El perro viajante

Los consejos del perro viajante – Cómo captar la magia de la noche sin un trípode

Consejos del perro viajanteLa iluminación nocturna nos presenta a menudo imágenes increíbles e impactantes, pero si bien nuestros ojos son una impresionante máquina capaz de percibir estos espectáculos visuales sin problemas, nuestras cámaras fotográficas están más limitadas. Esto no significa que no se puedan utilizar para capturar imagénes tan especiales. No hace falta tener una cámara de alta gama para ello, pues basta con comprender el principio de operación de estos aparatos y conocer unas cuantas técnicas de fotografía nocturna.  Por ejemplo, ¿con qué equipo crees que capturé esta imagen de la Alhambra de Granada desde el mirador de San Nicolás?

La Alhambra de Granada, de noche, capturada con una cámara Sony Cybershot de 3 MP.

Pues se trata de una cámara Sony Cybershot de 3MP (creo que el modelo exacto es DSC-P71).  ¿Cómo es posible?

Primero que todo, porque no traté de sacar esta foto a pulso y con la ayuda del flash, como hacían todos los turistas en el mirador.  Así pues, empecemos por un concepto importantísimo: olvídate del flash.  La distancia entre el mirador de San Nicolás y la Alhambra es de unos 430 metros, con lo cual no puedes esperar que un instrumento tan pequeño tenga la potencia para iluminar tan lejos. Y aunque pudiera, el resultado sería probablemente pobre. En general, lo que hace que una escena sea tan especial es la iluminación presente, no la que le pueda aportar un flash. Deja el flash para retratar personas de noche.

Como dije antes, si comprendemos cómo funciona una cámara fotográfica, las posibilidades de tomar buenas fotos nocturnas se incrementan. Lo que una cámara hace es permitir el paso de la luz hacia un material fotosensible; anteayer se trataba de películas fotográficas, hoy día son sensores eléctricos llamados CCDs. Para obtener una buena imagen, debe entrar suficiente luz en el aparato para que se registre la escena exterior sobre el medio fotosensible. A pleno día, el tiempo necesario para esto suele ser mínimo, fracciones muy pequeñas de segundo, puesto que hay abundante luz. Pero de noche, sin nuestro astro rey encandilando el sensor de nuestra cámara, el tiempo necesario, conocido como tiempo de exposición (o velocidad de obturación, aunque es inversamente proporcional), incrementa radicalmente. No es extraño llegar a necesitar 8 segundos para obtener una buena foto nocturna, pero el problema es que desde que llegamos a 1/30 de segundo, nuestro pulso nos juega una mala pasada, y las fotos nos salen movidas.

Básicamente, el secreto de las fotos nocturnas es que no se pueden tomar sosteniendo la cámara con nuestras manos. Tenemos que ponerla sobre un soporte fijo. Si has visto a algún fotógrafo bien preparado de noche, o en algún lugar con poca luz, probablemente lo primero que te vendrá a la mente es un trípode. Y efectivamente, es la mejor herramienta para tomar fotos nocturnas, pero no indispensable. Seamos honestos, la mayoría de nosotros no viajamos con un trípode en nuestro equipaje, pues es bastante incómodo. Ahora bien, existen algunos trípodes pequeños que son fáciles de transportar, pero en general solo se pueden usar con cámaras ligeras, siendo poco útiles con las réflex o SLRs.

Pero el no llevar un trípode con nosotros no es una razón para no intentar capturar la belleza del crepúsculo o la noche. Hay infinidad de superficies sobre las cuales podemos ubicar nuestra cámara para tomar una instantánea, y podemos utilizar objetos que normalmente portamos para ajustar la altura y ángulo de la cámara. Entre los artículos que yo empleo más a menudo se encuentran mi billetera, la tapa del objetivo, monedas, y trozos de papel doblados. En algunas ocasiones también me ha servido la mochila de mi cámara para ganar unos cuantos centímetros de altura. En cuanto a las superficies en sí, las que más he utilizado son las papeleras o tanques de basura, cualquier tipo de baranda (por ejemplo, la de un puente), sillas y banquillas, e incluso el suelo cuando no hay más nada a mano, ajustando el ángulo de vista con los objetos ya mencionados.  Para la foto a continuación, puse la cámara en unos telescopios para turistas que ya había estudiado, encontrando aquel en el cual tenía el mejor punto de vista de las cataratas del Niágara.  Ajusté la inclinación horizontal de la cámara utilizando hojas de papel dobladas como cuña.

Las cataratas del Niágara de noche desde Prospector Point, Niagara Falls, Nueva York, EE.UU.

Un telescopio turístico funcionó de maravillas como soporte para esta instantánea

En la siguiente foto puedes ver exactamente cómo monté mi cámara.  Fue bastante antes de que anocheciese, pero por algo dije que tenía el lugar bastante bien estudiado, pues empecé a hacer pruebas al atardecer.

Usando un telescopio como trípode para hacer fotos de las cataratas del Niágara

¡Qué buen trípode me han puesto aquí, y además gratis!

Modo nocturno (en forma de media luna) de una cámara compacta

Modo nocturno de una cámara compacta

Ahora, hay que conocer también cuál es el modo adecuado para hacer fotos de noche de nuestra cámara. La mayoría de los aparatos tienen hoy día un modo especial con un símbolo que suele parecer una media luna. Este modo suele estar diseñado para permitirnos tomar buenas fotos nocturnas de una manera automática, sin muchas complicaciones, en la mayoría de los casos.  Los resultados suelen ser buenos, siempre que apoyes la cámara en un sitio fijo.  Es el caso de la siguiente instántanea del sombrero de mago del parque de atracciones Disney’s Hollywood Studios, la cual capté con una Sony Cybershot DSC-P93A, de 5,1MP, ubicada sobre un cubo de basura.

El sombrero de mago en el parque Disney's Hollywood Studios, Orlando, Florida, EE.UU.

El cubo de la basura puede ser muy útil a la hora de hacer fotos nocturnas

Pero hay momentos en los que necesitamos un poco más de flexibilidad para obtener una mejor foto. Digamos que la iluminación del objeto que nos interesa es muy fuerte, en una escena en la que el promedio de luz es bajo, con lo cual nuestro modo automático nos da una imagen en la que se pierden los detalles de nuestro punto de interés, por la excesiva exposición de luz del mismo.

Modo nocturno (en forma de media luna) de una cámara compacta

Aquí también se aprecian los modos M (Manual) y P (Program)

La mayoría de las cámaras tienen un modo P (Program), el cual es de manera general un modo automático, en el cual la cámara determina los paramétros que considera adecuados para la foto, pero el usuario puede modificarlos. De esta forma, podemos aumentar la velocidad de obturación, o pedir a la cámara que subexponga la foto, para que nuestro objeto ampliamente iluminado aparezca un poco más oscuro.  En algunas cámaras, en las que el modo P es básicamente automático y no permite controlar la exposición, hay que utilizar el modo M (Manual).  Hay que probar con los parámetros modificables, y hacer varias fotos, para quedarnos con la que salga mejor.  Es lo que hice con las fotos a continuación, del Templo de Debod en Madrid.

Tomando una foto nocturna del Templo de Debod con una cámara compacta de 4MP

Primero, puse mi mochila en el borde del estanque del templo, y sobre ella ubiqué la cámara, una Sony Cybershot DSC-P73 de 4MP.

Foto del Templo de Debod sobreexpuesta

Para empezar, hice una foto del templo con los parámetros recomendados por la cámara: apertura de f5,6 y velocidad de obturación de 3 segundos. En teoría, debería salir perfectamente, pero hay demasiada luz y el templo está sobreexpuesto.

Foto del Templo de Debod compensando la exposición

Utilizando el modo M (Manual) de la cámara, ajusté la velocidad de obturación para compensar la exposición. Mantuve la apertura en f5,6 pero reduje la velocidad de obturación a 1,3 segundos. Según la cámara, la foto me debería haber salido subexpuesta por dos pasos.

Otro factor a tener en cuenta es que, al presionar el botón para tomar la foto, en muchas ocasiones movemos la cámara, lo cual arruinará nuestra instantánea.  Hay una forma fácil de evitar esto: todas las cámaras tienen un temporizador disponible, el cual normalmente usamos para hacernos fotos a nosotros mismos.  Pues usándolo en las fotos nocturnas, conseguiremos mejores resultados, pues la cámara habrá dejado de moverse en el momento en que se dispare.

Las cámaras réflex o SLRs tienen la mejor herramienta para los fotos nocturnas: un modo manual en el que puedes controlar la exposición completamente. Pero en este artículo no abordaré cómo emplear el modo manual de una SLR, pues es un tema muy extenso, requiriendo abarcar primero muchos conceptos básicos de la fotografía, como la apertura y la profundidad de campo. Creo que el mejor consejo para el dueño de una SLR en cuanto a fotos nocturnas ya lo di: el ser creativo a la hora de tomar fotos nocturnas si no se dispone de un trípode. Esta carencia no debe impedirnos llevarnos a casa unas bellas instantáneas.

8 pensamientos sobre “Los consejos del perro viajante – Cómo captar la magia de la noche sin un trípode

    1. Carlos Ho D.

      Me alegra que te hayan gustado los consejos, Silvia. Si en algún momento te llegan a ser útiles, espero que me envíes alguna de las fotos que tomes con ellos, jejeje.

  1. Ariadne Ramos

    Me encantó. La verdad es que siempre me resultan desepcionantes las fotos nocturnas porque salen movidas o con haces de luz extraños por todos lados. Definitivamente pondré en práctica tus consejos la próxima vez y creo que la lección más importante es que hay que ser paciente ya que no siempre la super foto sale a la primera. Saludos :)

    1. Carlos Ho D.

      Jejeje, de hecho, la primera foto suele ser simplemente una prueba, no suele salir bien. :P
      Si llegas a tomar alguna foto nocturna de Panamá con estos consejos, espero que me la envíes. ;)

  2. Marilyn Dieguez

    Pienso que artículos como el que nos regalas no solo son útiles sino estimulantes; como bien te dicen enseñanza mas que técnicas, cualidades que solemos olvidar: paciencia, persistencia y confianza…, entre otros aspectos… Te amo

    1. Carlos Ho D.

      Los profesionales suelen decir que la fotografía es el arte de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, y que el gran secreto está en tener la paciencia de esperar ese momento adecuado.

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