¿Son los hijos obstáculos para nuestros sueños viajeros o nuevas oportunidades?

Un día, caminando por Varsovia, noté que muchos turistas se paraban a hacerme fotos. ¿La razón? Ver a un padre cargando a cuestas a su niño de 4 meses, junto con la bolsa del pequeño, una cámara réflex y la mochila de la cámara. No es una visión común, es cierto, aunque considero que es porque existe una creencia (incorrecta) de que una vez que tienes hijos, las posibilidades de viajar se extinguen.

Visitando Mauritshuis con un peque
Nuestro pequeño maravillándose ante La infancia de Zeus en Mauritshuis
En nuestro caso, tener un hijo ha cambiado cómo viajamos, pero no nuestra pasión por conocer el mundo y nuestros esfuerzos por hacerlo. Por ejemplo, ya no podemos salir temprano por la mañana y volver a altas horas de la noche al hotel, pues nuestro niño no soporta ese trajín. Sin embargo, como mencioné antes, esto no nos ha impedido seguir viajando. Nuestro pequeño visitó siete países e hizo siete viajes trasatlánticos antes de cumplir los dos años.
Visitando Villandry con un peque
Admirando los jardines del Château de Villandry
Viajar con un bebé acarrea trabajo, pero no es imposible, y vale la pena hacerlo. Si te preocupa lo complicado que puede ser, he aquí algunos consejos de mi propia cosecha:
  • Los primeros dos años de tu bebé son los mejores para realizar desplazamientos en avión. El precio que paga un bebé de menos de dos años es irrisorio, normalmente es algo cercano al 10% del precio de un adulto. Aprovecha para viajar con tu bebé antes de que tengas que incluir en tus cálculos un vuelo más.
  • Los meses antes de que tu hijo empiece a gatear son los más fáciles para viajar. Probablemente tendrás que llevar más equipaje por toda la parafernalia que requiere un bebé tan pequeño, pero a cambio no tendrás un niño que querrá gatear o caminar por todos lados y agarrar cualquier cosa que vea por ahí. Lo tendrás pegado siempre a ti y sólo te preocupará que coma, duerma y esté limpio, y no que se caiga por las escaleras de la casa de Ana Frank, o tire abajo un jarrón de la dinastía Ming. Recomiendo que incluyas en tu equipaje un fular o una mochila portabebés donde portear a tu bebé durante tus aventuras.
  • Hablando de equipaje, si eres de los que disfruta haciendo viajes cortos para los que te basta solamente el equipaje de mano, olvídalo, y prepárate para facturar tu equipaje. Un bebé requiere de bastante equipo: biberones y fórmula (si no toma pecho), pañales, múltiples cambios de ropa por día, etc.
  • Al buscar hoteles, fíjate en los detalles o condiciones de reserva si cuentan con cunas para bebés. Te facilitará las cosas.
  • Asegúrate de llevar suficiente comida y bebidas para los viajes en tren o avión para tu pequeño, y formas de entretenerlo. Es fácil aburrirse tras unas cuantas horas. A nosotros nos han funcionado muy bien los libros para bebés (páginas gruesas, de cartón), cualquier juguete con ruedas, y lo que menciono a continuación.
  • La tecnología de hoy día es una maravilla para los padres viajeros. Una tablet o un teléfono móvil cargado con los vídeos favoritos de tu hijo te servirá para calmarlo en los largos vuelos. Para nosotros fue una bendición darnos cuenta una semana antes de un vuelo trasatlántico que a nuestro bebé le encantaba la película Aviones, pues le mantuvo tranquilo por horas. Una serie de vídeos que siempre nos ha dado buenos efectos es Baby Einstein; si no la conoces, búscala en Youtube y fíjate cómo reacciona tu niño.
  • No hagas planes ambiciosos para tus días de turismo. Atrás quedaron los días en que podías visitar dos o tres museos en un día; tu pequeño necesitará descansar, y tu también, pues te agotará estar pendiente de sus necesidades. En general, algo realista es poder explorar bastante a fondo una atracción por día, en el mejor de los casos, dos. Una buena práctica es incluir una visita a un parque o a un sitio donde tu pequeño pueda correr a sus anchas y liberar energía. Nosotros ahora ni nos hacemos ilusiones de que saldremos del hotel antes de las 10-11 de la mañana, pues sabemos lo que se tarda en preparar a un niño (sobre todo si tiene jetlag).
  • Ante todo, disfruta de la experiencia. Es cierto que tu bebé no recordará estos viajes, por lo que lo importante es que tú los disfrutes y aproveches el estar con tu pequeño durante los mismos. En su primer año de vida, nosotros aprovechamos todos los viajes con nuestro hijo para hacerle fotos con las atracciones turísticas, teniendo en mente que queríamos hacer un calendario con estas fotos para nuestros seres queridos. Aparte, creo que es un bonito recuerdo que tendremos de por vida, que podremos utilizar para otros proyectos, y seguro que cuando él sea adulto, le encantará poder contar con estas fotos.

Si quieres más consejos específicos sobre viajes con un bebé, Natalie escribió otro artículo al respecto, cuando recién empezamos a llevar a nuestro pequeño viajante a conocer el mundo.

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