Top 10 – Experiencias de viaje de Carlos en el 2015

Top 10 del perro viajanteComo todos los fines de año, este diciembre me puse a trabajar en mi resumen de los diez viajes que más me gustaron en el 2015. Cuando empecé ver las fotos, pensé que la mayoría serían de lugares en Panamá, puesto que sentía que este año no había viajado mucho al extranjero. Me sorprendió ver que en realidad sí que hice varios viajes internacionales, pero supongo que este año también me enfoqué mucho en hacer turismo interno en Panamá, así que en el listado que preparé de mis 10 mejores experiencias viajeras, varias son de mi pequeño país. Si deseas ver mis listas anteriores, aquí están las del 201020112012 y 2014.

  1. Kumano Kodo, Japón
Mirador Hyakken-gura, en Kumano Kodo, Japón
Disfrutando de la vista y el logro de haber caminado hasta el mirador Hyakken-gura
Pagoda de Seiganto-ji y cascada Nachi, en las rutas de Kumano Kodo, Japón
Pagoda de Seiganto-ji y cascada Nachi
Agradeciendo a Jizo por su protección en las rutas de Kumano Kodo, Japón
Agradeciendo a una estatua de Jizo por su protección

Tras mi increíble experiencia en el 2014 recorriendo el parque nacional Torres del Paine en la Patagonia chilena, me propuse hacer un viaje similar por lo menos una vez al año. Para el 2015, el destino elegido fueron las rutas de peregrinación de Kumano Kodo, una red de caminos de gran importancia religiosa para la fe Kumano en la península japonesa de Wakayama. Es tal su relevancia que se le compara con el Camino de Santiago, y de hecho, ambas oficinas turísticas colaboran para promocionarse en conjunto; por ejemplo, han creado la doble credencial de peregrino Santiago-Kumano para aquellos que han completado ambos caminos. Mi viaje a Kumano Kodo fue lo mejor de mi año, una experiencia trascendental. No diré las típicas frases cliché de que me encontré a mí mismo y similares. Tampoco fue solamente porque las rutas son hermosas y los paisajes que se contemplan son espectaculares. De todos los viajes que he hecho a Japón, Kumano Kodo fue el que me mostró el país del sol naciente de forma más íntima. Conocí mucho más sobre el sintoísmo y el sincretismo que existe entre el sintoísmo y el budismo en muchas de las fes japonesas, así como sus tradiciones y festivales. También disfruté por primera vez de muchas costumbres japonesas: alojarme en un ryokan o posada tradicional, bañarme en un onsen o baño termal al aire libre, disfrutar de una cena tipo keisaki. Gran parte de lo que hizo mi experiencia en Kumano Kodo única fue la asistencia de Kumiko Shimamoto y Shingo Uoi, de la oficina de turismo de Wakayama, quienes en todo momento estuvieron dispuestos a explicarme sus creencias y tradiciones.

  1. Velero en el archipiélago de San Blas, Panamá
Anclando un velero cerca de una isla en el archipiélago de San Blas o Guna Yala, Panamá
Anclando el velero cerca de una isla de San Blas
Langostas frescas en San Blas o Guna Yala, Panamá
Langostas frescas
Arrecife de coral en Ordupdarbocuad, Panamá
Un arrecife de coral en Guna Yala

No me canso de repetir que el archipiélago panameño de San Blas, o Guna Yala, es donde se encuentran mis playas favoritas del mundo, debido a que los gunas no han permitido la entrada de grandes resorts ni otras experiencias turísticas masivas. En el 2015 incrementé en dos mi cuenta de visitas a estas bellas islas, pero fue la primera la más memorable de todas, principalmente porque recorrimos el archipiélago en un velero. Para quienes estén familiarizados con navegar en ellos no será ninguna sorpresa que mis compañeros de viaje y yo quedamos fascinados. Es una experiencia completamente distinta. Cuando te levantas en la mañana, al salir de tu habitación (o más bien, tu camarote), puedes darte un chapuzón inmediatamente. Después de una hora de snorkel alrededor de un arrecife, puedes subir directamente al velero y tomarte una cerveza. No tienes que esperar media hora para llegar a la isla más cercana o a tu hotel, ya que todo lo tienes a mano, en el velero. Además, la travesía entre islas es mucho más agradable en estos navíos en lugar de las pequeñas barcas que suelen utilizar en Guna Yala, ya que el motor hace menos ruido y los veleros saltan mucho menos con las olas, debido a su mayor tamaño. Este corto viaje, de dos días, nos dejó a todos con ganas de más y ya hablamos de algún día hacer un viaje largo por las Antillas o las islas griegas.

  1. Bucear con tiburones ballena en Coiba, Panamá
Un tiburón ballena en las aguas cercanas a Wahoo Rock, parque nacional Coiba, Panamá
Un tiburón ballena cerca de la isla de Coiba
Tiburón ballena en las aguas cercanas a Wahoo Rock, parque nacional Coiba, Panamá
El mismo tiburón ballena, dando otra vuelta para que lo pudiésemos apreciar bien
Tiburón de arrecife de punta blanca en las aguas del parque nacional Coiba, Panamá
Por suerte no era un tiburón de arrecife de punta blanca, los cuales son muy comunes en Coiba

A principios del 2014 fui con mi compadre David a la isla de Coiba, en busca de tiburones ballena. David, con cientos de inmersiones de experiencia, nunca ha visto el pez más grande del mundo y por supuesto que yo tampoco lo había visto. Tras dos días de múltiples inmersiones en sitios con visibilidad casi nula por la gran cantidad de kril (el plato favorito del tiburón ballena), nos retiramos sin éxito de nuestra misión. En el 2015, volví sin David e hice una sola inmersión cerca de Wahoo Rock, un lugar frecuentado por los tiburones ballena. Después de más de media hora de buceo, cuando pensaba que sería otro año sin verlos, noté una sombra en la distancia que pensé que sería un tiburón de arrecife, los cuales son muy comunes en Coiba. Conforme nos fuimos acercando, noté que era más grande de lo que pensaba y que tenía una enorme aleta caudal, y me fui emocionando. Eventualmente vi sus lunares y ya no me quedó duda alguna. Finalmente había encontrado a un ejemplar del pez más grande del planeta. Cuando le envié la foto a mi amigo David, evidentemente, conseguí que quisiera asesinarme. Peor aún fue cuando le conté que otro amigo, Antonio, quien no bucea pero decidió acompañarme en este viaje, estaba haciendo snorkel por encima de nuestro grupo de buceo cuando el tiburón ballena subió, siguiendo las corrientes de agua, y quedó viendo al tiburón sin haberlo buscado. Antonio quedó impactado por la experiencia y David me odió un poco más.

  1. Nueva York, EE.UU.
Un espléndido atardecer con la Estatua de la Libertad, Nueva York, EE.UU.
Un espléndido atardecer con la Estatua de la Libertad
Vista de Manhattan al atardecer desde el mirador de Top of the Rock, Nueva York, EE.UU.
Vista de Manhattan al atardecer desde el mirador de Top of the Rock
Árbol y decoración de navidad en el Rockefeller Center, Nueva York, EE.UU.
Árbol y decoración de navidad en el Rockefeller Center

Visité Nueva York en diciembre por primera vez en el 2007 y desde entonces supe que tenía que llevar a Natalie para la misma época en otra ocasión. Esto es porque a ella le encanta la Navidad y todo lo relacionado con ella, como la decoración y los villancicos, y Nueva York es una de las mejores ciudades del mundo para disfrutar del espíritu navideño. Todos hemos oído hablar del árbol de Navidad de Rockefeller Center junto con su pista de patinaje, pero no acaba allí. Todo Rockefeller Center se viste de gala, con adornos y luces en cada esquina, y la 5ª Avenida muestra su mejor cara con la decoración de los negocios de lujo como Tiffany’s o Saks Fifth Avenue. Además, Natalie no conocía Nueva York y por supuesto que Víctor Enrique tampoco, así que fue un excelente momento para llevar a la familia a conocer una de las ciudades más interesantes del planeta. Aprovechamos para visitar el MoMA, el Guggenheim y la Colección Frick durante sus horarios de pay what your wish, ahorrándonos mucho dinero. Contemplamos el atardecer desde el mirador del Rockefeller Center (Top of the Rock). Hicimos la tradicional visita a la Estatua de la Libertad (yo no lo había hecho antes). Caminamos por el High Line y Central Park, donde Víctor se dedicó a jugar en los parques para niños. Nos hicimos fotos con los letreros de neón y las luces de Times Square… Vamos, fue una visita completa, con muchos de los imperdibles de Nueva York, mejorada con el ambiente navideño y el raro inicio de invierno de este año que nos brindó temperaturas de 18º durante la noche.

  1. Stonehenge, Inglaterra, Reino Unido
Puesta del sol en Stonehenge, Reino Unido
La puesta del sol durante una visita al círculo interior de Stonehenge
Visitantes en Stonehenge, Inglaterra
Visitantes a distancia en Stonehenge
Caminando dentro del círculo interior de Stonehenge, Inglaterra
El acceso al círculo interior de Stonehenge es muy limitado

El círculo interior de piedras de Stonehenge es un sitio arqueológico muy delicado. No solamente por la conservación de las piedras, sino también porque hay numerosos objetos y restos funerarios enterrados en esa zona, tras miles de años de fuerte uso. Por ello, desde 1977 se prohibió el acceso al círculo interior, para preservarlo. Sin embargo, desde hace unos años, se permiten visitas muy limitadas al interior del círculo, fuera del horario de operación normal del monumento. Normalmente sólo hay una o dos visitas al día, con 30 participantes máximo en cada una, al amanecer y/o al atardecer, por lo que es conveniente hacer reservas meses antes de la visita. Nosotros tuvimos mucha suerte y nos hizo un día soleado y un atardecer precioso. La visita normal no te permite apreciar de cerca lo enormes que son los bloques de piedra de este megalito ni te permite estar durante las horas con la luz naranja de la puesta del sol, por lo que recomiendo a todo el que se plantee visitar Stonehenge que reserve esta visita con antelación. Vale la pena. La página web de English Heritage no muestra mucha información sobre esta opción, así que aquí hay un enlace directo a la parte de interés (ver la sección de Stone Circle Access).

  1. La Habana, Cuba
Músicos en La Habana Vieja, Cuba
Músicos en La Habana Vieja
El Floridita, uno de los bares favoritos de Hemingway en La Habana, Cuba
El Floridita, uno de los bares favoritos de Hemingway
De paseo por el malecón de La Habana, Cuba
De paseo por el malecón

Cuba estaba en mi lista de destinos desde hacía muchos años, pero el anuncio de Barack Obama a finales de 2014 de que las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba se reanudaban me hizo apresurar mis planes lo antes posible. Ya de por sí mi madre me había comentado que en cada una de sus visitas a Cuba había notado cómo se liberaban más profesiones y que se notaban cambios en el comportamiento de los cubanos; lo último que quería yo era ver un McDonald’s en La Habana. Así pues, este año nos embarcamos en un vuelo directo desde la ciudad de Panamá  a La Habana, con una reserva en una casa particular en Centro Habana y nada más. Si bien me gusta evitar los clichés, no lo puedo hacer con Cuba: es realmente como viajar en el tiempo hasta los años tras el fin de la revolución cubana. Los Chevrolets de los 60 pululan por sus calles dejando todo impregnado de un olor a emisiones de antaño, cuando no se hacía tanto énfasis en la calidad del aire y la reducción de la polución. En la Habana Vieja se encuentran todavía los mismos bares que Hemingway solía frecuentar, con pocos cambios en los mismos. Súmale a este viaje en el tiempo la excelente banda sonora de La Habana, donde la música se encuentra en cada esquina, ya sea en un grupo tocando la Guantanamera en la calle Obispo, un guitarrista rasgueando su instrumento mientras camina por el malecón, o un grupo afroantillano montando una fiesta en el callejón de Hamel. Esto es lo que hace a La Habana única, y no precisamente las fortalezas de la época colonial española y otros monumentos históricos.

  1. Castillos de Eduardo I en Gales, Reino Unido
Vista exterior del castillo de Harlech, Gales, Reino Unido
Vista exterior del castillo de Harlech
Vista exterior del castillo de Caernarfon, Gales
Vista exterior del castillo de Caernarfon
Las murallas del castillo de Beaumaris con el estrecho de Menai de fondo, Gales
Las murallas del castillo de Beaumaris con el estrecho de Menai de fondo

Al planificar nuestro viaje al Reino Unido, tenía claro que quería llevar a mi familia a Stonehenge, pero de allí a Liverpool, nuestra parada final, no sabía qué hacer. Seamos honestos, no había falta de opciones. Como a Natalie le encantan los castillos, al final me decidí por una ruta costera por Gales para visitar algunas de las mejores fortalezas medievales del Reino Unido, las cuales fueron construidas por el rey Eduardo I de Inglaterra, para proteger sus intereses tras sus múltiples campañas militares en Gales. El plan de Eduardo I era poblar la región con ingleses que le fueran fiel a su corona en lugar de tener que negociar o luchar con los galeses con cierta regularidad, y para ello necesitaba estos castillos, para facilitar la protección de sus centros administrativos y los propios colonos ingleses. Esta extensa red de fortificaciones fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986 por ser unos excelentes ejemplos de la ingeniería militar de los siglos XIII y XIV. Lamentablemente, por el poco tiempo que teníamos disponible, solamente conoccimos Harlech, Caernarfon y Beaumaris, faltándonos Conwy, pero esto es una excusa para volver. Nuestra base de operaciones fue Caernarfon (que se pronuncia canarvon, con el acento en la segunda a), donde probamos las mejores comidas de todo el viaje en el restaurante de nuestro hotel, The Black Boy Inn, siempre con una buena pinta de cerveza.

  1. Disneyland y Disney World, EE.UU.
Espectáculo World of Color en Disneyland, Anaheim, EE.UU.
El espectáculo World of Color en Disney’s California Adventure
Cars Land en Disneyland, Anaheim, EE.UU.
Cars Land en Disneyland
Un niño disfruta del espectáculo Disney Junior Live en Disney's Hollywood Studios, Orlando, EE.UU.
Nuestro pequeño viajante disfrutando de Disney Junior Live

A finales de 2014, Natalie y yo habíamos visitado todos los parques Disney del mundo, excepto uno: el original, el Disneyland en Anaheim, California. Tras mudarnos a Panamá, los vuelos a Los Ángeles se volvieron una de nuestras opciones más baratas y dado que Disneyland es más pequeño que Disney World, sus parques son también más económicos, así que decidimos conocer el último parque que nos faltaba. En realidad lo que más nos motivaba era llevar a nuestro pequeño viajante por primera vez a Disney, antes de que cumpliera los 2 años, cuando empezaría a pagar casi la tarifa completa en un billete de avión y aprovechando que hasta los 3 años todavía no paga entrada en los parques. La verdad es que  Disneyland me gustó más que Disney World en muchos aspectos. Por ejemplo, es más pequeño, pero esto hace que los parques estén cerca y podíamos caminar de nuestro hotel a cualquier de los dos parques, que tienen su entrada enfrente de la del otro. Además, hay atracciones que en Disney World todavía no tienen, como Cars Land en el parque Disney’s California Adventure, que es una excelente réplica del pueblo de Radiator Springs, de la película Cars. Cuando cae la noche y se encienden los letreros de neón, Cars Land es realmente impresionante, y por supuesto que a nuestro niño, que es fan de Rayo McQueen y compañía, le encantó. El espectáculo World of Color, con la noria de Mickey de fondo, es otro punto fuerte de Disneyland que no se encuentra en Orlando. Por pura coincidencia, a finales de año también hicimos una corta visita a Disney World, que originalmente no teníamos planeada. La disfrutamos muchísimo pues nuestro pequeño viajante, ya con 2 años y medio de edad, comprendía mucho mejor las cosas. Le encantó ver a los personajes de Toy Story y Cars, entre otros, y no podía contener la emoción cuando lo llevamos al espectáculo de Disney Junior Live en el parque Disney’s Hollywood Studios, donde se la pasó llamando a Mickey, Minnie, Toodles, Jake y compañía. Solamente por ver su reacción ante los personajes, esta fue una de las mejores experiencias del 2015 para nosotros.

  1. Sendero Los Quetzales, Panamá
Puente sobre el río Caldera en el sendero Los Quetzales, Panamá
Puente sobre el río Caldera
Caminando por el sendero Los Quetzales, Panamá
Contemplando los enormes árboles del sendero
El río Caldera en uno de los múltiples cruces en el sendero Los Quetzales, Panamá
El río Caldera en uno de los múltiples cruces en el sendero

Me encanta practicar el senderismo y sé que Panamá tiene algunas rutas excelentes, si bien nos falta mejorar la señalización y conservación de las mismas. El sendero Los Quetzales, en el parque nacional Volcán Barú, es uno de los más famosos del país, no solamente porque es un buen lugar para observar quetzales, sino también por la belleza del bosque tropical lluvioso que atraviesa. A principios del año, aproveché una visita a Chiriquí con mi familia paterna para llevarme a unas cuantas tías y primas, así como a Natalie, a este sendero. Fuimos en el sentido más fácil, desde el pueblo de Cerro Punta hacia Boquete, haciendo casi todo el sendero cuesta bajo, a excepción de una corta sección al principio y otra al final, esta última conocida como cuesta de los lamentos, pues después de tanto caminar, no quedan muchas ganas de subirla. El camino está repleto de barro, con puntos en los cuales nos llegaba al empeine de las botas al pisar, pero esto significa que es muy verde y hay vegetación por todos lados, lo cual lo hace, en mi opinión, hermoso. En varios puntos se cruza el río Caldera, lo cual nos brinda unas bonitas escenas, como las de algunas de las fotos en este artículo. Esta caminata me dejó con hambre… de más senderismo en Chiriquí. En el 2016, sin falta, debo subir a la cima del volcán Barú.

  1. Avistamiento de ballenas, archipiélago de Las Perlas, Panamá
Ballenato saludando con su aleta pectoral, archipiélago de Las Perlas, Panamá
Un ballenato parece saludar con su aleta pectoral
Dorso de una ballena jorobada en el archipiélago de Las Perlas, Panamá
El dorso de una ballena jorobada
Venados de cola blanca en las ruinas del Hotel Contadora, Panamá
Venados de cola blanca en las ruinas del Hotel Contadora

Había visto ballenas jorobadas antes en Coiba, pero Natalie no, ya que nunca me ha acompañado en estos viajes. Sin embargo, dado que se pueden observar en todo el Pacífico panameño durante su temporada de apareamiento, nacimiento y crianza, este año le propuse Natalie que las fuésemos a ver a un sitio en el cual mi enfoque no iba a ser bucear: el archipiélago de Las Perlas. Estas islas, ubicadas a unos pocos kilómetros de la capital, son reconocidas por sus playas de arena blanca y agua turquesa, habiendo sido el escenario de varias temporadas del programa de TV Survivor. Tras un corto vuelo de menos de media hora, arribamos a Contadora, la isla más turística del archipiélago y donde se encuentra la mayor cantidad de hoteles y restaurantes. Contadora vivió mejores momentos, donde la crema y nata de la sociedad tuvo casas de verano en sus tierras, e incluso el sah de Irán llegó a residir en ella. Pero la isla ha perdido mucho de su antiguo glamour y eso es notable en el antiguo Hotel Contadora, antaño todo un símbolo de lujo y hoy día un complejo de ruinas en medio de esta isla tropical, donde los venados o ciervos de cola blanca campan a sus anchas. Sin embargo, esto ha hecho que Contadora tenga unos precios un poco más asequibles (aunque siguen siendo muy altos, en mi opinión) y que los panameños de clase media también puedan disfrutar de ella. Lo mejor sin duda es ir en la temporada de ballenas, entre julio y octubre. Nosotros hicimos un tour con Coral Dreams, una de las pocas agencias que sentimos que trata a las ballenas con respeto, y vimos varias ballenas jorobadas con sus crías en las aguas entre Contadora y otras islas. Un ballenato incluso se puso a jugar con su aleta pectoral de tal manera que parecía que nos estuviera saludando a la distancia. Como me dijo en una ocasión un salmatino, en Panamá tenemos una oportunidad maravillosa de contemplar a estos cetáceos, por lo que recomiendo a todo residente y visitante en Panamá que trate de verlos por lo menos una vez en su vida.

¿Qué vendrá en el 2016? Lo único que tengo claro es que iré a las Olimpiadas en Río, pues ya tengo entradas para nueve sesiones y el billete de avión, así como alojamiento en casa de un amigo. También estamos pensando en ir a California o Nueva Inglaterra en otoño para ver los preciosos colores de esta estación y disfrutar del aire libre. En noviembre probablemente viaje a Santiago de Chile y me gustaría unirme a mi amigo Niko para explorar nuevamente la Patagonia. Fuera de esto, ya no tengo mucho tiempo libre para viajes al extranjero, así que tendré que rellenar el resto de meses con más turismo interno. Tengo pendiente subir al volcán Barú, acampar en La Yeguada, conocer Santa Fe, volver a Bocas del Toro, adentrarme en el tapón del Darién… ¡Destinos siempre hay muchos, lo que no hay es tiempo para visitarlos todos!

¿Y para ti, qué tal ha sido tu año viajero?  ¡Cuéntanos sobre tus viajes favoritos del 2015 en los comentarios!

4 comentarios sobre “Top 10 – Experiencias de viaje de Carlos en el 2015

  1. Excelente articulo, mi 2015 fue visitar Cancún y nuevamente Los Ángeles California para compartir en familia el dia de acción de gracias y shopear el blackfriday, adicional a ello volví a Las Vegas y fui por primera vez a San Francisco y conocí el Gran cañón! Quedó a la espera de tu próximo top 10 de este año! Saludos!

    1. Hola Ricky,
      ¿Cuál de tus viajes te pareció el mejor? En mi caso, si bien del 2 al 10 bien podría cambiarlos de orden, creo que el primero, Kumano Kodo, es imposible de mover. Realmente fue lo mejor del año.
      ¿Qué tal el Black Friday en EE.UU.? ¿Vale la pena?

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