La calçotada, un festín de primavera

Cuando los días fríos van dando paso al verdor y colorido de la primavera, Cataluña entera se prepara para salir de casa, encender las brasas y ensuciarse las manos mientras degustan uno de los platos típicos de la gastronomía catalana, los calçots (pronunciado calsots).

Aunque vivíamos en Madrid, mucho habíamos oído hablar de las calçotadas (festín cuyo plato principal son los calçots) y un fin de semana en que fuimos de visita a Barcelona finalmente llegó el momento de asistir a una que celebraban unos amigos y sus colegas.

Los calçots son una especie de cebollas, propias de esta región, cuyos tallos se cultivan aún jóvenes.

El sitio en el que nos reunimos estaba preparado para este tipo de eventos: tenía varias parrillas, una a continuación de la otra y muchas mesas largas dispersas por la zona, y como la  temperatura y el día estaban tan agradables, absolutamente todos los asadores estaban tomados. Habían familias al completo, niños jugando y amigos celebrando.

Varias personas de nuestro grupo llegaron muy temprano para tomar posesión de una parrilla y ya estaban involucrados en la tarea de encender el fuego. Nosotros, como no teníamos ni idea de la preparación de los calçots, nos ofrecimos voluntarios para armar los manojos que se iban a asar.

Así, entre conversa y cerveza, ensartamos en un alambre las cebolletas en grupos de 20 aproximadamente, tarea que se realiza para evitar que caigan por la parrilla y posteriormente facilitar el sacarlos del fuego. Otro de los trucos que aprendí es que no hay nada mejor para este asado que la llama de sarmientos, que son las ramas que se podan de la vid, y que luego las brasas se aprovechan para asar lo que se vaya a preparar para acompañar los calçots que suelen ser tomates, papas, chorizos, carne de cordero y cómo no, butifarra catalana.

Mientras miraba con preocupación cómo literalmente se carbonizaban los calçots, alguien me explicó que precisamente por eso no se retiran la tierra e impurezas, pues al cocerse en llama viva, toda la capa exterior se chamusca dejando el interior de la cebolla suave y cremosa. Cuando se retiran del fuego se envuelven en varias capas de papel periódico para mantener el calor.

Cuando todo está listo el grupo en pleno se reúne alrededor de la mesa y empieza la comelona. Cada uno toma un calçot, retira la capa quemada y sumerge el resto de la cebolleta en una salsa llamada romesco, hecha a base de tomates, ajos, pimientos y almendras, que combina como anillo al dedo con el sabor de la cebolla asada.

Es fácil imaginar que entre dedos negros por el carbón y restos de salsa saltando por el aire, no se trata de una comida fácil de comer sin ensuciarse, así es que hay quienes se ponen un inmenso babero al cuello para disfrutarla sin preocupaciones. Todo es parte de la diversión y alegría de la fiesta. Bon profit!

5 comentarios sobre “La calçotada, un festín de primavera

  1. jeje justo iba a decirles que si se habían olvidado limpiarlos. Sería la misma impresión acá en Arg cuando lavan la carne (que????? en Panamá lavan la carne?….sip).

    1. Hola Álvaro,
      Jajaja, eso mismo o con el pollo, me pasó con unos amigos mexicanos que me miraron con cara de espanto por lavar el pollo .
      Pero lo cierto es que en el caso de los calçots el no lavarlos tiene su razón de ser.
      Un abrazo.

  2. Hola! Somos Ruben y Sira, una pareja de catalanes que actualmente vive en Panamá!
    Acabamos de encontrar vuestro blog, y no sabéis la ilusión que nos ha hecho ver este artículo sobre los calçots! De hecho, si os somos sinceros, ha sido una mezcla de ilusión y una tremenda envidia sana… Qué ganas de hacer una calçotada ahora que ya llega la temporada!! Hehe
    Esperamos que os hayan gustado y muchas felicidades por el blog, tenéis unos nuevos seguidores!

    Un saludo!

    1. ¡Hola Sira y Rubén!
      No hay por qué tener envidia, nosotros también estamos en Panamá, así que de calçots, nada desde el 2013… Y ni se diga de otras cosillas como pimiento de Padrón, el cerdo ibérico a buen precio o el pulpo a la gallega…
      ¡Espero que la estéis pasando genial en Panamá!

    2. Hola Ruben y Sira,
      ¡Muchísimas gracias por vuestro comentario! Me da mucho gusto saber que este artículo os ha traído tan buenos recuerdos.
      Yo disfruté mucho aquella calçotada y la recuerdo con mucho cariño, pero más allá de la comida, lo que se me quedó grabado fue lo sagrado de este festín y el hecho de que la gente suele asistir a más de una calçotada por temporada para así celebrar con la familia y con los distintos grupos de amigos.

      Un saludo y nuevamente gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *