El ferrocarril transoceánico: un paseo a través del Istmo de Panamá

Eran las 7 de la mañana cuando aún adormilado mi pequeño viajante abrió los ojos y con una emoción súbita me dijo: ‘mira mamá, un tren’. Nos encontrábamos en la estación de pasajeros del Panama Canal Railway Company en Corozal, listos para partir rumbo a Colón.

Cualquier sensación de sueño o cansancio que pudiese quedar en ese pequeño cuerpo de tres años desapareció automáticamente cuando empezamos a recorrer el andén para llegar a nuestro vagón. Sus ojitos brillaban y no podía contener la sonrisa en sus labios, ‘es como Thomas’, agregó; y siendo sincera, aquella mañana él no era el único emocionado.

La buena fortuna quiso que hiciésemos el viaje a bordo del Río Chagres, un vagón con techo de cúpula de vidrio que data de 1938. Elegante y cómodo, con el suelo cubierto de alfombras, acabados en madera y unas ventanas amplísimas, este viaje empezaba mucho mejor de lo que me imaginaba.

El vagón Río Chagres con su techo de cúpula de vidrio
El vagón Río Chagres con su techo de cúpula de vidrio

Sonó el silbato y el tren empezó su grácil marcha. Mi pequeño acompañante iba con la cara pegada al cristal viendo el paisaje pasar y junto a él, yo contemplaba, esta vez desde otra perspectiva, la carretera forestal, Miraflores, Pedro Miguel, el Summit, Gamboa todos estos sitios en los que siempre que puedo me detengo a ver pasar el tren.

Los pequeños de la familia disfrutando de las vistas
Los pequeños de la familia disfrutando de las vistas

La historia de este camino de hierro comenzó a escribirse en el siglo XVI cuando los españoles vislumbraron la idea de construir un paso que uniese ambos océanos, idea que finalmente se materializó el domingo 28 de enero de 1855, con la inauguración del ferrocarril transístmico.

Construido con capital estadounidense y gracias a una concesión otorgada por el gobierno colombiano para explotar este negocio durante 49 años, el objetivo inicial de la compañía que lo regentaba era el reparto de correo entre Nueva York, Panamá y San Francisco. Más adelante, con la explosión de la fiebre del oro en California, los planes se movieron hacia el traslado de pasajeros ya que los exploradores preferían hacer el viaje de costa a costa pasando por Panamá, que atravesando los parajes inhóspitos y hostiles del centro de Estados Unidos.

Rápidamente el ferrocarril interoceánico fue tomando más y más importancia como un medio rápido y confiable para el trasiego de pasajeros y de carga. Pasaron los años y las obras del canal por parte de los franceses dieron inicio, trayendo consigo la necesidad de transportar grandes cantidades de suministros. Al cotizar el servicio Lesseps se dio cuenta de que el uso diario del tren para el traslado de carga iba resultar exageradamente costoso así es que decidió que la mejor opción era comprar el Ferrocarril de Panamá.

Ya en sus manos, los franceses realizaron mejoras y el negocio del ferrocarril continuó viento en popa rompiendo sus propios récords de transporte de pasajeros y de carga. Con la debacle del proyecto francés el gobierno estadounidense se hizo cargo de la vía férrea cambiando su posición original para hacer sitio a las obras del Canal de Panamá. El costo de reubicación fue elevado, incluso superior a su costo de construcción pero su labor era vital para llevar a cabo la obra del canal.  Sin embargo, cuando en 1915 comenzó a funcionar la vía acuática, este camino férreo perdió su importancia en el transporte de carga, recibiendo la estocada final con la inauguración de la carretera Transístmica en 1943.

No fue hasta 1998 que volvió a aparecer en el panorama mundial cuando el consorcio denominado Panama Canal Railway Company se ganó una concesión de 50 años para reconstruir y operar esta vía que hoy en día comunica los puertos de Cristóbal en el Atlántico y Balboa en el Pacífico, complementando la oferta de vías de comunicación entre Panamá y Colón.

La locomotora del tren con sus colores característicos
La locomotora del tren con sus colores característicos
El tren a su paso por el puente de Gamboa
El tren a su paso por el puente de Gamboa

 

Calzada del tren sobre el lago Gatún. Fotografía tomada de la página www.panarail.com

Definitivamente no se trata de un servicio de traslado de pasajeros económico pero sí de uno diferente y elegante. Las hermosas vistas que se aprecian durante el trayecto son excepcionales y visibles solamente a bordo de este tren. Incluyen estampas canaleras —como las nuevas esclusas de Agua Clara—, un paseo a la orilla de nuestra frondosa selva tropical y lo más impresionante, el paso por calzadas de hierro tan angostas que parecen sacadas de una película de fantasía y en los que el tren “flota” sobre las ricas aguas del lago Gatún. Por un momento me sentí como en El Viaje de Chihiro (Spirited Away).

Un paseo único cargado de esa aura mágica que solo los trenes antiguos poseen y que confirma aquel pensamiento que me invadió durante el viaje: los trenes tienen un ‘no sé qué’ que maravilla a grandes y chicos por igual. Y si no me creen, pregúntenle a mi pequeño viajante que no dejó de sonreír en todo el viaje y que al llegar a Colón, no quería bajar de ‘su tren’.

Información adicional

El Panama Canal Railway Company ofrece dos viajes diarios para pasajeros de lunes a viernes: el primero parte a las 7:15 a.m. de la estación de Corozal (Panamá) y el segundo sale a las 5:15 p.m. de Colón. Para información sobre costos e información adicional les invito a visitar su página web www.panarail.com.

7 comentarios sobre “El ferrocarril transoceánico: un paseo a través del Istmo de Panamá

  1. DEBERIAN HACERLO FUNCIONAR SABADOS Y DOMINGOS TAMBIEN POR LO QUE HE LEIDO SE VE GENIAL, SERIA BUENO PARA LAS PERSONAS QUE TRABAJAMOS. SALUDES

    1. Hola Ligia y bienvenida al perro viajante.
      Sería genial, pero imagino que habrán hecho un estudio de mercado y la conclusión a la que llegaron es que no les sería rentable.
      Igual podrían hacer un viaje al mes, o uno cada tantos meses, en un sábado o domingo. Se les podría llenar.

  2. Inevitable dejar de sonreír al leer esta interesante crónica… Y preciso estaba pensando en esa imagen del tren del Viaje de Chihiro, cuando de repente lo nombras en tu texto. Espero poder hacer ese viaje en tren muy pronto.

    1. Hola Dyana y bienvenida al perro viajante.
      Muchas gracias por el cumplido y me alegra que te entretuviese el relato de Natalie.
      Yo justamente tengo en mi lista de fotos por hacer la de la zona en que las vías del tren pasan en medio del lago. Tengo fotos desde el tren, pero no desde el exterior, y me encantó esa parte.

    1. Hola Edgar y bienvenido al perro viajante.
      Para tomar el ferrocarril transoceánico debes ir a la estación de Panama Canal Railway en Corozal. Honestamente lo más recomendable es que tomes un taxi o pidas un Uber o Cabify. El transporte público hacia esa zona toma bastante tiempo y no hay ninguna para de bus realmente cercana.

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