Los rostros de piedra de Bayon

Probablemente hayas visto una de las clásicas fotos de Bayon, donde un turista pareciera dar un beso a una gigantesca cara de piedra, sin saber dónde se encuentra este curioso sitio. Si bien su vecino, Angkor Wat, es el más conocido de los templos cercanos a la ciudad de Siem Riep, Bayon es para muchos visitantes el templo más impresionante de la zona, en gran parte por los cientos de rostros pétreos que representan a Avalokiteśvara, el bodhisattva de la compasión. Bayon es el templo central de la última y mayor capital del extinto imperio jemer, Angkor Thom, construida por el rey Jayavarman VII.

A Angkor Thom accedemos por una de las cinco majestuosas puertas construidas en la enorme muralla que rodea a la antigua capital. Estas puertas, de unos 20 metros de altura, también están coronadas por la imagen sonriente de Avalokiteśvara. El acceso sur es especialmente impresionante, al contar en los costados con estatuas de dioses y demonios representando el batido del océano de leche, uno de los pasajes más célebres de la mitología hindú, en el cual ambos grupos divinos colaboraron para batir este océano, en busca del elixir de la inmortalidad. Esta historia se escenifica en múltiples relieves y esculturas en los templos de Siem Riep.

La puerta sur de la muralla de Angkor Thom

El camino a través de la puerta sur nos lleva directamente a la majestuosidad de Bayon, la joya de Jayavarman VII. Conforme nos acercamos, empezamos a apreciar mejor sus detalles. Lo que parecen ser unos grupos de rocas semiderruidas resultan ser torres en las cuales se encuentran las célebres caras sonrientes de Bayon. En la planta baja nos encontramos con unos excelsos relieves que representan varias escenas de la vida cotidiana en Angkor Thom, mientras que en la primera planta podemos apreciar unos relieves todavía más elaborados que recuentan diversos episodios bélicos previos al reinado de Jayavarman VII, así como sus propias batallas y grandes victorias. El detalle de los ejércitos es para dejarnos boquiabiertos, con cientos de soldados, detallados hasta en la vestimenta y armas que utilizaban. Por si fuera poco, también representan unidades de caballería e incluso elefantes de guerra.

Relieve del ejército jemer marchando hacia la batalla.

Sin embargo, lo que todos ansiamos ver es la tercera planta, la cual nos lleva justo a las torres con los enigmáticos rostros pétreos que nos han estado vigilando desde que llegamos a Bayon. Dicen los estudiosos que si bien representan a Avalokiteśvara, tienen mucho parecido con otras esculturas de la cara de Jayavarman VII, lo cual nos dice bastante sobre la personalidad del rey más poderoso del imperio jemer. Tras contemplar las múltiples torres, nos tenemos que centrar en lo que todo visitante a Bayon debe realizar: sus fotos con las caras, especialmente aquella en la que parecemos darles un beso. Seremos nosotros ahora los que mostraremos estas instantáneas a nuestros amigos. Probablemente el nombre de Bayon e incluso el de Camboya no se quedarán en sus mentes, pero sin duda alguna recordarán bien los misteriosos rostros de piedra de la antigua capital jemer.

El sonriente Avalokitésvara

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