panamá

Yandup, la isla de los jabalíes

A un escaso kilómetro de la comunidad de Playón Chico, la pequeña isla de Yandup es la ubicación de uno de los hoteles más exclusivos de la comarca de Guna Yala. El nombre significa isla de jabalíes, porque según cuenta la tradición oral, allí hallaron los antiguos gunas una manada de estos animales. Hoy día en Yandup solamente se encuentran unas estupendas cabañas, muchas de ellas construidas sobre el mar, palmeras, un césped impecablemente cortado y los anfitriones gunas que cuidan al detalle de las necesidades de los visitantes. Seguir leyendo «Yandup, la isla de los jabalíes»

Isla Perro Grande, archipiélago de Guna Yala o San Blas, Panamá

Cómo llegar a las islas de Guna Yala o San Blas

El archipiélago de Guna Yala o San Blas es uno de esos lugares que con solo ver una foto nos enamora y nos crea un obsesión por conocerlo. Sus cientos de islas con playas de arena dorada cubiertas por palmeras y sus aguas cristalinas repletas de arrecifes de coral son la clásica estampa del Caribe paradisíaco. En gran parte, la belleza y el encanto de Guna Yala se debe a que es una comarca regida por la etnia guna, quienes han mantenido el turismo masificado y las grandes cadenas hoteleras a raya. Esto a la vez significa que hay poca información sobre cómo planificar una visita al archipiélago, existiendo en línea más que nada información sobre paquetes completos ofrecidos por agencias de viajes. Sin embargo, es posible planificar un viaje a San Blas de forma independiente. En esta entrada detallamos el primer paso, que son las opciones de transporte para llegar hasta el archipiélago desde la ciudad de Panamá. Seguir leyendo «Cómo llegar a las islas de Guna Yala o San Blas»

Amanecer en las dunas de Erg Chebbi, Marruecos

Top 10 – Mis experiencias favoritas

En los ocho años que viví en Madrid, y he de admitir que sobre todo gracias a las muchas ganas de conocer el mundo que me ha inspirado Carlos, visité sitios preciosos que han dejado una huella indeleble en mi memoria. A continuación comparto con ustedes algunos de esos recuerdos:

1. El castillo de Neuschwanstain visto desde el puente de María (Marienbrücke): En San Valentín del 2010 Carlos me llevó por sorpresa a la región de Baviera, a conocer el castilllo de Neuschwanstain, construido por Ludwig II y en el que se inspiró Walt Disney para diseñar el famoso castillo de la Bella Durmiente en Disneyland.

El castillo de Neuschwanstein visto desde Marienbrücke

2. Batu Ferringhi desde el aire: Batu Ferringhi es una hermosa playa ubicada en la isla de Penang en Malasia. Aquí tuve la oportunidad de practicar parasailing por primera vez en mi vida. Tras pasar el miedo inicial debo decir que la sensación de libertad es increíble, todo temor desaparece y las preocupaciones se desvanecen y el agua estaba tan clara que desde el aire podíamos ver las medusas (aguamalas) que como campanas flotantes, nadaban hacia la playa.

Parasiling en Batu Ferringhi, Malasia

3. La inmensidad del mar desde un banco de arena en San Blas: San Blas es un archipiélago del caribe panameño formado por 365 islas y que constituye el hogar de la comarca indígena de Guna Yala. Es uno de los tantos sitios especiales de mi país y donde viví una de las mejores experiencias que atesoro en mi memoria. La imagen la conforman la inmensidad del mar abierto en calma y yo de pie, en medio de un banco de arena finísima y rodeada de estrellas de mar de todos los colores. ¡Simplemente alucinante!

Banco de arena en San Blas

4. La vista desde los jardines de Chambord: Siendo éste mi segundo castillo en el top 10 de lugares favoritos, se podrán imaginar que me declaro una eterna admiradora de este tipo de edificaciones. Supongo que el aura de romanticismo y de misterio que los rodea son los detonantes de mi admiración. En octubre del 2009, tuve la dicha de participar en un tour por algunos de los castillos del Loira en Francia, y no puedo más que decir que quedé enamorada. De todos los visitados mi castillo favorito es el de Chambord cuya escalera de doble hélice, posiblemente diseñada por Leonardo Da Vinci y su arquitectura tan exquisita constituye uno de los más conocidos en el mundo. Aunque admito que mi parte favorita no fue el entrar al castillo en sí, sino rodearlo, recorrer sus jardines, acercarme poco a poco sin perderlo de vista, llenarme de sus detalles y admirar su majestuosidad. ¡Quién pudiese transportarse en el tiempo y ver por un instante la vida en aquel recinto!

La fachada del castillo de Chambord

5. Un paseo a la luz de la luna por el desierto: Recorrer una ínfima parte del gran desierto del Sahara a lomo de un camello y bajo el faro de la luna llena es una experiencia sublime. Sentir que tu caravana es la única que avanza sobre la arena y que nada ni nadie puede alterar ese momento mágico, es ¡simplemente extraordinario! Cierro los ojos y aún veo la imperturbable inmensidad del desierto, siento la arena levantada por el viento juguetear con mi cuerpo, percibo el olor del aire fresco que transforma la noche y me deleito con el misticismo y la grandiosidad de las dunas.

Amanecer en las dunas de Erg Chebbi, Marruecos

6. El Matterhorn visto desde Zermatt: Las navidades del 2009 fueron especialmente blancas y felices para mí. Entre algunos amigos, alquilamos una pequeña cabaña en la comuna suiza de Zermatt, desde la cual se divisaba en todo su esplendor el Matterhorn o Monte Cervino, una de las montañas más conocidas de los Alpes y que sirvió como inspiración para diseñar el envase del chocolate Toblerone. Una blanca navidad, buena compañía y un paisaje espectacular ¿qué más puedo pedir?

Maleny, Tania y yo posando con el Matterhorn

7. La ciudad amurallada de La Alhambra: Sus jardines, su historia, su ubicación, la delicadeza de los tallados que la visten, el aire nostálgico que en ella se respira, su forma tan exquisita y hasta mágica de conjugar arte y naturaleza. Realmente me es complicado explicar el torbellino de emociones que despierta en mí esta antigua fortaleza nazarí, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984 y nominada a formar parte de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, ¡es una lástima que no saliese electa!

La Alhambra vista desde el mirador de San Nicolás en el Albaicín de día

8. Las cuevas de Saint Michael en Gibraltar: De origen calcáreo, esta red de cuevas ubicadas en lo alto del sistema rocoso de Gibraltar conforma un manjar de formas y colores para mis sentidos. Pensar que esta sucesión de estalactitas y estalagmitas formadas a partir de diminutas gotas de agua filtradas entre las rocas, ha tardado miles de años en forjar esas formas caprichosas y aleatorias que hoy nos deleitan. Definitivamente es un espectáculo visual digno de apreciar que la naturaleza comparte con nosotros y que estoy feliz de haber podido ver.

Cuevas de Saint Michael en Gibraltar

9. La Fête des Lumières (Festival de las Luces) en Lyon: El recuerdo de este festival tiene reservado un sitio especial en mi memoria. Luces, colores, sonidos y pirotecnia son los ingredientes principales de esta gran fiesta que se celebra alrededor del 8 de diciembre todos los años en las calles lionesas y donde locales comerciales, plazas, parques y fachadas de edificios se convierten en lienzos que reflejan maravillosas obras de arte.

Se dice que su origen se remonta a la Edad Media, cuando consagran la ciudad a la Virgen María para que la protegiese durante la plaga de la peste. Tras su paso y en agradecimiento, los lugareños iluminaron las fachadas de sus casas, colocaron velas en grandes vasos de colores y salieron a la calle a gritar himnos a la Virgen, acto que se repitió año tras año hasta convertirse en una tradición popular que sobrevive hasta nuestros días.

Muñecos danzantes en el Festival de las Luces de Lyon, Francia

10. Los jardines del Príncipe de Aranjuez en otoño: Aranjuez es un municipio de Madrid, declarado Real Sitio de la Corona de España por Felipe II en 1560 y famoso, entre otras cosas, por su Palacio Real y por haber inspirado al compositor Joaquín Rodrigo para su célebre concierto de Aranjuez. Sin embargo, mi mejor recuerdo de Aranjuez no son sus estructuras o su música, sino sus jardines, más específicamente, el Jardín del Príncipe captado en todo su esplendor durante el otoño. Este fue el sitio donde dicha estación cautivó mi corazón. El caminar en medio de aquella cama de hojas, verlas caer con cada suspiro del viento; era como estar en medio de una ciudad dorada, de un mundo dentro de otro mundo y cuya estampa permanece intacta en mi memoria.

Jardines del Príncipe en Aranjuez

Debo aclarar que el orden en que están listados los sitios no representa en medida alguna mi nivel de preferencia, todos han dejado una marca en mí y sin temor a equivocarme, recomiendo visitarlos porque ¡sé que les van a encantar!

Y tú, ¿conoces algún sitio especial que te gustaría compartir con nosotros?

Velero en San Blas, Panamá

Dos cortos pero magníficos días navegando por San Blas

—Qué buena vida esta, ¿no? —le dije a mon ami Kevin mientras contemplábamos el Caribe  panameño en Coco Bandera, en el archipiélago de San Blas o Guna Yala.
—Así es —me respondió él, después de tomar un sorbo de agua del coco que unos minutos antes un guna había abierto con un machete—. Me pregunto qué tan caro sería volver aquí en uno de esos —prosiguió, señalando a un catamarán anclado cerca de la playa en la que nos encontrábamos.
Velero en San Blas, Panamá
Un velero en el archipiélago de San Blas
Aquella conversación se quedó grabada en mi memoria y durante los siguientes meses estuve investigando sobre el tema.  San Blas es uno de mis destinos preferidos del mundo y es en mi opinión, donde se encuentran las mejores playas de Panamá.  Pero nunca lo había visitado en un velero.  De hecho, nunca había navegado en un velero.
Cuatro meses después, Kevin y yo, junto a otros amigos europeos, nos encontrábamos a bordo del velero Cinco, frente a Isla Verde, en el archipiélago de San Blas.  Me puse en contacto con los chicos del Cinco gracias a otros españoles, Marina y José, del velero Moskito Valiente, con quienes hablé tras ver un anuncio publicado en un grupo de Facebook de Españoles en Panamá.  Si bien el Moskito Valiente solamente tiene espacio para 4 pasajeros, Marina nos consiguió otro barco en el que viajar y además nos gestionó la logística del transporte por carretera desde la Ciudad de Panamá hasta el puerto de Cartí, así como la lancha desde Cartí hasta Isla Verde, donde nos encontramos con el Cinco.

Seguir leyendo «Dos cortos pero magníficos días navegando por San Blas»

Carroza nocturna en Carnavales de Las Tablas, Panamá

Caribeando y carnavaleando en Panamá

Hemos estado algo desaparecidos del blog y de las redes sociales por varias semanas. ¿La razón? Tres de nuestros amigos de Europa vinieron a pasar algunos días con nosotros, dos de ellos repitiendo visita tras haber venido en el 2014. Parece que les gusta Panamá. 🙂

La visita se dividió en varias etapas. Evidentemente, Jürgen, nuestro amigo belga, quien pisaba el istmo por primera vez, tenía que conocer el célebre Canal de Panamá. Kevin, el francés, y Frank, el holandés, ya lo conocían, así que tuvimos que buscar alguna manera interesante de hacerles volver. Por suerte, mi madre trabaja en el canal y tras mucho esfuerzo por su parte, conseguimos unas visitas internas al proyecto de ampliación del canal en el Pacífico y a las esclusas de Miraflores. Yo trabajé por poco menos de un año en estas esclusas y hacía más de una decada que no las visitaba, así que fue bastante agradable volver a ellas y ver parte del proyecto en el que yo trabajé en aquella época.

Vista de las esclusas de Miraflores desde el edificio de control, Canal de Panamá
La vista del canal desde el edificio de control de las esclusas de Miraflores

Tras visitar algunas otras atracciones de la capital, como el Casco Antiguo, nos dirigimos al archipiélago de San Blas, o comarca de Guna Yala, uno de mis lugares favoritos en el mundo. El hecho de que sea una comarca indígena donde no se puede llevar a cabo ninguna explotación comercial sin autorización de los nativos significa que los cientos de islas de este archipiélago están sin explotar por megaresorts, siendo los típicos paraísos caribeños que aparecen en un sinfín de postales. Para esta ocasión, decidimos contratar el servicio de un velero, donde dormimos y comimos, en lugar de quedarnos en un hotel. Fue una experiencia fantástica. Es algo completamente distinto a visitar San Blas y desplazarse en pequeñas lanchas. Es mucho más tranquilo y relajado, y el hecho de poder volver de las playas o de hacer snorkel e ir directamente a la cubierta del velero a tomarnos una cerveza o un refresco es una de las cosas más fantásticas que he hecho en un viaje al mar. Los chicos del velero Cinco, con quienes hicimos el viaje, son una estupenda pareja con historias muy interesantes que contar y excelente mano para la cocina. Todos quedamos entusiasmados y nos la pasamos hablando de cuándo repetiríamos este viaje.

Navegando en un velero en el archipiélago de San Blas, Panamá
Qué vida tan dura…
Mojito en un velero en el Caribe
…muy dura, sí señor.

Tras aceptar a regañadientes que había que dejar el Caribe atrás, nos dirigimos al interior del país, a la capital de la provincia de Los Santos, Las Tablas, cuna de la mayor fiesta de Carnavales del país, donde se guardan con cuidado y amor las mayores tradiciones de esta celebración. Durante los Carnavales, el pueblo se divide en dos bandos, separados por el parque central: Calle Arriba y Calle Abajo. Cada lado dedica todo el año anterior a preparar la mejor fiesta posible, con un gran número de carrozas alegóricas, complejos disfraces, la banda de música más alegre y los espectáculos pirotécnicos más exagerados. La vistosidad de estos Carnavales no tiene rival en Panamá, aunque claro está, son los más concurridos y a veces es un poco abrumador estar en un espacio tan reducido. Las Tablas es, a fin de cuentas, una población de poco menos de treinta mil habitantes que durante los Carnavales llega a albergar hasta cien mil almas. Pero para el que puede soportar algo de hacinamiento, hay muchas recompensas folclóricas.

Carroza en los culecos, o fiesta diurna, de los Carnavales de Las Tablas, Panamá
Carroza de Calle Arriba durante los culecos o fiesta diurna
Carroza nocturna en Carnavales de Las Tablas, Panamá
Carroza nocturna de Calle Abajo
La reina de Calle Arriba de Las Tablas en el 2015
La reina de Calle Arriba de Las Tablas

Tras un itinerario tan complicado, ahora estamos disfrutando de unos días a solas tras la partida de nuestros amigos. Sin embargo, en cierta forma, los extrañamos. Nos encanta recibir visitas y mostrarles nuestro maravilloso país. Hasta el momento, todos parecen haber quedado encantados y con ganas de volver una vez más. No creo que nuestros amigos quieran repetir el Carnaval de Las Tablas, pero seguro que no rechazan un viaje más largo navegando por las islas de San Blas. 🙂