El perro viajante

Los titanes de los bosques de California: las secuoyas gigantes

Desde muy joven he conocido de la existencia de las secuoyas gigantes en los EE.UU., pero para ser honestos, nunca se me había quedado guardada en la memoria su ubicación geográfica, a pesar de que estaban en mi lista de cosas por conocer.  Curiosamente, me topé con ellas sin siquiera buscarlo, un día en el que, tras haber contemplado el amanecer en uno de los cañones más grandes del mundo, el del río Colorado, decidimos recorrer unos mil kilómetros de un solo tirón para apreciar los árboles más grandes del mundo.  Nuestro apetito por visitar los parques nacionales del oeste estadounidense nos llevó a viajar durante la mayor parte del día para llegar por la noche al pueblo de Three Rivers, California, en las inmediaciones del Parque Nacional de las Secuoyas.

Contemplando una secuoya gigante, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Contemplando una secuoya gigante

Lo primero que hicimos al día siguiente fue repostar nuestros estómagos con un desayuno opíparo.  Debo confesar que aunque la comida en los EE.UU. no me emociona, reconozco que sus desayunos son muy buenos: huevos, bacon, patata rallada, etc.  Excelente para proveer a nuestros cuerpos de energía en un día que pintaba que nos exigiría bastante de ella.

Lamentablemente, aunque el día exigía, no daba buen tiempo a cambio.  Nuestra primera parada fue Moro Rock, una formación de granito que sobresale a 75 metros y ofrece una excelente vista de los alrededores.  El problema: estaba extremadamente nublado y no se podía ver nada más allá de un par de metros, pues estábamos en medio de las nubes.  Cuando estas se apartaban un poquito, podíamos discernir formas a lo lejos que nos sugerían que la vista desde ese peñasco en un día despejado debería ser excepcional.

Sendero de subida a Moro Rock, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Así se veía el camino de subida a Moro Rock

Vista desde Moro Rock en un día nublado, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Esta es la vista que apreciamos desde Moro Rock en el momento más despejado posible

Justo cuando bajábamos de la roca, sucedió algo inesperado.  Minúsculos trocitos de algodón blanco empezaron a rodearnos, al principio pocos, pero eventualmente nos quedó claro que se trataba de una nevada en condiciones.  ¿Nieve en California a finales de mayo?  Pues sí, y eso que dentro del mismo estado habíamos experimentado cuatro días antes un poco más de 46ºC, en el Valle de la Muerte, a unos 450 kilómetros de donde nos encontrábamos ahora.  La experiencia de un cambio tan drástico fue impresionante, y bastante dramática para mi amigo Niko, quien solo había llevado pantalones cortos y se la pasó todo el día encerrado en el automóvil, saliendo lo mínimo posible del mismo.

Antes dije que el día no daba buen tiempo a cambio. Retracto mis palabras ahora.  No sé si un día soleado hubiese sido tan mágico como este.  A pesar de que hacía frío, la apariencia que la túnica blanca de nieve le daba al bosque y las secuoyas gigantes era magistral.  Solamente Niko parecía contrariado por los copos que flotaban incesantemente en el ambiente, pero incluso él aceptó que el parque lucía un aspecto divino.  Lo cierto es que una tormenta de nieve siempre mejora la apariencia de un bosque, pero cuando se trata de árboles tan impresionantes como las secuoyas, el efecto es para dejarte boquiabierto.  Y así fue como quedamos al realizar nuestra segunda parada apenas nos adentramos en el Giant Forest, el cual es el nombre que se le ha dado a un bosque con un gran número de secuoyas.  Ahí estaban, colosales, imponentes, dominando totalmente el resto de la foresta.  Tratamos de abrazar a una de ellas, pero cuatro de nosotros no éramos capaces ni de rodear la mitad del tronco del árbol.

Secuoyas gigantes en el Giant Forest de Sequoia National Park, EE.UU.

Cuatro personas no llegan ni a rodear la mitad del tronco de una secuoya gigante

Las copas de estos titanes se encontraban más allá de nuestra vista, y algunos de ellos tenían espacio en sus troncos en los que podíamos entrar no solamente uno, sino a veces varios de nosotros.  En muchos casos, estos agujeros son cicatrices de guerra, marcas que ha dejado el fuego de un incendio forestal, los cuales normalmente no acaban con una secuoya adulta, sino que eliminan a sus competidores.  Al recorrer con los dedos la rugosa corteza de estas coníferas, pensaba en la cantidad de siglos que deben haber vivido y todo lo que deben haber presenciado durante ellos, incluida la creación del servicio de parques nacionales de EE.UU.  Mientras la nieve entraba en nuestras bocas, por no poder cerrarlas, unos cuantos ciervos aparecieron en escena, recordándome una escena de Bambi.  No parecían tener miedo de nosotros, pero no por ello dejaban de observarnos atentamente para salir huyendo en caso de ser necesario.

Un ciervo observa con atención a un humano que se aproxima en el Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Bambi observa con atención a George

Una atracción turística muy conocida de la región es el Wawona Tree, una secuoya a la cual le abrieron un orificio en la base para que pudiesen atravesarla los autos.  Sin embargo, se encontraba en el parque nacional de Yosemite, no en el que nosotros estábamos.  Y hablo en pasado porque la misma cayó hace ya muchos años, en parte por las deficiencias estructurales que causó el agujero cortado en ella.  No obstante, nuestro parque tenía un atractivo similar, el Tunnel Log.  Se trata de un túnel excavado en una secuoya que cayó por causas naturales sobre una vía de acceso existente, lo cual es una opción bastante más ecológica que perforar árboles vivos.  Naturalmente, nosotros queríamos pasar por allí, y nos bajamos para hacernos unas fotos.  El gigantesco tronco estaba cubierto de nieve, por lo que las condiciones eran extremadamente resbaladizas, pero esto no nos amedrentó y nos subimos al mismo para obtener una buena foto.  Algo de miedo sí que sentíamos, pues teníamos el equilibrio de un castillo de naipes: si alguien se movía un poco, nos podíamos caer todos.  Y obviamente, como nadie quería que otro le tapase en la foto, nos la pasábamos moviéndonos, eso sí, solo un centímetro para aquí y otro para allá.

Posando encima del Tunnel Log, una secuoya gigante con un túnel excavado en ella, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Posando encima del Tunnel Log

Tunnel Log, una secuoya caída sobre una vía vehicular a la cual le excavaron un túnel, Parque Nacional de la Secuoyas, EE.UU.

Aquí abajo estamos más seguros

Para finalizar nuestra visita, nos dirigimos hacia Sherman Trail, un sendero de 650 metros con unos 61 metros de desnivel.  Una marcha un poco exigente dado el frío que hacía, pero incluso Niko se animó a venir, pues al final del recorrido se encuentra el General Sherman, el árbol más grande del mundo en volumen, pues no es ni el más alto ni el más grueso.  El camino fue bastante agradable; el bosque estaba más blanco y precioso que nunca, y veíamos secuoyas cada cierto tiempo.

El sendero Sherman Trail totalmente nevado, en el Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Si hubiese una farola, podría ser Narnia

Una secuoya gigante en medio del sendero Sherman Trail, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Una secuoya gigante en medio del sendero Sherman Trail

Veíamos que bajábamos y bajábamos, lo que nos parecía que haría el viaje de regreso un poco complicado, y así fue.  Pero valió la pena: eventualmente un letrero nos daba a conocer que nos en encontrábamos en frente de la leyenda de 83,8  metros de altura.  El General Sherman, una secuoya de más de 2000 años de vida.  Enorme y magnánimo, nos causaba dolor de cuello contemplarlo, y no me cabía en una foto, ni siquiera empleando el gran angular.  Supongo que para él debemos de ser como unos mosquitos, aunque unos mosquitos con gran capacidad de causarle daño.  Por ello está acordonado y no es posible acercarse totalmente a él.  Una lástima, pues me hubiese gustado tratar de abrazarlo y sentir su corteza.  Fue algo que me gustó de las otras secuoyas, que pude caminar entre ellas, tocar su corteza, admirar sus marcas, y explorar sus recovecos.

El General Sherman, el árbol más voluminoso del mundo, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

Nosotros frente al General Sherman, el árbol más voluminoso del mundo

El General Sherman, el árbol más voluminoso del mundo, visto desde el sendero que lleva su nombre, Parque Nacional de las Secuoyas, EE.UU.

El General Sherman visto a lo lejos desde el sendero que lleva su nombre. Nótese el tamaño de la gente que está a la izquierda de su base.

Tras un agradable y frío día, partimos rumbo a Los Ángeles, donde devolveríamos el auto de alquiler y nos dedicaríamos a arbitrar un torneo de Magic: The Gathering.  Tras haber estado entre estos gigantes, no podía evitar pensar en lo pequeños que somos los seres humanos y en lo grandes que nos creemos.  Desde la creación del Parque Nacional de las Secuoyas, las mismas se han visto sometidas a tantas amenazas que hoy día se considera que son una especie vulnerable.  Por ejemplo, la idea de que se debían evitar a toda costa los incendios forestales se demostró que era incorrecta, pues el fuego natural es una parte importante de la vida de las secuoyas, dado que elimina otras plantas y árboles competidores, propiciando la regeneración de las secuoyas.  Además, la construcción de infraestructuras para los visitantes afectó el hábitat de estos árboles, quienes necesitan unas condiciones específicas de humedad y luz para prosperar.  ¿Progreso?  Toda nuestra inteligencia y tecnología nunca nos podrá dar cosas tan impresionantes como el Gran Cañón del Colorado o las secuoyas gigantes.  La naturaleza es mucho más sabia que nosotros y ha creado y perfeccionado pacientemente algunas de las obras más hermosas de nuestro planeta.

Cómo llegar
Los grandes aeropuertos internacionales más cercanos al Parque Nacional de las Secuoyas son el de San Francisco (SFO) y Los Ángeles (LAX).  Incluso siendo los más cercanos, están a más de 350 km de distancia.  Otra opción es el aeropuerto McCarran de Las Vegas (LAS), aunque desde allí hay más de 600 km de camino.

En todo caso, la visita a este parque suele ser más cómoda cuando se incluye dentro de un viaje de varios días, permitiendo conocer las ciudades más grandes del oeste estadounidense y algunos de los parques nacionales más espectaculares del país, como el Gran Cañón del Colorado, el Valle de la Muerte, o Yosemite.  Para un recorrido de este tipo, es imprescindible alquilar un auto, pues el transporte público es casi inexistente.

El principal punto de acceso al Parque Nacional de las Secuoyas se encuentra en la localidad de Three Rivers, a la cual se llega por la autopista estatal 198 de California (CA 198.  También se puede ingresar por medio del adyacente Parque Nacional de Kings Canyon, viajando a través de Fresno por la autopista estatal 180 de California (CA 180).  Ambas carreteras se unen dentro de los parques, permitiendo el libre acceso a cualquiera de los dos.

Dónde dormir
Existe la posibilidad de dormir dentro de los parques, ya sea en cabañas, albergues, o en campamentos.  En la página web del Servicio de Parques Nacionales hay información detallada al respecto.  No obstante, también está la opción de alojarse fuera de los mismos, lo cual suele ser más barato.  Nosotros nos quedamos en una cabaña propiedad de un negocio llamado Sequoia Village Inn, cerca de la entrada al Parque de las Secuoyas Gigantes, en Three Rivers.  Esta cabaña era enorme, nuestro grupo de cinco personas cabía sin problemas, sobrando espacio, y nos costó menos de 200 USD.

Más información
La página web de los Parques Nacionales de las Secuoyas y Kings Canyon tienen abundante información sobre cómo llegar y el estado de las carreteras, actividades para realizar dentro de los parques y consejos generales.  También hay varios folletos informativos e incluso un periódico.  Por buena fortuna, resulta que también disponen de una traducción al español de los folletos informativos.

2 pensamientos sobre “Los titanes de los bosques de California: las secuoyas gigantes

  1. Marilyn Diéguez

    ¿Qué decir? Conmovedor, impresionante, inspirador… Confío llegar a estos sitios cuando aún pueda desplazarme por mis propios medios locomotivos… Te adoro…

    1. Carlos Ho D.

      Ya sabes, tienes que cambiar de rutinas de vacaciones. El próximo año, en lugar de Disney para vacaciones, convences a mi tío Luchy para ir a otro sitio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>