El perro viajante

Cómo entrar gratis a un strip club de Las Vegas

—¿Saben qué? —nos dijo Brandon—. Les pagaré la entrada a todos al strip club más grande de Las Vegas y les daré unos cupones de bebidas gratis.
—Eh… ¿Cuál es la trampa? —pregunté yo—.
—¡Ninguna!  Creo que todo el que viene aquí debe vivir esta experiencia por lo menos una vez, y hace poco gané 3.000 dólares en un torneo de póker.
—¿Podemos ir a buscar a un amigo al hotel?
—¡No problem!

La medianoche había pasado hacía un rato, y como Cenicienta, nos encontrábamos en un taxi que habíamos abordado con la esperanza de llegar a nuestro hotel a descansar, tras una jornada completa de turismo y con el cansancio acumulado de nuestra visita el día anterior al Valle de la Muerte.

El conductor, Brandon, no era local: nacido en Nueva Jersey, su pasión por el póker le había traído a la capital mundial del juego, donde combinaba su trabajo con la gran oferta de torneos de su juego favorito en la ciudad.  Los juegos de azar son uno de los mayores atractivos de Las Vegas, y precisamente, uno de los integrantes de nuestro grupo había participado en un torneo de póker ese día.  El resto del grupo no tenía estas aspiraciones, pero la idea de visitar la Capital Mundial del Entretenimiento nos había llamado la atención, sobre todo a aquellos que no la conocían.  No era mi caso, pues esta era la tercera vez que pisaba el famoso Strip, y aunque no soy muy aficionado a los casinos, tenía claro todo lo que ofrece esta ciudad aparte de los juegos de azar: espectáculos de excelente calidad por doquier, una cantidad impresionante de luces de neón diseñadas para saturar la vista de cualquiera, y sobre todo, mucha fiesta y la oportunidad de hacer el tonto y divertirse con los amigos.  Aquí todo el mundo busca pasárselo bien, y la inhibición deja paso a la exhibición, con lo cual te puedes comportar como quieras, que nadie te juzgará.  Como dice la conocida frase, lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas.  Justamente, desde nuestra llegada en la noche anterior, nos habíamos enfocado en uno de nuestros hobbies favoritos: hacer el payaso.  Habíamos dedicado la mañana al turismo de hoteles y casinos, contemplando los complejos detalles que por lo general están enfocados en el tema principal de cada resort, pero aprovechamos cada oportunidad posible para tomarnos alguna foto absurda. En cuanto a la decoración, la verdad es que es una ciudad de excesos, y esto lo apreciamos claramente en la arquitecura y ornamentación de los hoteles; desde las armaduras y dragones más falsos que una moneda de tres euros del Excalibur, hasta los exquisitos jardines del Bellagio.

Esfinge en el hotel Luxor en Las Vegas

Haciendo el tonto afuera del Luxor...

Interior del hotel Luxor en Las Vegas

...y dentro también

Vista general del hotel y casino París en Las Vegas

Todo el mundo sabe que en París hay globos aeroestáticos por todas partes

Interior del hotel y casino The Venetian en Las Vegas

Canales y gondoleros dentro de The Venetian

Decoración interior del hotel y casino Bellagio en Las Vegas

La decoración del Bellagio suele ser sublime

Tren de setos en el hotel y casino Bellagio en Las Vegas

Chú chúuuuu...

Haciendo tonterías en el hotel y casino Bellagio en Las Vegas

No todo es glamour en el Bellagio...

Entrada del hotel y casino Caesars Palace en Las Vegas

Nuestro grupo en la entrada del Caesars Palace

Réplicas de esculturas en el Caesars Palace en Las Vegas

Creando una versión más moderna de estas estatuas

El turismo terminó cuando entramos a ver el espectáculo Mystère, el más antiguo de todos los shows residentes del Cirque du Soleil.  Después de disfrutar de este, uno de nuestros integrantes se retiró a nuestro hotel, el Circus Circus, mientras que los otros dos y yo nos preparamos para regresar al Luxor, donde nos esperaba otro tipo de función.  La noche anterior, yo había notado que en el lobby del hotel había un comercio que vendía entradas de espectáculos para el mismo día de la compra a medio precio, y sugerí comprobar en la mañana si había algo más que valiese la pena ver por buen precio.  Una vez allí nos llamó la atención un topless show, dado que aunque ninguno de nosotros pagaría 70 dólares por el mismo, sí estábamos dispuestos a gastar 35 dólares por participar en una de las famosas atracciones de la ciudad del pecado.  Sin embargo, nuestro compañero iba un poco más ajustado de dinero y decidió no formar parte de esto.  Por ello le deseamos buenas noches, y nos dirigimos a la pirámide del Strip para asistir a nuestro topless show, llamado Fantasy.  La cierto es que muchas de las chicas que participaron en el mismo eran realmente una fantasía hecha realidad, pero el espectáculo no fue nada del otro mundo: fue como ver un musical donde las actrices llevaban poca ropa, no cantaban, y no eran las mejores bailarinas del mundo.  Consecuentemente, los tres estuvimos contentos de no haber gastado 70 dólares por él y de poder decir que habíamos experimentado por lo menos una vez lo que era un topless show en Las Vegas.  Fue justo por esto que el tema surgió en el camino de regreso a nuestro hotel:
—¿Qué han hecho hoy chicos?
—Bueno, paseamos por los casinos, probamos nuestra suerte, fuimos a ver un espectáculo del Cirque du Soleil y finalmente asistimos al topless show Fantasy en el Luxor.
—¿Ah sí? ¿Y qué tal?
—No estuvo mal…
—¿Saben que detrás de su hotel se encuentra el strip club más grande de Las Vegas, y tal vez del mundo?

La información no fue más que otro dato curioso sobre la ciudad, pues en ese momento lo que queríamos era dormir.  Al día siguiente nos esperaban más de 400km de carretera hasta el Gran Cañón del Colorado, donde queríamos llegar a tiempo para ver el atardecer.

Brandon tenía otros planes.  Él no permitiría que nos fuésemos con la incorrecta impresión de su ciudad, con esa falsa estampa que nos había dado un espectáculo tan soso como Fantasy, así que nos hizo su oferta: nos daba 90 dólares en efectivo, y más de 20 cupones de bebidas gratis.  Sonaba a trampa y olía a trampa, pero finalmente aceptamos y fuimos a buscar a nuestro amigo al hotel.  Él estaba sólidamente en los brazos de Morfeo, e hizo demasiadas preguntas al respecto: ¿cuándo, cómo… y por qué nos pagaría un taxista la entrada?  Por ello le dejamos allí balbuceando y nos fuimos al Sapphire con Brandon.  Al llegar, me entregó los 90 dólares en efectivo y me dijo: —Solo te pido una cosa: disfrútenlo, no se lleven mi dinero sin experimentar esto.  Ah, y págame la carrera, que son diez dólares.  —Yo no podía creer lo que estaba pasando, cada vez me parecía todo más absurdo, pero aun así le entregamos lo que nos pedía, de su propio dinero, y nos dirijimos hacia la entrada del club.  No era la primera vez que acudía a uno de estos locales, pero las palabras de Brandon resonaron en mi mente al entrar; este realmente podía ser el strip club más grande del mundo.  Debía de haber cientos de chicas caminando entre las mesas ofreciendo sus servicios, y solo recuerdo una en toda la noche que no me pareció extremadamente atractiva.  Era miércoles, día de poco negocio, con lo cual no pasaba ni un minuto sin que una chica se sentase en nuestro regazo y nos preguntase si nos queríamos divertir.  Ya nos lo había advertido Brandon: —Hoy es miércoles; pocos clientes, muchas chicas.  Hoy están dispuestas a todo, ya lo verán.  —La situación era tensa.  Yo nunca he pagado por sexo (aparte de lo que me he gastado en cenas, regalos, cine, etc.) y no creo que lo haga nunca.  Por ende, era un poco estresante tener cada diez minutos a una preciosura distinta encima mío haciéndome insinuaciones. Llegó un momento en que le dije a una de ellas, tras mucha insistencia, que yo era homosexual y no me interesaba.  Obviamente no se lo creó y me preguntó que si eso era así, qué hacía yo en aquel lugar.  Le respondí que estaba allí acompañando a mis amigos, quienes habían tenido muchas ganas de ir. Creo que no paso fácilmente como gay, pues se molestó conmigo y se largó. Entre tanto, a unos pocos metros de mí, uno de mis amigos disfrutaba de la atención de una chica que le había quitado sus gafas para luego introducir su cabeza entre sus senos mientras los agitaba.  Cuando le volvió a poner las gafas, mi amigo se las quitó y las lanzó hacia mí con poco cuidado para volver a sumergirse allí de donde había salido. Más tarde, mis compinches me hicieron notar que en la mesa contigua un hombre observaba embelesado cómo su pareja disfrutaba del lapdance de una de las chicas.  Justo en ese momento me encontré con la única mujer que me pareció poco atractiva en toda la noche, a quien mis amigos habían enviado para distraerme del espectáculo gratuito, diciéndole que yo estaba interesado en un poco de diversión.  Con amigos como esos…  Tras tomarnos más cócteles gratuitos de lo que era sano, teniendo en cuenta el viaje que nos esperaba al día siguiente, y sumado esto a la increíble presión que ejercían todas las muchachas que buscaban sacarnos algo de dinero, decidimos que lo adecuado sería partir.  Al levantarnos de la mesa, el compañero al que le había salvado sus gafas, me dijo: —Si ves a la chica que me hizo el lapdance, avísame. —¿Acaso te has enamorado? —No, solo me quiero despedir.  —La absurdez de la noche no paraba de incrementar, y las carcajadas de mi otro colega y las mías seguro alertaron a más de un bouncer de lo beodos que estábamos.

Meses más tarde, mientras Natalie veía un episodio de CSI, uno de los personajes se excusaba por llegar tarde a una reunión diciendo que venía del Sapphire.  En ese momento algo hizo clic en mi cabeza y empecé a reír mientras le contaba a Natalie que yo también había estado allí, pues ese era el strip club al que nos había llevado Brandon.  Y sí, obviamente sigo vivo tras eso, de lo contrario no habría podido escribir esta historia. ;)

Cómo llegar
Las Vegas tiene su propio aeropuerto internacional, el aeropuerto McCarran (LAS), con un volumen elevado de tráfico y una buena oferta de vuelos.  Adicionalmente, el oeste de los EE.UU. suele ser una opción popular para pasar unos cuantos días o semanas visitando algunas de las ciudades y parques nacionales más famosos del país.  En caso de querer realizar un viaje de este estilo, podemos volar a cualquiera de los grandes aeropuertos de California, preferiblemente alguno que esté cerca de las atracciones que queremos ver.  El aeropuerto internacional de Los Ángeles (LAX) y el aeropuerto internacional de San Francisco (SFO) son las dos opciones más populares en el estado dorado, aunque vale la pena mirar otras opciones busca de mejores precios, como San Diego (SAN).

Dónde dormir
Las posibilidades en Las Vegas son infinitas, aunque yo recomiendo hospedarse en algún hotel en el Strip o muy cerca de él.  Obviamente, aquellos ubicados en medio de toda su gloria son los más caros, como el Bellagio, pero también los más espectaculares.  Si buscamos lo más barato, en los extremos del Strip se encuentran algunas gangas, como el Circus Circus.  Aunque está un poco lejos de los grandes casinos, la distancia es caminable y un taxi suele costar entre 10-15 USD, lo cual, compartido entre amigos, es bastante asequible.  La mayoría de los hoteles en el Strip tienen ofertas llamadas Early Bird Special o algo similar, brindando muy buenos precios a los que reservan con mucha antelación.  Aparte, la diferencia de precios entre días de semana y fines de semana es muy alta, con lo cual puede que nos convenga planear nuestra visita en los días más baratos.

Si disponemos de automóvil, podríamos quedarnos en alguno de los hoteles en la periferia, como los Holiday Inn Express, aunque esta opción no tiene por qué ser más barata, y presenta el problema de requerir un conductor designado en una ciudad famosa por su fiesta.

Un último consejo: Las Vegas es una ciudad de conferencias y trade shows.  Conviene evitarlos si queremos conseguir buenos precios en los hoteles, o reservar anticipadamente.  Mientras antes planeamos los detalles de nuestro viaje, mejores ofertas encontraremos, incluso durante temporada de conferencias.  También podemos consultar el calendario de convenciones para tener en cuenta qué ferias comerciales habrán durante nuestras fechas de viaje y en qué hoteles se llevarán a cabo.

Qué hacer
Para la mayoría de la gente, ir a Las Vegas significa probar suerte en sus casinos.  Incluso para aquellos que no disfruten de los juegos de azar y crean que no quieren pisar uno de estos lugares, es imperdonable visitar esta ciudad y no contemplar los elaborados detalles de algunos de los casinos más famosos del mundo.  Todo primer viaje a Las Vegas debe incluir un recorrido exhaustivo de todas los resorts posibles.

Además, esta ciudad tiene el apodo de Capital Mundial del Entretenimiento por una razón: hay una gran cantidad de espectáculos de todo tipo, lo cual asegura que hay algo adecuado para cada paladar.  En lo personal, a mí me encantan los del Cirque du Soleil, pero vale la pena buscar algo de nuestro interés en el listado de shows en VisitLasVegas.com.  En esta página web también hay mucha información útil para los visitantes; por ejemplo, sobre hoteles, restaurantes y turismo en los alrededores.

Un negocio común en Las Vegas es la venta de entradas de espectáculos para sesiones del mismo día con un 50% de descuento.  Es difícil conseguir entradas de esta manera para los shows con mayor demanda, como los del Cirque du Soleil, pero es una manera muy útil de poder ver lo que ofrece la ciudad en tema de entretenimiento a un precio reducido.  Hay muchísimas empresas que se dedican a esto y en algunos hoteles hay una oficina en su lobby.  En nuestro caso, compramos entradas para Fantasy en la agencia de Tix4Tonight en nuestro hotel, el Circus Circus.

4 pensamientos sobre “Cómo entrar gratis a un strip club de Las Vegas

  1. Pingback: ¡Feliz primer aniversario, perro viajante! | El perro viajante

  2. Pista

    Probablemente si cuando fuimos nosotros a las Vegas pasa una cosa así el final habría sido muy distinto (por mis compañeros lo digo, no por mí) ^^

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