Brujas Friet Museum, un lugar para los amantes de las papas fritas

Hay pocas comidas tan globales como las papas fritas, popularizadas por los restaurantes de comida rápida. ¿Alguna vez te has puesto a pensar en cuál es su origen? A alguien se le tuvo que ocurrir algún día el pelar las papas, cortarlas en julianas y freírlas en aceite. Seguro que en ese momento no tenía ni idea de lo revolucionario que sería su invento y hasta dónde llegaría. En todo caso, su origen es todavía un misterio, aunque dos países lo pelean en base al nombre de las papas fritas en inglés, “French fries”. Evidentemente, Francia es uno de estos países y tiene la ventaja de tener su nombre en la expresión, pero su contrincante, Bélgica, es un país con varios idiomas oficiales, entre ellos el francés, hablado en la región de Valona. Los belgas aseguran que el hecho de que los valones hablasen en francés con los extranjeros es lo que llevó a estos últimos a creer que las papas fritas eran un plato de Francia.

Lo que sí es cierto es que Bélgica despliega un gran orgullo por las papas fritas y una cultura que puede llegar a catalogarse de obsesión. En todas las ciudades se pueden encontrar puestos callejeros vendiendo conos de papel rellenos de papas fritas, con una enorme cantidad de salsas a elegir para acompañarlas. Ketchup, mostaza, mayonesa, alioli, tártara, samurái, mayonesa con curry… Las opciones suelen dejar al visitante indeciso.

Por ende, no es de extrañar que una de sus ciudades más turísticas, Brujas, conocida por su bello centro histórico que data del medioevo, tenga un museo dedicado a uno de los platos más adorados por los belgas. Así es, en pleno centro de Brujas se encuentra el “Frietmuseum” o Museo de la papa frita. Es un tema curioso y que puede llamar la atención de los que disfrutan de experiencias distintas o de los glotones como yo.

El museo se dedica a mostrar la historia de la papa, desde su origen y sus primeros usos como alimento en las montañas andinas, pasando por su traslado al viejo continente tras el descubrimiento por parte de los europeos de América y a otras partes del mundo, y finalmente, cómo se preparan las papas fritas en sí. Puede parecer que no haya mucho de qué hablar en este tema, pero es impresionante ver cuánta información hay de la que uno no tiene ni idea. Por ejemplo, en muchos países se suelen freír las papas en aceite de girasol, pero, ¿sabías que en España se usa sobre todo aceite de oliva, y que en Bélgica lo tradicional es usar manteca de caballo?

La visita al museo de la papa frita termina con un restaurante donde se puede comprar, obviamente, cucuruchos de papas fritas con salsas, junto con otro tipo de comidas y artículos relacionados, como pela-papas. No podía ser de otra manera. Con lo mucho que me gusta comer, creo que esta fue la mejor tienda de museo de los que he visitado en mi vida.

2 comentarios sobre “Brujas Friet Museum, un lugar para los amantes de las papas fritas

    1. ¡Es así! Si el estómago hubiese aguantado, habría probado cada una de las salsas. Mi hermana decidió visitar el museo de los diamantes, mi señora, el museo del chocolate, y yo este. Estoy convencido que mi decisión fue la mejor.

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