¡Ésta soy yo!

¡Hola! Me llamo Natalie, soy de Panamá y me encanta escribir, leer, viajar; e incluso, en los últimos años, hasta a la cocina me he empezado a aficionar.

Me encanta la poesía, sobre todo de autores como G.A. Bécquer o Jacques Prévert.  También cantar y aprenderme de memoria todas las canciones y anuncios que pueda; y las interpreto, eso sí, desde la bañera de mi casa. 😉

Mi afición por la escritura no ha sido muy constante. Originalmente lo hacía a manera de desahogo y sólo para mí: poemas románticos, cartas de amor que en la mayoría de las ocasiones no llegaban a sus destinatarios, cuentos sin final, etc.

Luego terminé el colegio y por muchos años dejé a un lado esta forma de expresar mis pensamientos, hasta que llegó el día en que salí de mi casa para venir a estudiar a España y me encontré con la necesidad de empezar a escribir para mis padres: historias de mi día a día en Europa, relatos kilométricos de nuestros viajes y aventuras por el mundo, las reuniones con amigos, etc. Creo que siempre me ha gustado relatar y describir las cosas que veo, pero nunca le he prestado ni la atención ni la dedicación adecuada. En general, siempre encuentro algo mejor que hacer: trabajar, deberes de las clases de francés, algún programa en la televisión…

Cuando llegué a España, empecé a viajar junto a Carlos.  No era la primera vez que salía de mi Panamá, pero sí la primera vez que estaba involucrada activamente en la organización de un viaje.  Al poco tiempo de llegar empezamos a “aprovechar el tiempo” y a conocer ciudades imponentes como París, Viena, Praga o Lisboa.  A veces acompañados por amigos, otras veces solos; perdiéndonos por callejuelas y recorriendo sitios que en régimen turístico no se suelen visitar.

En realidad esto de desmarcarnos de los sitios turísticos empezó a suceder cuando adquirimos un poco más de experiencia viajera ;-), porque como muchos de los viajeros comenzamos  por los sitios más emblemáticos. Para muestra un par de fotos:

Torre Eiffel
Con la Torre Eiffel desde Trocadero
Arco del Triunfo de París
Con nuestra amiga Irina en el Arco del Triunfo
Nike de Samotracia
Junto a la Niké de Samotracia
Basílica del Sacré Cœur
Basílica del Sacré Cœur

Tras estos primeros viajes empecé a sentir unas ganas inmensas de volver a esos lugares llevando a mis padres, a mi hermana y ahora también a mi sobrina, para que pudieran ver, tocar, oler, sentir  todos esos lugares que yo estaba conociendo.

Obviamente la distancia y el factor dinero no me permitían compartir físicamente estos viajes con ellos, por lo que la forma más económica, sencilla y rápida de hacerles partícipes de mis experiencias era plasmar en una página en blanco del correo electrónico mis recuerdos, memorias y experiencias; describiendo situaciones, personas y paisajes para así lograr que ellos viesen lo que yo, a través de mis palabras.

Palacio de Schönbrunn
En el Palacio de Schönbrunn
Palacio de Schönbrunn
El Palacio de Schönbrunn y yo

Viendo estas fotos no puedo evitar pensar, ¡cómo hemos cambiado desde diciembre del 2005 al día de hoy!, aunque por supuesto para bien ;.)

Hace unos meses una persona muy querida (a la que por cierto, debo recordar enviar una receta de enchiladas) leyó uno de mis relatos y me propuso reunir material, ponerlo en conjunto y algún día, si todo sale bien, incluso publicarlo. La idea me pareció atractiva y creí que nada perdía con intentarlo, sobre todo si me proponía metas razonables y empezaba con el proyecto paso a paso.

Es así como hoy empiezo escribiendo la primera entrada en este blog compartido, en que el Carlos y yo relataremos no sólo nuestras experiencias por tierra, cielo y mar, sino que también compartiremos ideas, recetas de cocina y nuestro día a día.  Espero que a este primer relato le sigan muchos más y sobre todo que sean del agrado de muchos.

Hasta pronto y muchas gracias por leerme. 😉

Share