Detalle del glaciar Grey, Chile

Caminando la W de las Torres del Paine — Día 1

Esta es la segunda entrega de un relato detallado de mi experiencia recorriendo a pie la ruta de la W invertida en el Parque Nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena.  Puedes leer otras entregas y un resumen de todo el viaje aquí.

Recorrido del día 1 en la W invertida en las Torres del Paine, Chile
Recorrido del día 1 en la W invertida en las Torres del Paine

Evidentemente, las mañanas en la Patagonia son frías, pero por suerte hay agua caliente en Puerto Natales. La aprovechamos y disfrutamos de una ducha caliente; quién sabe si en las Torres del Paine podremos disfrutar de estos lujos. Nos ponemos nuestra ropa de día (llevamos ropa de noche, la cual trataremos de mantener seca para estar cómodos en el campamento, y ropa de día, la cual probablemente tiraremos a la basura al volver del viaje) y terminamos de preparar nuestras mochilas. Desayunamos con una familia británica con dos niños entre ocho y diez años que están disfrutando de un sabático viajando por Suramérica. Han pasado varios meses recorriendo Perú y ahora se disponen a hacer la W invertida en Torres del Paine, como nosotros. Barry bromea con ellos de que esto será una carrera, y que parece que tenemos las de perder. Sabemos que los niños probablemente están en buenas condiciones físicas, y el padre tiene un aspecto más saludable que nosotros, a pesar de ser considerablemente mayor. Barry le comenta que nosotros estamos viejos y gordos. —No le eches la culpa a la edad —él replica—. Mírame a mí, tengo 51 años y he hecho el Camino del Inca, así como otros treks en Perú. —Buen punto —comenta Barry—. Diré entonces que estamos gordos solamente. —Si sobrevivimos a esto, pienso yo, trataré de hacer más ejercicio y seguir practicando el trekking. Estoy seguro que esto me encantará. Sigue leyendo “Caminando la W de las Torres del Paine — Día 1”

Etiqueta de Cerveza Austral con las Torres del Paine

Caminando la W de las Torres del Paine — Día 0

Esta es la primera entrega de un relato detallado de mi experiencia recorriendo a pie la ruta de la W invertida en el Parque Nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena.  Puedes leer otras entregas y un resumen de todo el viaje aquí.

Estoy cansado. O debería estarlo.  Aterrizamos en Punta Arenas a la 1:20 am tras un vuelo de tres horas desde Santiago, nos fuimos a dormir a eso de las 2:30 am, y nos levantamos cerca de las 8:00 am.  Pero no siento el cansancio y parece que mis compañeros tampoco, ya que pasamos las tres horas de camino entre Punta Arenas y Puerto Natales charlando animadamente.  Se puede palpar la emoción que sentimos por la aventura que tenemos por delante: recorrer a pie y acampando la W invertida en el parque nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena.  Se trata de un trek de cinco días durante los cuales disfrutaremos de los principales atractivos del parque: lagos turquesa, ríos de hielo, bosques esmeralda y colosos de granito.
Aventureros listos para viajar a Puerto Natales
Mis compañeros, Niko y Barry, listos para viajar a Puerto Natales

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El Gran Salto entre el lago Nordenskjöld y el lago Pehoé, con Los Cuernos de fondo, parque nacional Torres del Paine, Chile

Mi mayor desafío a la fecha: caminando en las Torres del Paine

Cada vez que subo unas escaleras, mis piernas me hablan.  Me recuerdan el esfuerzo que realicé hace unos días en el parque nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena.  ¿Te acuerdas de esos cinco días de caminata por senderos de montaña, recorriendo cerca de 80km, coronados con una subida de 1km en la que pasamos de 500 y tantos metros a más de 800?— me dicen.

Cómo olvidarlos.  En mi actual condición física (sin hacer ejercicio regular desde hace nueve meses), completar el recorrido de la W invertida en las Torres del Paine fue probablemente el mayor desafío físico y psicológico que he tenido en mi vida.  Para personas en mejor estado físico seguro no es la gran cosa, pero para este gordito, lo es.  Sobre todo si sumamos problemas meteorológicos como un día entero de fuertes lluvias y vientos que nos dejaron empapados y con mucho frío, y con la moral muy baja.  Aunque la miseria humana nos une, y he de reconocer que esa fue la mejor velada del viaje, cuando en el refugio Los Cuernos, los que acampábamos allí nos reunimos en torno al fuego del área común para contar nuestras batallitas del día y otras historias graciosas.  Pero por supuesto, la naturaleza se encargaría de que la noche no terminase con tan buena nota, dándonos la noche más fría de las cuatro que pasamos en el parque nacional, junto con una tienda de campaña empapada con el agua de la lluvia que no paró de caer hasta que emprendimos el camino al día siguiente.

El recorrido de la W en el parque nacional Torres del Paine, Chile
Nuestro recorrido real, la W invertida, en las Torres del Paine

Aquel lluvioso día conocimos a varias personas que se desanimaron ante las adversidades meteorológicas, y que decidieron escapar de su trek y nos donaron parte de su comida.  No parecía que el tiempo fuese a mejorar, y bromeábamos con que ellos eran los inteligentes que se iban a tiempo.  Pero estábamos en la Patagonia, donde el clima es caprichoso, y al día siguiente tuvimos algo de tregua por parte de la lluvia (mas no del viento).  Dos días después, cuando nos levantamos antes del amanecer y vimos la luna llena alumbrando las blancas montañas que rodean el campamento Las Torres, con varias estrellas asomando entre las copas de los árboles que protegían nuestra tienda, supe que nuestra decisión había sido la acertada.

Luna llena bañando el valle del campamento Las Torres
La luna iluminaba nuestro camino hacia la base de las torres

Una hora después apreciábamos cómo el astro rey teñía de carmín la cúspide de las tres Torres del Paine, con un cielo completamente despejado de fondo y una luna que se negaba a dejar de bañar con su luz a la otra parte del valle.  Este último ascenso, el cual parecía ser una escalera de un kilómetro de longitud, había sido el más duro, pero también el más recompensante.  Allí estábamos, en el mirador de la base de las torres, contemplando cómo cambiaban de color mientras el opaco lago que se encuentra en la base esperaba su turno para brillar con la luz del sol.  El viento arreciaba y perturbaba la superficie del lago, impidiendo que se formase un reflejo de las torres, y obligándonos a abrigarnos cada vez más.  Sin embargo, nada podía borrarnos la sonrisa de la cara.  Lo que muchos no llegan a contemplar en varias visitas a las Torres del Paine, nosotros lo estábamos disfrutando en nuestra primera aventura.

Ascenso al mirador de la base de las Torres del Paine, Chile
El duro ascenso a la base de las torres
Amanecer en el mirador de la base de las Torres del Paine, Chile
Las Torres del Paine con vestido carmesí

Ahora bien, el parque nacional no es solamente las torres, aunque está bien claro de dónde obtiene su nombre.  En los cuatro días anteriores, habíamos contemplado lagos de aguas celestes como el Pehoé y Nordenskjöld; el gran río de hielo conocido como glaciar Grey y los témpanos de hielo que se desprenden del mismo y luego pululan por el lago que porta el mismo nombre; otras montañas impresionantes del macizo del Paine, como Los Cuernos. Nuestro viaje estuvo repleto de grandes momentos, pero el poder ver las torres con tan buen tiempo fue la guinda para finalizar nuestras aventuras.  Justamente, ir al parque nacional Torres del Paine y no poder ver las torres causaría un bajón de ánimos a cualquiera, aunque los días anteriores hubiesen sido magníficos.

El Gran Salto entre el lago Nordenskjöld y el lago Pehoé, con Los Cuernos de fondo, parque nacional Torres del Paine, Chile
Mi compañero Niko en el Gran Salto entre el lago Nordenskjöld y el lago Pehoé, con Los Cuernos de fondo
El glaciar Grey, parque nacional Torres del Paine, Chile
El glaciar Grey
Kayaks entre témpanos desprendidos del glaciar Grey, parque nacional Torres del Paine, Chile
Kayaks entre témpanos desprendidos del glaciar Grey
Caminando hacia al lago Nordenskjöld, parque nacional Torres del Paine, Chile
Mis compañeros Barry y Niko descendiendo hacia el lago Nordenskjöld

De este primer viaje a la Patagonia me queda un muy buen sabor de boca, aparte del dolor de piernas; pero sé que este último se acabará pronto, mientras lo primero estará siempre en mi mente para tratar de convencerme de volver al fin del mundo a realizar otra aventura de excursionismo.  Queda mucho por explorar: los recorridos de la Q o de la O en Torres del Paine, el parque nacional Los Glaciares… Por más que mis piernas intenten discutir conmigo sobre el tema, sé que todas las cosas positivas y la sensación de haber obtenido un gran logro en mi primera experiencia en las Torres del Paine silenciarán la opinión de mis pobres extremidades.  Volveré, Patagonia; volveré, Torres del Paine.

En el mirador de la base de las Torres del Paine, Chile
¡Volveré, Torres del Paine!