El origen de la fotografía, Chalon-sur-Saône

Hace ya tres meses y medio que me desplacé a la Borgoña francesa por una oportunidad de trabajo. La idea era que me familiarizase con el equipo de la oficina de nuestra corporación que se encarga de los trabajos grandes a nivel internacional y para ello me han destinado aquí por cuatro meses.

Cuando me dijeron que trabajaría en un pueblito de 300 habitantes llamado Saint-Eusèbe, temí lo peor.  Habiendo pasado toda mi vida en metrópolis de más de un millón de habitantes, esto representaba un gran cambio y no sabía si me acostumbraría, pero como era algo temporal, me animé a hacerlo.  No me arrepiento.  Como buen chico capitalino, sigo prefiriendo a Madrid, pero gracias a esto he podido conocer esta bonita región cargada de historia, principalmente por el gran papel que jugó en Europa el ducado de Borgoña en la edad media, y además he aprendido algo nuevo sobre la fotografía: los primeros experimentos para captar imágenes en medios sensibles a la luz se realizaron aquí.  Y seguro que la mayoría de nosotros jamás ha escuchado del gran pionero que los llevó a cabo.

Mi trabajo está en realidad en un polígono industrial a las afueras de Saint-Eusèbe, pero yo estoy viviendo en Saint-Rémy, donde hay unos 6000 habitantes. Esto es parte del área urbana de Chalon-sur-Saône, la ciudad más grande del departamento de Saône-et-Loire, con una población de unos 40000 habitantes.  Si bien todo esto sigue siendo pequeño comparado con Madrid y Ciudad de Panamá, lo cierto es que con esa cantidad de personas ya se pueden encontrar la mayoría de los servicios que todo amante de las selvas de hormigón podría necesitar.  Hay una sola cosa que no me gusta: el aeropuerto más cercano está a unos 160km, por lo cual debo viajar unas dos horas en tren y tranvía para llegar a él, y me cuesta alrededor de 30€.  Es una gran diferencia a la media hora y los 2€ del aeropuerto de Madrid, sobre todo teniendo en cuenta que viajo más de una vez al mes.

Pero aparte de eso, Chalon no es un mal sitio para vivir.  Hay bastantes zonas industriales en la región, así que parece que hay trabajo para los ingenieros y técnicos como yo.  Y no olvidemos que la Borgoña es una de las regiones mejor conocidas de la gastronomía francesa: sus célebres vinos, la mostaza de Dijon, y los famosos platos que muchos extranjeros asocian con la comida francesa, como el pollo al vino (coq au vin), el buey borguiñón (bouef bourguignon), o los caracoles (escargots bourguinons).  Es decir, aquí se vive bien, aunque es más caro que España.

Chalon no es una ciudad muy turística.  Ha sido más una ciudad industrial, sobre todo por el uso del río Saona para transportar materiales, que cultural.  Sin embargo, los grandes centros del conocimiento y las artes de la región están a unos cuantos minutos al norte: Beaune y Dijon, ambas antiguas capitales del poderoso ducado de Borgoña, repletas de estructuras que maravillan con la famosa arquitectura borguiñona, como el Hospicio de Beaune.  Gracias a mi estancia aquí he podido conocerlas, de lo contrario no sé en qué momento los vientos me hubiesen depositado en estos lares.

Atardecer en el paseo adyacente al río Saona en Chalon-sur-Saône, Francia
Atardecer en el paseo adyacente al río Saona en Chalon-sur-Saône

Pese a su poca explotación turística, Chalon tiene su encanto.  Los paseos a las orillas del Saona están mejor desarrollados que los del Manzanares de Madrid, por ejemplo, y da gusto caminar por ellos.  Además, aquí nació en 1765 una persona muy importante para todos los aficionados a la fotografía como yo: Nicéphore Niépce.

Estatua de Nicèphore Nièpce en Chalon-sur-Saône, Francia
Estatua de Nicéphore Niépce en Chalon-sur-Saône

Antes de Daguerre y su tipo, Niépce empezó a realizar experimentos para captar imágenes en un medio físico, se dice que por su poca habilidad para utilizar una cámara oscura.  La primera técnica que utilizó, llamada heliografía, empleaba un barniz fotosensible compuesto por betún de Judea disuelto en aceite esencial de lavanda, el cual necesitaba varios días de exposición a la luz del sol para captar una imagen.  Esta línea de investigación llamó la atención de Daguerre, quien tras conocer a Niépce se asoció con él para proseguir con sus experimentos, aunque la colaboración no duró mucho, pues a los cuatro años murió Niépce.  Daguerre continuó investigando por su cuenta, pero empezó con otro proceso que finalmente culminó en la creación del famoso daguerrotipo.  He de admitir que conocía de la existencia del daguerrotipo, pero jamás había escuchado hablar de Niépce hasta que me mudé a Chalon, de donde es hijo predilecto.  Hay multitud de calles, edificios públicos e incluso una estatua en nombre del “padre de la fotografía”.  Como es de esperarse, también hay un museo que porta su nombre, el cual se enfoca en la fotografía: su historia desde los experimentos de Niépce y Daguerre, su evolución a través de los años, su estado al día de hoy, algunas muestras de fotografía histórica y contemporánea, y por supuesto, aparatos y accesorios fotográficos de todas las eras. Además, siendo Niépce un inventor con distintos intereses, el museo cuenta la historia de las otras ramas de investigación en las que trabajó y el producto de su trabajo en ellas, como un interesante motor de combustión interna, conocido como el pireolóforo, que desarrolló con su hermano.  Si bien la cuna de Niépce no es una parada turística obligatoria, creo que todo amante de la fotografía que se encuentre de paso por la Borgoña debe visitar este museo.  No es muy grande, con lo cual se puede combinar con otras actividades el mismo día, y además es gratuito.

A mí me encantó ver los ejemplares de heliografías y daguerrotipos de la colección del museo, y aprender un poco más sobre la historia de estos pioneros que allanaron el camino para la fotografía, una de mis mayores pasiones.

Impresión a partir de una heliografía en el museo Nicéphore Nièpce, Chalon-sur-Saône, Francia
Impresión a partir de una heliografía en el museo Nicéphore Niépce
Daguerrotipo en el museo Nicéphore Nièpce, Chalon-sur-Saône, Francia
Daguerrotipo en el museo Nicéphore Niépce. Nótese la diferencia dependiendo del ángulo de vista; un daguerrotipo es tanto positivo como negativo dependiendo del punto de vista.

Tampoco pude dejar de sonreír al ver aquellas gigantescas máquinas y objetivos de hace poco más de un siglo; el progreso de la tecnología es increíble.  Siempre que reflexiono al respecto imagino que mi cámara tal vez estará en un museo dentro de 100 años, donde personas boquiabiertas, como yo hoy día, la mirarán y se maravillarán ante los avances tecnológicos de su época.

Cámara Maurice Bonnet OP 3000 en el museo Nicéphore Nièpce, en Chalon-sur-Saône, Francia
Cámara Maurice Bonnet OP 3000
Objetivos de principios del siglo XX en el museo Nicéphore Nièpce, en Chalon-sur-Saône, Francia
Objetivos de principios del siglo XX
Melanocromoscopio en el museo Nicéphore Nièpce, en Chalon-sur-Saône, Francia
Un melanocromoscopio, uno de los primeros inventos que pemitió capturar imágenes a colores

Dentro de un mes regresaré a Madrid.  Aunque me alegro de volver a mi casa y de no tener que pasar el invierno en un sitio que es bastante más frío que la capital española, lo cierto es que estoy contento de haber vivido en esta región de Francia, lo cual me ha permitido conocer sitios que tal vez no habría visitado de otra manera, y enterarme de un episodio importante de la historia de la fotografía.  Creo que siempre le tendré cariño a la Borgoña, y espero volver de visita unas cuantas veces más.

Cómo llegar
La Borgoña tiene excelentes conexiones con Lyon y París.  Suele ser más cómodo volar a Lyon, pues en París hay que atravesar su centro para dirigirse a alguna de las estaciones desde las cuales hay trenes a la Borgoña, lo que significa en muchos casos viajar en un transporte público abarrotado de gente.  Eso sí, hay muchas más compañías áereas operando desde París, con mayores frecuencias y más opciones de horarios.

Desde el aeropuerto Saint Exupéry de Lyon (LYS) se puede hacer el recorrido en tranvía Rhônexpress hasta la estación central de Lyon, Part-Dieu (media hora, 13 euros ida, 23 euros i/v), desde donde hay por lo menos un expreso regional (TER) cada hora hasta Dijon, la capital de la Borgoña, haciendo escala en Chalon-sur-Saône (aproximadamente 2 horas a Dijon, 1:20 a Chalon; por 28,30 euros y 20,30 euros respectivamente).  También hay servicio de alta velocidad (TGV), el cual tarda menos y puede ser incluso más barato si se reserva con anticipación, pero tiene una menor frecuencia.  Desde España, easyJet, VuelingIberia y Air France vuelan directamente a Lyon.

Desde los aeropuertos de París, lo importante es llegar a la estación Gare de Lyon, ya sea a través de las líneas 1 y 14 del metro, o las líneas A y D de RER.  El trayecto suele costar cerca de 10 euros.  Desde allí hay varios servicios de alta velocidad (TGV) que hacen el recorrido hasta Dijon en un tiempo aproximado de 1:37.  Los precios fluctúan bastante, así que vale la pena mirar la página web de la empresa estatal de ferrocarriles, SNCF.  El servicio expreso regional (TER) desde Dijon a Chalon tarda entre 40 y 50 minutos, y cuesta 11,60 euros.  Desde España, easyJetVuelingIberiaAir France y AirEuropa vuelan directamente a París Charles de Gaulle (CDG) y/o París Orly (ORY).

Dónde dormir
Habiendo vivido en la región, no conozco bien su oferta de hoteles, pues no los he necesitado.  Sin embargo, cerca de donde vivo, en Saint-Rémy, hay un hotel bastante económico que porta el nombre del pueblo, el Hotel Saint-Rémy.  Las habitaciones dobles cuestan entre 53 y 58 euros y las triples cuestan 63 euros.  Cuenta con servicio WiFi gratuito, e incluso se puede caminar hasta Chalon-sur-Saône, puesto que está cerca, a unos 2 km.

Qué ver
El Museo Nicéphore Niépce es de visita obligada para todos los amantes de la fotografía.  Se encuentra en pleno centro de Chalon-sur-Saône, a orillas del río Saona.  Abre todos los días excepto los martes y feriados, en horario de 9:30 a 11:45 y 14:00 a 17:45 de septiembre a junio y de 10:00 a 18:00 en julio y agosto.  La entrada es gratuita.  Para más información, ver su página web.

Dominique-Vivant Denon, un polifacético personaje que fue el primer director del Museo del Louvre en París, nació cerca de Chalon-sur-Saône, en Givry.  En su honor se bautizó el Museo Denon en Chalon, un museo de bellas artes y arqueología.  Está abierto de miércoles a lunes, excepto en algunos días feriados, en horario de 9:30 a 12:00 y 14:00 a 17:30.  La entrada es gratuita.  Para más información ver su página web (solo en francés).

Datos sobre el intercambio de fotos en Facebook en el Museo Niépce en Chalon-sur-Saône, Francia
Texto en el Museo Nicéphore Niépce sobre el intercambio de fotos en Facebook. Es impresionante cómo la fotografía digital y las redes sociales han cambiado nuestro mundo.

11 comentarios sobre “El origen de la fotografía, Chalon-sur-Saône

    1. ¡Muchas gracias por los ánimos, Silvia!
      En efecto, todavía queda mucho por contar. Tenemos que escribir algo sobre Beaune y Dijon, ciudades muy bonitas. También visité Besançon, y justo este fin de semana estuvimos en la fiesta de las luces de Lyon. Las fotos de la próxima semana serán de ilumnaciones de esta fiesta.

      Un saludo,
      Carlos

  1. Quise escribir un mensaje cuando lei este articulo, la primera vez… Gracias por seguir prestandome tus ojos para ver el mundo, guiados por tus manos, viajando a tu lado, en diferido, pero recreando cada experiencia como si se hubiese estado alli, pero ademas, con la ilusion de poder estarlo algun dia. Te adoro,

    1. Ya sabes, habrá que planear una visita a la Borgoña cuando vuelvas por aquí, para que puedas ver todo esto con tus propios ojos.

      1. Sin lugar a dudas… confío que en un futuro próximo mis visitas puedan ser por más tiempo… y, navegar por el mundo…

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