Manojo de calçots crudos

La calçotada, un festín de primavera

Cuando los días fríos van dando paso al verdor y colorido de la primavera, Cataluña entera se prepara para salir de casa, encender las brasas y ensuciarse las manos mientras degustan uno de los platos típicos de la gastronomía catalana, los calçots (pronunciado calsots).

Aunque vivíamos en Madrid, mucho habíamos oído hablar de las calçotadas (festín cuyo plato principal son los calçots) y un fin de semana en que fuimos de visita a Barcelona finalmente llegó el momento de asistir a una que celebraban unos amigos y sus colegas.
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El ferrocarril transoceánico: un paseo a través del Istmo de Panamá

Eran las 7 de la mañana cuando aún adormilado mi pequeño viajante abrió los ojos y con una emoción súbita me dijo: ‘mira mamá, un tren’. Nos encontrábamos en la estación de pasajeros del Panama Canal Railway Company en Corozal, listos para partir rumbo a Colón.

Cualquier sensación de sueño o cansancio que pudiese quedar en ese pequeño cuerpo de tres años desapareció automáticamente cuando empezamos a recorrer el andén para llegar a nuestro vagón. Sus ojitos brillaban y no podía contener la sonrisa en sus labios, ‘es como Thomas’, agregó; y siendo sincera, aquella mañana él no era el único emocionado.

La buena fortuna quiso que hiciésemos el viaje a bordo del Río Chagres, un vagón con techo de cúpula de vidrio que data de 1938. Elegante y cómodo, con el suelo cubierto de alfombras, acabados en madera y unas ventanas amplísimas, este viaje empezaba mucho mejor de lo que me imaginaba. Sigue leyendo “El ferrocarril transoceánico: un paseo a través del Istmo de Panamá”

Un paseo por isla Contadora

A unos pocos kilómetros de la ciudad de Panamá, en el golfo del mismo nombre, se encuentra el archipiélago de las Perlas, conformado por más de 100 islas e islotes. Sus aguas y playas son reconocidas a nivel mundial por su gran belleza y por la riqueza de su fauna marina. Contadora, que cuenta con tan solo 3km2, es una de las islas más conocidas de este archipiélago y recibió su nombre durante la época de la conquista, porque era el sitio donde se “contaban” las perlas que encontraban en este rico archipiélago antes de ser enviadas a España.

Disfrutando de las aguas del archipiélago de las Perlas

Durante los años setenta y ochenta del siglo pasado, se convirtió en un sitio muy popular entre políticos y personas con alto nivel adquisitivo estableciéndose en la isla numerosas casas y hoteles de lujo. Lastimosamente, poco a poco fue perdiendo su estatus y entró en un estado de abandono, siendo el mayor exponente de esta situación las ruinas del Hotel Contadora, otrora un resort con más de 300 habitaciones y unas instalaciones increíbles distribuidas por toda la extensión de playa Larga.

Las ruinas de Hotel Contadora

Más de las ruinas de Hotel Contadora

Barco encallado en playa Larga, propiedad del Hotel Contadora

Si bien es cierto que unas ruinas como estas no forman parte de la visión que yo tengo de un “paraíso tropical”, la verdad es que disfruté mucho de caminar por estas viejas instalaciones imaginando el lujo de antaño y hasta me sorprendí espiando entre los matorrales y escombros varios grupos de ñeques y venados que, debido al abandono de la zona, poco a poco han vuelto a convertir este, en su territorio.

Venados en las instalaciones del antiguo Hotel Contadora

Hoy en día, la isla cuenta con excelentes facilidades turísticas y una gran variedad de alojamientos, restaurantes y playas que vale la pena visitar en todos sus puntos cardinales.

El deck de nuestro hotel

Nosotros fuimos de visita a principios de septiembre, y aunque recorrerla y disfrutar de sus playas es una tarea prácticamente obligatoria, este no era el verdadero objetivo de nuestro viaje, sino participar de una actividad que atrae a miles de turistas nacionales y extranjeros entre los meses de julio y octubre: el avistamiento de ballenas jorobadas, que migran cada año a nuestras cálidas aguas en el océano Pacífico para aparearse y cuidar de sus crías lejos del frío invierno en el círculo polar antártico.

A pesar de que había múltiples opciones, decidimos unirnos para esta misión a un grupo organizado por la empresa Coral Dreams a cargo del capitán Guillermo Schüttke pues fue uno de los pocos que nos garantizó un avistamiento “responsable” de estos cetáceos.

No tuvimos que alejarnos mucho de la costa para empezar a ver ballenas. Divisamos varias parejas madre-cría que me hicieron saltar del asiento, soltar múltiples “wao” y quedarme boquiabierta por unos instantes. Es impresionante lo inmensas y lo juguetonas que son, la gracilidad con la que danzan en el agua mostrando su lomo, cómo “saludan” con su aleta pectoral e incluso su cierre triunfal antes de adentrarse en aguas más profundas al despedirse mostrando su cola. Lastimosamente no conseguimos ver los saltos que las hacen tan famosas, pero el espectáculo que nos brindaron fue simplemente impresionante.

A punto de partir hacia nuestra aventura marina

Lomo de una ballena jorobada

Ballena jorobada "saludando" con su aleta pectoral

Sólo hubo un toque agridulce en la experiencia. Entiendo que aquí en Panamá esta actividad no está regulada y cada vez hay más botes y menos ballenas que avistar por lo que una escena como la que me tocó ver no es rara: seis embarcaciones acechando a una madre y a su cría y arremetiendo a toda máquina hacia el sitio donde salían cada vez que se las veía asomarse a la superficie. Prácticamente las acorralaron contra una isla. El sentido común me dice que nadar a pocos metros de profundidad es altamente peligroso para un animal que puede llegar a medir 16 metros y pesar hasta 36 toneladas, pero parece que eso no era lo que pensaban los seis boteros y sus pasajeros.

Creo que si queremos seguir disfrutando de este espectáculo de la naturaleza y continuar explotando esta actividad económica, es necesario establecer regulaciones claras y concisas, hacer que se cumplan e inculcar en los lugareños el sentido de responsabilidad por la preservación y el cuidado de estos gigantes del mar que cada año nos honran con su visita y cuya presencia representa el sustento para muchas familias.

Cómo llegar:

Se puede llegar a isla Contadora por avión, partiendo del aeropuerto Marcos A. Gelabert (Aeropuerto de Albrook) con la compañía Air Panama y el vuelo dura entre 20 y 35 minutos dependiendo de si hay alguna parada de por medio en alguna isla.

La otra opción es viajar por ferry, para lo cual existen dos compañías y dos sitios de partida:

  • Sea Las Perlas, que parte todos los días a las 07:00hrs. del antiguo Club de Yates al principio de la calzada de Amador y regresa a las 15:00hrs. El recorrido demora 1 hora y 40 minutos.
  • Ferry Las Perlas, que parte del hotel Trump – Panamá a las 08:00hrs y volviendo a Panamá a las 15:30hrs. El recorrido demora 1 hora y 50 minutos.
Amanecer en las dunas de Erg Chebbi, Marruecos

Top 10 – Mis experiencias favoritas

En los ocho años que viví en Madrid, y he de admitir que sobre todo gracias a las muchas ganas de conocer el mundo que me ha inspirado Carlos, visité sitios preciosos que han dejado una huella indeleble en mi memoria. A continuación comparto con ustedes algunos de esos recuerdos:

1. El castillo de Neuschwanstain visto desde el puente de María (Marienbrücke): En San Valentín del 2010 Carlos me llevó por sorpresa a la región de Baviera, a conocer el castilllo de Neuschwanstain, construido por Ludwig II y en el que se inspiró Walt Disney para diseñar el famoso castillo de la Bella Durmiente en Disneyland.

El castillo de Neuschwanstein visto desde Marienbrücke

2. Batu Ferringhi desde el aire: Batu Ferringhi es una hermosa playa ubicada en la isla de Penang en Malasia. Aquí tuve la oportunidad de practicar parasailing por primera vez en mi vida. Tras pasar el miedo inicial debo decir que la sensación de libertad es increíble, todo temor desaparece y las preocupaciones se desvanecen y el agua estaba tan clara que desde el aire podíamos ver las medusas (aguamalas) que como campanas flotantes, nadaban hacia la playa.

Parasiling en Batu Ferringhi, Malasia

3. La inmensidad del mar desde un banco de arena en San Blas: San Blas es un archipiélago del caribe panameño formado por 365 islas y que constituye el hogar de la comarca indígena de Guna Yala. Es uno de los tantos sitios especiales de mi país y donde viví una de las mejores experiencias que atesoro en mi memoria. La imagen la conforman la inmensidad del mar abierto en calma y yo de pie, en medio de un banco de arena finísima y rodeada de estrellas de mar de todos los colores. ¡Simplemente alucinante!

Banco de arena en San Blas

4. La vista desde los jardines de Chambord: Siendo éste mi segundo castillo en el top 10 de lugares favoritos, se podrán imaginar que me declaro una eterna admiradora de este tipo de edificaciones. Supongo que el aura de romanticismo y de misterio que los rodea son los detonantes de mi admiración. En octubre del 2009, tuve la dicha de participar en un tour por algunos de los castillos del Loira en Francia, y no puedo más que decir que quedé enamorada. De todos los visitados mi castillo favorito es el de Chambord cuya escalera de doble hélice, posiblemente diseñada por Leonardo Da Vinci y su arquitectura tan exquisita constituye uno de los más conocidos en el mundo. Aunque admito que mi parte favorita no fue el entrar al castillo en sí, sino rodearlo, recorrer sus jardines, acercarme poco a poco sin perderlo de vista, llenarme de sus detalles y admirar su majestuosidad. ¡Quién pudiese transportarse en el tiempo y ver por un instante la vida en aquel recinto!

La fachada del castillo de Chambord

5. Un paseo a la luz de la luna por el desierto: Recorrer una ínfima parte del gran desierto del Sahara a lomo de un camello y bajo el faro de la luna llena es una experiencia sublime. Sentir que tu caravana es la única que avanza sobre la arena y que nada ni nadie puede alterar ese momento mágico, es ¡simplemente extraordinario! Cierro los ojos y aún veo la imperturbable inmensidad del desierto, siento la arena levantada por el viento juguetear con mi cuerpo, percibo el olor del aire fresco que transforma la noche y me deleito con el misticismo y la grandiosidad de las dunas.

Amanecer en las dunas de Erg Chebbi, Marruecos

6. El Matterhorn visto desde Zermatt: Las navidades del 2009 fueron especialmente blancas y felices para mí. Entre algunos amigos, alquilamos una pequeña cabaña en la comuna suiza de Zermatt, desde la cual se divisaba en todo su esplendor el Matterhorn o Monte Cervino, una de las montañas más conocidas de los Alpes y que sirvió como inspiración para diseñar el envase del chocolate Toblerone. Una blanca navidad, buena compañía y un paisaje espectacular ¿qué más puedo pedir?

Maleny, Tania y yo posando con el Matterhorn

7. La ciudad amurallada de La Alhambra: Sus jardines, su historia, su ubicación, la delicadeza de los tallados que la visten, el aire nostálgico que en ella se respira, su forma tan exquisita y hasta mágica de conjugar arte y naturaleza. Realmente me es complicado explicar el torbellino de emociones que despierta en mí esta antigua fortaleza nazarí, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984 y nominada a formar parte de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, ¡es una lástima que no saliese electa!

La Alhambra vista desde el mirador de San Nicolás en el Albaicín de día

8. Las cuevas de Saint Michael en Gibraltar: De origen calcáreo, esta red de cuevas ubicadas en lo alto del sistema rocoso de Gibraltar conforma un manjar de formas y colores para mis sentidos. Pensar que esta sucesión de estalactitas y estalagmitas formadas a partir de diminutas gotas de agua filtradas entre las rocas, ha tardado miles de años en forjar esas formas caprichosas y aleatorias que hoy nos deleitan. Definitivamente es un espectáculo visual digno de apreciar que la naturaleza comparte con nosotros y que estoy feliz de haber podido ver.

Cuevas de Saint Michael en Gibraltar

9. La Fête des Lumières (Festival de las Luces) en Lyon: El recuerdo de este festival tiene reservado un sitio especial en mi memoria. Luces, colores, sonidos y pirotecnia son los ingredientes principales de esta gran fiesta que se celebra alrededor del 8 de diciembre todos los años en las calles lionesas y donde locales comerciales, plazas, parques y fachadas de edificios se convierten en lienzos que reflejan maravillosas obras de arte.

Se dice que su origen se remonta a la Edad Media, cuando consagran la ciudad a la Virgen María para que la protegiese durante la plaga de la peste. Tras su paso y en agradecimiento, los lugareños iluminaron las fachadas de sus casas, colocaron velas en grandes vasos de colores y salieron a la calle a gritar himnos a la Virgen, acto que se repitió año tras año hasta convertirse en una tradición popular que sobrevive hasta nuestros días.

Muñecos danzantes en el Festival de las Luces de Lyon, Francia

10. Los jardines del Príncipe de Aranjuez en otoño: Aranjuez es un municipio de Madrid, declarado Real Sitio de la Corona de España por Felipe II en 1560 y famoso, entre otras cosas, por su Palacio Real y por haber inspirado al compositor Joaquín Rodrigo para su célebre concierto de Aranjuez. Sin embargo, mi mejor recuerdo de Aranjuez no son sus estructuras o su música, sino sus jardines, más específicamente, el Jardín del Príncipe captado en todo su esplendor durante el otoño. Este fue el sitio donde dicha estación cautivó mi corazón. El caminar en medio de aquella cama de hojas, verlas caer con cada suspiro del viento; era como estar en medio de una ciudad dorada, de un mundo dentro de otro mundo y cuya estampa permanece intacta en mi memoria.

Jardines del Príncipe en Aranjuez

Debo aclarar que el orden en que están listados los sitios no representa en medida alguna mi nivel de preferencia, todos han dejado una marca en mí y sin temor a equivocarme, recomiendo visitarlos porque ¡sé que les van a encantar!

Y tú, ¿conoces algún sitio especial que te gustaría compartir con nosotros?

Visitando Mauritshuis con un peque

¿Son los hijos obstáculos para nuestros sueños viajeros o nuevas oportunidades?

Un día, caminando por Varsovia, noté que muchos turistas se paraban a hacerme fotos. ¿La razón? Ver a un padre cargando a cuestas a su niño de 4 meses, junto con la bolsa del pequeño, una cámara réflex y la mochila de la cámara. No es una visión común, es cierto, aunque considero que es porque existe una creencia (incorrecta) de que una vez que tienes hijos, las posibilidades de viajar se extinguen.

Visitando Mauritshuis con un peque
Nuestro pequeño maravillándose ante La infancia de Zeus en Mauritshuis
En nuestro caso, tener un hijo ha cambiado cómo viajamos, pero no nuestra pasión por conocer el mundo y nuestros esfuerzos por hacerlo. Por ejemplo, ya no podemos salir temprano por la mañana y volver a altas horas de la noche al hotel, pues nuestro niño no soporta ese trajín. Sin embargo, como mencioné antes, esto no nos ha impedido seguir viajando. Nuestro pequeño visitó siete países e hizo siete viajes trasatlánticos antes de cumplir los dos años.
Visitando Villandry con un peque
Admirando los jardines del Château de Villandry
Viajar con un bebé acarrea trabajo, pero no es imposible, y vale la pena hacerlo. Si te preocupa lo complicado que puede ser, he aquí algunos consejos de mi propia cosecha:
  • Los primeros dos años de tu bebé son los mejores para realizar desplazamientos en avión. El precio que paga un bebé de menos de dos años es irrisorio, normalmente es algo cercano al 10% del precio de un adulto. Aprovecha para viajar con tu bebé antes de que tengas que incluir en tus cálculos un vuelo más.
  • Los meses antes de que tu hijo empiece a gatear son los más fáciles para viajar. Probablemente tendrás que llevar más equipaje por toda la parafernalia que requiere un bebé tan pequeño, pero a cambio no tendrás un niño que querrá gatear o caminar por todos lados y agarrar cualquier cosa que vea por ahí. Lo tendrás pegado siempre a ti y sólo te preocupará que coma, duerma y esté limpio, y no que se caiga por las escaleras de la casa de Ana Frank, o tire abajo un jarrón de la dinastía Ming. Recomiendo que incluyas en tu equipaje un fular o una mochila portabebés donde portear a tu bebé durante tus aventuras.
  • Hablando de equipaje, si eres de los que disfruta haciendo viajes cortos para los que te basta solamente el equipaje de mano, olvídalo, y prepárate para facturar tu equipaje. Un bebé requiere de bastante equipo: biberones y fórmula (si no toma pecho), pañales, múltiples cambios de ropa por día, etc.
  • Al buscar hoteles, fíjate en los detalles o condiciones de reserva si cuentan con cunas para bebés. Te facilitará las cosas.
  • Asegúrate de llevar suficiente comida y bebidas para los viajes en tren o avión para tu pequeño, y formas de entretenerlo. Es fácil aburrirse tras unas cuantas horas. A nosotros nos han funcionado muy bien los libros para bebés (páginas gruesas, de cartón), cualquier juguete con ruedas, y lo que menciono a continuación.
  • La tecnología de hoy día es una maravilla para los padres viajeros. Una tablet o un teléfono móvil cargado con los vídeos favoritos de tu hijo te servirá para calmarlo en los largos vuelos. Para nosotros fue una bendición darnos cuenta una semana antes de un vuelo trasatlántico que a nuestro bebé le encantaba la película Aviones, pues le mantuvo tranquilo por horas. Una serie de vídeos que siempre nos ha dado buenos efectos es Baby Einstein; si no la conoces, búscala en Youtube y fíjate cómo reacciona tu niño.
  • No hagas planes ambiciosos para tus días de turismo. Atrás quedaron los días en que podías visitar dos o tres museos en un día; tu pequeño necesitará descansar, y tu también, pues te agotará estar pendiente de sus necesidades. En general, algo realista es poder explorar bastante a fondo una atracción por día, en el mejor de los casos, dos. Una buena práctica es incluir una visita a un parque o a un sitio donde tu pequeño pueda correr a sus anchas y liberar energía. Nosotros ahora ni nos hacemos ilusiones de que saldremos del hotel antes de las 10-11 de la mañana, pues sabemos lo que se tarda en preparar a un niño (sobre todo si tiene jetlag).
  • Ante todo, disfruta de la experiencia. Es cierto que tu bebé no recordará estos viajes, por lo que lo importante es que tú los disfrutes y aproveches el estar con tu pequeño durante los mismos. En su primer año de vida, nosotros aprovechamos todos los viajes con nuestro hijo para hacerle fotos con las atracciones turísticas, teniendo en mente que queríamos hacer un calendario con estas fotos para nuestros seres queridos. Aparte, creo que es un bonito recuerdo que tendremos de por vida, que podremos utilizar para otros proyectos, y seguro que cuando él sea adulto, le encantará poder contar con estas fotos.

Si quieres más consejos específicos sobre viajes con un bebé, Natalie escribió otro artículo al respecto, cuando recién empezamos a llevar a nuestro pequeño viajante a conocer el mundo.

El Gran Salto entre el lago Nordenskjöld y el lago Pehoé, con Los Cuernos de fondo, parque nacional Torres del Paine, Chile

Mi mayor desafío a la fecha: caminando en las Torres del Paine

Cada vez que subo unas escaleras, mis piernas me hablan.  Me recuerdan el esfuerzo que realicé hace unos días en el parque nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena.  ¿Te acuerdas de esos cinco días de caminata por senderos de montaña, recorriendo cerca de 80km, coronados con una subida de 1km en la que pasamos de 500 y tantos metros a más de 800?— me dicen.

Cómo olvidarlos.  En mi actual condición física (sin hacer ejercicio regular desde hace nueve meses), completar el recorrido de la W invertida en las Torres del Paine fue probablemente el mayor desafío físico y psicológico que he tenido en mi vida.  Para personas en mejor estado físico seguro no es la gran cosa, pero para este gordito, lo es.  Sobre todo si sumamos problemas meteorológicos como un día entero de fuertes lluvias y vientos que nos dejaron empapados y con mucho frío, y con la moral muy baja.  Aunque la miseria humana nos une, y he de reconocer que esa fue la mejor velada del viaje, cuando en el refugio Los Cuernos, los que acampábamos allí nos reunimos en torno al fuego del área común para contar nuestras batallitas del día y otras historias graciosas.  Pero por supuesto, la naturaleza se encargaría de que la noche no terminase con tan buena nota, dándonos la noche más fría de las cuatro que pasamos en el parque nacional, junto con una tienda de campaña empapada con el agua de la lluvia que no paró de caer hasta que emprendimos el camino al día siguiente.

El recorrido de la W en el parque nacional Torres del Paine, Chile
Nuestro recorrido real, la W invertida, en las Torres del Paine

Aquel lluvioso día conocimos a varias personas que se desanimaron ante las adversidades meteorológicas, y que decidieron escapar de su trek y nos donaron parte de su comida.  No parecía que el tiempo fuese a mejorar, y bromeábamos con que ellos eran los inteligentes que se iban a tiempo.  Pero estábamos en la Patagonia, donde el clima es caprichoso, y al día siguiente tuvimos algo de tregua por parte de la lluvia (mas no del viento).  Dos días después, cuando nos levantamos antes del amanecer y vimos la luna llena alumbrando las blancas montañas que rodean el campamento Las Torres, con varias estrellas asomando entre las copas de los árboles que protegían nuestra tienda, supe que nuestra decisión había sido la acertada.

Luna llena bañando el valle del campamento Las Torres
La luna iluminaba nuestro camino hacia la base de las torres

Una hora después apreciábamos cómo el astro rey teñía de carmín la cúspide de las tres Torres del Paine, con un cielo completamente despejado de fondo y una luna que se negaba a dejar de bañar con su luz a la otra parte del valle.  Este último ascenso, el cual parecía ser una escalera de un kilómetro de longitud, había sido el más duro, pero también el más recompensante.  Allí estábamos, en el mirador de la base de las torres, contemplando cómo cambiaban de color mientras el opaco lago que se encuentra en la base esperaba su turno para brillar con la luz del sol.  El viento arreciaba y perturbaba la superficie del lago, impidiendo que se formase un reflejo de las torres, y obligándonos a abrigarnos cada vez más.  Sin embargo, nada podía borrarnos la sonrisa de la cara.  Lo que muchos no llegan a contemplar en varias visitas a las Torres del Paine, nosotros lo estábamos disfrutando en nuestra primera aventura.

Ascenso al mirador de la base de las Torres del Paine, Chile
El duro ascenso a la base de las torres
Amanecer en el mirador de la base de las Torres del Paine, Chile
Las Torres del Paine con vestido carmesí

Ahora bien, el parque nacional no es solamente las torres, aunque está bien claro de dónde obtiene su nombre.  En los cuatro días anteriores, habíamos contemplado lagos de aguas celestes como el Pehoé y Nordenskjöld; el gran río de hielo conocido como glaciar Grey y los témpanos de hielo que se desprenden del mismo y luego pululan por el lago que porta el mismo nombre; otras montañas impresionantes del macizo del Paine, como Los Cuernos. Nuestro viaje estuvo repleto de grandes momentos, pero el poder ver las torres con tan buen tiempo fue la guinda para finalizar nuestras aventuras.  Justamente, ir al parque nacional Torres del Paine y no poder ver las torres causaría un bajón de ánimos a cualquiera, aunque los días anteriores hubiesen sido magníficos.

El Gran Salto entre el lago Nordenskjöld y el lago Pehoé, con Los Cuernos de fondo, parque nacional Torres del Paine, Chile
Mi compañero Niko en el Gran Salto entre el lago Nordenskjöld y el lago Pehoé, con Los Cuernos de fondo
El glaciar Grey, parque nacional Torres del Paine, Chile
El glaciar Grey
Kayaks entre témpanos desprendidos del glaciar Grey, parque nacional Torres del Paine, Chile
Kayaks entre témpanos desprendidos del glaciar Grey
Caminando hacia al lago Nordenskjöld, parque nacional Torres del Paine, Chile
Mis compañeros Barry y Niko descendiendo hacia el lago Nordenskjöld

De este primer viaje a la Patagonia me queda un muy buen sabor de boca, aparte del dolor de piernas; pero sé que este último se acabará pronto, mientras lo primero estará siempre en mi mente para tratar de convencerme de volver al fin del mundo a realizar otra aventura de excursionismo.  Queda mucho por explorar: los recorridos de la Q o de la O en Torres del Paine, el parque nacional Los Glaciares… Por más que mis piernas intenten discutir conmigo sobre el tema, sé que todas las cosas positivas y la sensación de haber obtenido un gran logro en mi primera experiencia en las Torres del Paine silenciarán la opinión de mis pobres extremidades.  Volveré, Patagonia; volveré, Torres del Paine.

En el mirador de la base de las Torres del Paine, Chile
¡Volveré, Torres del Paine!
Fremont Street, Downtown Las Vegas, EE.UU.

Celebrando el Día Internacional del Turismo

Enamorados confesos de los viajes, de aprender de otras culturas y de disfrutar de cualquier destino con el que nos topemos, Carlos y yo no podíamos pasar por alto una fecha señalada como el Día Internacional del Turismo.

Aunque por diversos compromisos no pudimos celebrar este día juntos, cada uno por su lado hizo su parte. 😉

De mi cuenta, ayer pasé una emocionante mañana conversando con expositores, asistentes y hasta con personal de la embajada de Indonesia en Panamá en Expo Turismo Internacional 2014. Reconozco que tímida como soy, entré hecha un mar de nervios por tener que hablar con tanta gente, pero luego entré en confianza y me sentí como pez en el agua.

Visitar esta feria me abrió los ojos a destinos turísticos de mi Panamá que desconocía y que ahora están en mi lista de pendientes, como las cuevas de Bayano (con la gente de Panama Caves) y también me sirvió para recordar otros en los que a pesar de haber estado, aún me queda mucho por conocer (como el nuevo Museo de Victoriano Lorenzo en El Valle).

También descubrí www.turismoferta.com, una página dedicada a ofrecer ofertas turísticas con muy buenos descuentos. Merece la pena echarle un vistazo.

Gafete de Prensa para acceder a la Feria Internacional de Turismo 2014
Gafete de Prensa para la Feria Internacional de Turismo 2014
Stand de la Embajada de Indonesia en la Feria Internacional de Turismo 2014
Stand de la Embajada de Indonesia en la Feria Internacional de Turismo 2014
Parte del ambiente vivido en la Feria Internacional de Turismo 2014
Parte del ambiente vivido en la FIT2014
Imagen de una torre de observación de aves en la provincia de Chiriquí, Panamá.
Imagen de una torre de observación de aves en la provincia de Chiriquí, Panamá.

Carlos por su lado, celebró este día como le gusta a él, viajando. Se fue a dar una vuelta por la famosa Ciudad del Pecado, aunque esta vez prefirió saltarse el clásico recorrido por el Strip e ir directamente a conocer Downtown Las Vegas, a ver las clásicas “capillas de bodas” que vemos en las películas y a conocer los casinos más antiguos de esta enigmática ciudad.

Hotel en Fremont Street en Downtown Las Vegas
Hotel en Fremont Street en Downtown Las Vegas
Una de las capillas de bodas que encontramos en Las Vegas
Una de las capillas de bodas que encontramos en Las Vegas
La capilla de bodas Graceland, hogar de las ceremonias con "el Rey"
La capilla de bodas Graceland, hogar de las ceremonias con “el Rey”
Una de las capillas de boda de Las Vegas, la favorita de los estadounidenses desde 1940, como reza en su anuncio.
Una de las capillas de boda de Las Vegas, la favorita de los estadounidenses desde 1940, como reza en su anuncio.

Y tú, ¿cómo celebras el Día Internacional del Turismo?

El problema del respeto en Panamá

Esta mañana, mientras esperaba a que el empleado de la caja de una gasolinera terminara de preparar una factura para otro cliente para que me atendiese, un individuo se acercó a la caja, ubicándose justo enfrente del cajero, como para que se diese cuenta de que estaba ahí, esperando.  Se le notaba cierta impaciencia, e inmediatamente supe que intentaría colarse.

Tras esperar unos cuantos segundos, se inclinó hacia el empleado y le dijo —30 dólares en la dos.  Yo le indiqué, respetuosamente, que estaba primero en la fila, a lo cual me contestó en mal tono que solamente lo había dicho para que el cajero lo supiera.  Le respondí que aún así, yo estaba primero en la fila.

Lo siguiente que hizo fue preguntarme si yo ya había echado gasolina a mi auto, y como le respondí que no, triunfalmente me contestó que él sí, como si eso cambiase algo, con lo cual seguí con mi posición: yo estaba en la fila primero.  Haciendo gestos de disgusto mientras decía cosas restando importancia a mis palabras, me dejó entender que me había comprendido pero que no estaba de acuerdo con mis actos.  Como yo estaba esperando y no tenía más nada que hacer, y me sentía bastante molesto, simplemente me quedé mirando a este irrespetuoso a la cara, mientras él esquivaba mi mirada.  Cada vez que me veía mirándole, hacía más gestos y muecas de disgusto, claramente incómodo con mi mirada, hasta que finalmente dejó de ignorarme y habló.
—¿Entonces, qué pasó? —dijo de una manera bastante agresiva.
—No pasa nada —le respondí, mientras seguía fijando mi mirada sobre él.
—¡Yo estoy tranquilo!
—Yo también estoy tranquilo. Sigue leyendo “El problema del respeto en Panamá”

Cómo evitar perder el tiempo en la noche de ventas de Copa Airlines

Hacía mucho tiempo que no sentía que pasara una tarde tan frustrante e improductiva como la que experimenté ayer, gracias a Copa Airlines y sus bancos asociados a sus promociones.  A lo largo de la semana recibí una serie de correos de una venta especial de vuelos con Copa que indicaba que había que ir a un hotel de la localidad para comprar viajes con descuentos de hasta 45-50%. Con lo mucho que me gusta viajar y sabiendo que tengo algunos eventos a los que quiero asistir en los próximos meses, me programé para asistir.  No sabía lo que me esperaba.

  • Primer problema: la ubicación. El hotel estaba al lado de un centro de convenciones con una feria de venta de viviendas, y el acceso estaba excesivamente congestionado. Estresante.
  • Segundo problema: el salón de la venta era pequeño y había muy poca gente para atender a la multitud que se había reunido allí. Estuve por más de una hora en una fila que no se movía, y ni siquiera sabía si todavía se estaban vendiendo vuelos, cómo funcionaba la mecánica, ni nada.
  • Tercer problema: ya cuando estaba a punto de irme, y mientras esperaba a Natalie, escuché decir a una persona que acababa de comprar sus vuelos que se podían hacer las reservas por Internet en la página web de Copa y pagar en la caja que había allí en el lugar. Allí también había una fila enorme, pero por lo menos te saltabas la fila estática para hacer la reserva. Sin embargo, imaginé que se podría pagar con tarjeta en la misma página web. Cansado de estar allí, me fui e intenté comprar un vuelo a través de mi teléfono. Qué sorpresa. Las mismas tarifas, y pude pagar con mi tarjeta.

Terminé comprando varios vuelos que quería realizar, pero debo decir que la experiencia fue extremadamente enervante. Todo esto podría haberlo hecho desde mi casa tan tranquilo, en lugar de dedicar varias horas de mi vida a actividades tan satisfactorias como estar en un atasco vehicular o esperar de pie en una fila petrificada. Los emails que recibí al respecto no indicaron nunca que estas ofertas pudieran comprarse desde casa, aunque es cierto que los remitentes fueron el Banco General y BAC-Credomatic, quienes tenían especial interés de que sus clientes fueran a la actividad en el hotel a utilizar sus tarjetas, incluso ofreciendo el incremento de límites de crédito y pagos sin intereses por doce meses. ¿Y sabes qué? Usé sus tarjetas, regalándoles mi deuda, pero desde mi casa, y habría estado más agradecido sabiendo que esto era posible.  Ahora me queda un mal sabor de boca de todo esto.

En fin, ya sé que para la próxima ocasión que Copa o los bancos anuncien una venta como esta, me quedaré en mi casa, miraré si se pueden comprar las ofertas por Internet, y si es así, eso es lo que haré. De lo contrario, creo que también me quedaré en casa, pues no me agradó la experiencia para nada. Espero que con esta entrada los involucrados anuncien de mejor manera la próxima actividad, sin omitir parte de la información, o que otros interesados en disfrutar de estas ventas sepan que probablemente podrán hacerlo desde la comodidad de su hogar.

Las empolleradas de cuello largo del artista Mayo Hassan

Mi tiempo de verano

Una tarde, casi sin pensarlo en medio de una conversación, Carlos me propuso una idea interesante: “¿Qué te parece si este 2014 dedicamos al menos un fin de semana al mes a conocer más de Panamá? Poblados, ferias, festivales, hay mucho, pero mucho que desconocemos y que ahora que tenemos la oportunidad deberíamos descubrir.”

En enero, por ejemplo, fuimos a El Valle. No se trata de un sitio nuevo para nosotros (aunque sí para Víctor), pero sí de uno que nunca defrauda con su clima agradable, sus bajareques esporádicos, la niebla que cubre las montañas circundantes y su abundante vegetación.

Visitamos el Níspero, que tenía años de no pisar y quedé maravillada. Ha cambiado muchísimo, y para bien afortunadamente. Las vistas del Cerro El Gaital siguen siendo admirables, han aumentado su exposición de plantas y animales y han mejorado sus instalaciones, es en efecto un sitio hermoso para visitar con los niños y pasar una tarde agradable.

De este paseo a El Valle me quedo también con la comida espectacular que degustamos en el restaurante de La Casa de Lourdes y con la visita autoguiada que hicimos por las instalaciones del Hotel Los Mandarinos, que por supuesto ahora está en mi lista de hoteles en los que hospedarme en un futuro cercano.

Antes de volver a casa y enfrentarnos al embotellamiento descomunal que casi cada domingo se forma de camino a la ciudad de Panamá, recibimos un poco de inspiración recorriendo el sendero desarrollado alrededor del Chorro Macho, un paseo corto pero muy agradable, apto también para visitar con niños (se nota que éste es ahora un requisito importante para mí?)

Más adelante, durante el mismo mes, una tarde de paseo por el Parque Recreativo Omar, y casi “sin querer queriendo”, descubrí el Musicalion. Tiene varios años realizándose, pero yo no tenía ni idea. Se trata de un evento de verano que conjuga buena música, energía, la brisa fresca del parque y mucha gente disfrutando al aire libre; he de decir que simplemente me enamoré.

No sé si cuando era pequeña se realizaban este tipo de actividades y yo no me enteraba o si se trata de un proceso evolutivo que tomó forma durante los ocho años que estuve fuera, pero el caso es que me encantó lo que vi y más aún disfruté mucho observando la forma en que la gente lo vivía. Durante ese primer contacto vi la presentación de la banda de música del Colegio Moisés Castillo Ocaña y unos días después repetí experiencia y tuve la oportunidad de ver y oír en vivo al barítono panameño Ricardo Velásquez. Salí encantada.

Unos días más tarde, comenzando con las actividades de febrero, partimos hacia la tierrita de mis vacaciones de verano, Penonomé. Se iba a desarrollar un festival llamado Arte en el Parque, organizado por la fundación del mismo nombre, y mi tía, Sonia Solanilla Morales, artista panameña, iba a recibir un reconocimiento por su apoyo y participación.

Reconocimiento de la Fundación Arte en el Parque a la pintora Sonia Solanilla Morales
Reconocimiento de la Fundación Arte en el Parque a la pintora penonomeña Sonia Solanilla Morales

Era la octava edición de este festival, y nuevamente, yo no me había enterado de su existencia hasta ahora. Solamente diré que fue un muy feliz descubrimiento. Una actividad que reunía algunas de mis cosas favoritas, como reza la canción de La Novicia Rebelde: naturaleza, buen arte, música y la deliciosa brisa de verano.

La recién renovada catedral de Penonomé aportando su belleza como marco del evento
La recién renovada catedral de Penonomé aportando su belleza como marco del evento

La fundación Arte en el Parque ofrece esta actividad como una ventana abierta a artistas nacionales y extranjeros para que muestren (y vendan) su obra utilizando como marco un sitio espectacular, el parque 8 de diciembre de la ciudad de Penonomé. Además otorgan becas a estudiantes de la carrera técnica de Bellas Artes del INAC y cada año sortean una obra que algún artista dona para este fin. La de este año, fue la obra Encajes de Luna, cortesía de mi tía Sonia Solanilla Morales (lastimosamente no salí agraciada en el sorteo).

Encajes de Luna
Encajes de Luna
Exhibición de la pintura a sortear durante el desarrollo de Arte en el Parque
Exhibición de la pintura a sortear durante el desarrollo de Arte en el Parque

La actividad se desarrolló durante los días, 7 y 8 de febrero de este año. El primer día fue de música bajo las estrellas y la orquesta filarmónica de la Universidad de Panamá fue la encargada de amenizar la velada y por supuesto, la brisa penonomeña la encargada de transportarla. El sábado fue el día grande, el día en que el nombre del festival expresa a gritos su significado. Decenas de cuadros y pinturas distribuidos por todo el parque 8 de diciembre pululaban sobre bancas, bajo árboles, sobre raíces, embelleciendo el cercado, tomándose el gazebo; en pocas palabras color, formas e inspiración por doquier. Nunca había estado en una actividad de este tipo y la verdad, quedé maravillada; no solo me encantaba lo que veía, sino también lo que percibía. Estaba rodeada de gente interesada en la cultura, en el arte y en pasarlo bien, gente que había venido de diversas partes del mundo para admirar la obra de artistas panameños y extranjeros, noveles y veteranos.

Obras de arte salpicando de color el edificio de la policía
Obras de arte salpicando de color el edificio de la policía
El arte cubría cada rincón del parque, incluido su gazebo
El arte cubría cada rincón del parque, incluido su gazebo
Las empolleradas de cuello largo del artista Mayo Hassan
Las empolleradas de cuello largo del artista Mayo Hassan
Una de mis obras favoritas del evento
Una de mis obras favoritas del evento
Una pequeña muestra de las obras que encontramos ese día
Una pequeña muestra de las obras que encontramos ese día
Me habría encantado comprar el cuadro de los colibríes
Me habría encantado comprar el cuadro de los colibríes
Incluso hubo espacio para el descanso durante el evento
Incluso hubo espacio para el descanso durante el evento

Y lo único que, a mi juicio, habría puesto una segunda guinda sobre este asombroso pastel era la venta de comida y postres tradicionales penonomeños, ya que cuando llega el hambre, el raspao refresca, pero no llena.

Un refrescante raspao no puede faltar
Un refrescante raspao no puede faltar

Si las circunstancias me lo permiten el próximo año repetiré Musicalion y Arte en el Parque. Durante el mes de marzo, nos trasladamos a la provincia de Colón, donde redescubrimos el Hotel Melia Panama Canal, con su asombrosa edificación que otrora albergó la tan conocida Escuela de las Américas, alma mater de algunos de los dictadores de nuestras América Latina, pero esta historia la dejaré para el siguiente post.

Y ya entrados en el mes de abril, sigo a la búsqueda de la siguiente visita que me haga conocer y disfrutar un poquito más de mi Panamá.