Esos horribles días en los que todo lo que puede salir mal, sale mal

Mi día de hoy se puede describir con el título de la entrada.  De esos en los que llega un momento en que te convences que no es más que una pesadilla y pronto te despertarás.

Este fin de semana iba a viajar a Milán, Italia.  Hace meses compré los vuelos partiendo desde Madrid, los cuales perdí cuando me trasladaron a Francia.  No me amilané e hice una nueva reserva desde Lyon.  Esta semana compré el billete de tren para ir hoy desde la estación que me queda más cerca del trabajo, Le Creusot TGV, hasta Lyon.  Un compañero de trabajo me confirmó que me acercaría a la misma, y todo parecía que saldría bien.

Esta mañana llegó el primer indicio de que no sería un buen día: ayer por la mañana, un joven de 27 años apuñaló a un inspector de la compañía estatal ferroviaria, SNCF, después de que este y un colega le despertasen para pedirle revisar su billete.  Al parecer, el agresor se puso muy violento y empezó a insultar a todo el mundo en el vagón, por lo que los inspectores fueron a buscar a los agentes de seguridad del tren.  Al regresar, se encontraron con que el joven estaba tratando de cortarse las venas, y cuando la víctima trató de impedirlo, recibió diez puñaladas. (Fuente: Le Figaro)

Hoy, los inspectores de la SNCF se declararon en huelga citando peligro laboral.  La mayoría de los trenes se cancelaron y me quedé sin medio de transporte para ir al aeropuerto.  Pero soy tenaz y suelo tener más de un as bajo la manga.  Conseguí alquilar un auto en la misma estación de tren desde la que debía partir, para ser devuelto en el aeropuerto de Lyon.  El golpe de gracia fueron 73,57 euros, por un alquiler de unas dos horas, y eso sin contar el peaje y la gasolina.  Pero por lo menos, había encontrado cómo llegar al aeropuerto.

A medio camino en la autopista hacia Lyon, me llegó un mensaje de texto a mi teléfono.  Su vuelo AF3298 LYS MXP del 7/10 ha sido cancelado.  He reservado varios vuelos para los próximos meses con Air France, con lo cual podía ser otro de ellos.  Pero no, era precisamente el vuelo de hoy.  El último del día.  Seguro que me ofrecerían un vuelo al día siguiente.

Salí hacia una zona de descanso, y me dispuse a llamar a Air France.  Obviamente, telefóno de pago.  ¿Dónde quedó aquello del servicio al cliente?  Hoy día, si tienes problemas, tienes que darle más dinero a la aerolínea.  Como sospechaba, solo me podían ofrecer un vuelo al día siguiente.  —Tengo que estar allí esta noche —le dije al operario–.  Me dejó esperando en la línea, y trató de buscar vuelos con Alitalia.  Nada.  —Lo mejor que podemos hacer para llevarle a Milán hoy, señor, es que tome un tren a París desde Lyon, y le pondremos en el último vuelo de París a Milán.  —¿Y debo pagar yo el tren? —Sí, pero nuestro servicio al cliente se lo reembolsará.  —¿Y qué hay de la huelga? —pregunté yo—.  —Está todo funcionando con normalidad.  Sí, claro.  No, no me iba a arriesgar a ir a Lyon, para no encontrar trenes, o que fuesen extremedamente caros, o peor aún, que llegase a montarme en uno y que luego algo saliese mal en el camino, perdiendo el vuelo en París.

Otra idea vino a mi mente.  Podría ir en el auto alquilado hasta Milán.  Son poco más de 500km, podría llegar a medianoche.  Llamé a la agencia de alquiler, pero no había nadie allí.  En la oficina del aeropuerto sí me contestaron, pero me dijeron que tendría que pagar 360 euros por dejar el auto en Italia.  Pues nada, que de Francia no se mueve.

Tras una hora haciendo llamadas, todas desde mi telefóno español, pagando tarifas de roaming internacional, me di cuenta de que mi única opción era regresar a casa e intentar volar al día siguiente, o simplemente quedarme en ella.  He optado por la segunda.  En otra ocasión habría hecho lo imposible por llegar a Milán, pero hoy he decidido cuidar mi salud y bienestar.  Tal vez es un síntoma de que estoy madurando a mis treinta años, después de todo.

10 comentarios sobre “Esos horribles días en los que todo lo que puede salir mal, sale mal

    1. Hola María,
      Pues así es, fue toda una odisea. Y no es la primera vez que se me encadenan tantos eventos desafortunados. Un día de estos escribiré sobre aquella ocasión en que nuestro vuelo fue redirigido a una base áerea para repostar combustible, tras lo cual perdimos una luz piloto en la cabina y tuvimos que esperar a un técnico por una hora, y finalmente empezó a nevar, con lo cual hubo que poner anticongelante a los motores y alas. Y no terminó allí la cosa…

  1. Hola Carlos, creo que estas madurando jejejejeje, fue la mejor desicion que tomaste ya vendran mas viaje y con menos contratiempo.
    saludos,

    1. Bueno vecina, el asunto es que iba a un torneo en Milán, con lo cual dejé de recibir la compensación normal del mismo, lo cual me reembolsaba muchos gastos y me permitía todavía sacar una ganancia. Ahora octubre será un mes austero…

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    1. Está guay eso de que me echaséis de menos. 😉
      Oye, no es autoinvitación si ya te he dicho yo antes que te vengas un finde por acá. =P

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