Conociendo Marruecos: Tánger

La última parte de nuestra aventura marroquí nos llevó a la norteña ciudad de Tánger. Por su cercanía a España y los lazos que los unieron, muchísima gente habla español y para mi deleite, además de poder contemplar el mar, la deliciosa brisa marina hacía que las temperaturas fueran mucho más suaves y agradables que en Meknès o Moulay Idriss.

Ventana al mar - Tánger, Marruecos
Ventana al mar en Tánger, Marruecos

Como nos encontrábamos en la parte final del viaje decidimos tomarlo con calma disfrutando de las instalaciones del hotel y visitando la ciudad sin itinerario fijo ni prisas.

El tren que tomamos en Meknès nos dejó, cuatro horas después, en la estación de Tánger. Tras mucho pelear por conseguir un taxi que no quisiese aprovecharse de nosotros cobrándonos una tarifa exhorbitante, llegamos al barrio de la Kasbah, en la medina, donde se encontraba nuestro hotel: el Riad La Tangerina.

El sitio donde está ubicado es de por sí impresionante: sobre el punto más alto de la medina antigua, con vista directa al estrecho de Gibraltar y apartado del burbujeante ruido de la ciudad. Al entrar, me sorprendió la decoración tan minuciosamente cuidada, los saloncitos acogedores, los jarrones con flores y plantas por doquier y el patio central alrededor del cual sigue girando toda la vida del riad y que durante el día llena de luz cada rincón de la casa.

Sala de descanso en La Tangerina - Tánger, Marruecos
Uno de los saloncitos de La Tangerina
Patio central de La Tangerina - Tánger, Marruecos
Patio central de La Tangerina

Pero lo mejor de todo el sitio me esperaba arriba, en la terraza, donde de un lado tenía una extraordinaria vista de las luces de la ciudad y del otro línea directa con el vaivén del mar, el olor a sal y la brisa marina que tanto me recuerdan a Panamá.

Disfrutando de la vista - Tánger, Marruecos
Disfrutando de la vista durante la mañana en la terraza del hotel
Tánger desde la terraza de La Tangerina
Tánger desde la terraza de La Tangerina

Muy a mi pesar, me tocó salir del estado hipnótico en el que me encontraba para partir en busca de algo para cenar y explorar los alrededores. Eran cerca de las once de la noche, con lo que yo temía no encontrar ningún sitio abierto, pero mi sorpresa fue inmensa y muy grata, cuando me encontré con unas serpenteantes calles abarrotadas de gente vendiendo y comprando frutas y vegetales, juguetes y camisetas, conservas y telas; cuando me encontré con restaurantes a rebosar en comensales y almacenes con las puertas abiertas de par en par… ¡Un verdadero mercado de medianoche en ebullición!

Por supuesto, no nos faltaron propuestas para degustar comida local, pero a esa hora me parecía muy pesado comerme un tajín o un plato de cuscús, por lo que nos decantamos por una sencilla pizza que pasó por nuestro paladar sin pena ni gloria.

Al volver hicimos el mismo recorrido que a la ida y el mercado nocturno seguía en pleno apogeo, familias con niños, grupos de amigos y turistas curiosos se mezclaban por calles y parques; era obvio que nos encontrábamos en una ciudad más grande, menos tradicional y más abierta que las anteriores.

Al día siguiente y tras un sueño reparador, disfrutamos del mejor desayuno de todo el viaje, no por el contenido en sí, sino por el sitio donde lo degustamos: la terraza del hotel. Sentados en nuestra mesa adivinábamos a lo lejos la costa de Tarifa o de Algeciras, mientras tomábamos un té de menta y la brisa nos susurraba las palabras del mar.

Desayunando junto al mar en La Tangerina - Tánger, Marruecos
Desayunando junto al mar en La Tangerina
La Tangerina - Tánger, Marruecos
La Tangerina
¡Ésto es vida! - Tánger, Marruecos
¡Ésto es vida! – Terraza del hotel La Tangerina

Al salir nos dirigimos directamente al museo de la Kasbah, emplazado en el palacio Dar el-Makhzen, antigua residencia del sultán y más tarde de los gobernadores ingleses y portugueses durante su periodo de ocupación. Está enfocado en el desarrollo de la zona desde la prehistoria, pasando por la romanización, hasta la llegada del islam. Como todo buen edificio marroquí, gira en torno a un bello patio interior alrededor del cual se disponen siete salas decoradas con artesonados y exquisita yesería. Entre las piezas que nos encontramos estaban un precioso mosaico traído directamente de Volubilis y un mapa mural de las rutas comerciales entre Europa, África y Asia en el siglo XII donde destaca el hecho de que está al revés, es decir el norte está ubicado donde debería estar el sur. Lastimosamente no se podían hacer fotos, pero puedo decirles que era inmenso, atípico y que nos quedamos un buen rato delante de él intentando descifrarlo, antes de dar con ese pequeño detalle.

Patio interior en el Museo de la Kasbah 1 - Tánger, Marruecos
Patio interior en el Museo de la Kasbah

Una de las partes más especiales de este antiguo palacio es el jardín del sultán, un sitio pintado de mil colores, poblado de árboles frondosos y salpicado con bancos que invitan a sentarse y a relajarse en este oasis de tranquilidad.

En el jardín del Museo de la Kasbah - Tánger, Marruecos
En el jardín del Museo de la Kasbah
Paseando por el jardín del Museo de la Kasbah - Tánger, Marruecos
Paseando por el jardín del sultán en el Museo de la Kasbah
Uvas en el jardín del Museo de la Kasbah - Tánger, Marruecos
Uvas en el jardín del sultán en el Museo de la Kasbah

Tras terminar la visita volvimos a recorrer las mismas calles por donde habíamos estado la noche anterior y por supuesto no eran ni la sombra de lo que habíamos visto. Caminamos hasta llegar al grand socco, pasamos por los jardines Mendoubia, lleno de familias con niños y gente descansando y en cuyo centro, flanqueado por cañones, se encuentra un monumento que tiene inscrito el discurso dado por Mohammed V pidiendo la independencia de su país. Seguimos caminando y nos adentramos en el petit socco donde nos encontramos con la gran mezquita y unos pasos más adelante con una nueva vista del puerto tangerino.

Grand Socco - Tánger, Marruecos
Paseando por el Grand Socco
Discurso de Mohammed V en los jardines Mendoubia
Discurso de Mohammed V en los jardines Mendoubia
La gran mezquita en la medina - Tánger, Marruecos
La gran mezquita en la medina de Tánger
Callejeando por la medina - Tánger, Marruecos
Callejeando por la medina

Llegados a este punto, el efecto revitalizante del desayuno había pasado, así es que nos detuvimos a comer. Yo pedí kefta con tomate y Carlos un cuscús de vegetales que debo decir no tenían nada que ver con la comida casera que nos habían ofrecido nuestros anfitriones en La Colombe Blanche o en el Riad Bahia. Allí sentados, mientras esperábamos que llegase la comida, dimos rienda suelta a uno de nuestros rituales de viaje más arraigados: enviar postales. Uno a uno, fuimos rellenando los pequeños cartones que queríamos enviar a nuestros familiares y amigos, impregnándolos de nuestros recuerdos de Volubilis, Moulay Idriss, Meknès y Tánger.  Y es que como mencioné en una entrada anterior, las postales son una forma económica y emotiva de compartir tus experiencias con aquellos a los que quieres.

Nuestro viaje estaba llegando a su final; pronto tendríamos que volver al hotel en buscade nuestro equipaje y de un taxi que nos llevase a Ibn Battouta, el aeropuerto de Tánger y punto de partida de nuestras vacaciones, pero no quisimos partir sin salir de la medina y echar un fugaz vistazo a la ville nouvelle, que con sus edificios coloniales, calles anchas y amplias aceras contrasta con el desorden y la autenticidad de la medina antigua.

Gran Café de Paris - Tánger, Marruecos
Gran Café de Paris en la ville nouvelle
Parque de los perezosos - Tánger, Marruecos
Parque de los perezosos, también en la ville nouvelle

Como todavía teníamos un poco de tiempo disponible antes de tener que regresar al hotel, en nuestro camino de regreso visitamos la iglesia de Sant Andrew, la cual creo que es una visita obligada en Tánger por su singularidad.  Se trata de un templo adscrito a la fe anglicana y sin embargo está decorado en su interior al más puro estilo morisco, sin imágenes humanas y con el Padrenuestro escrito en árabe alrededor del altar.

Cementerio de la iglesia anglicana de Saint Andrew - Tánger, Marruecos
Cementerio de la iglesia anglicana de Saint Andrew
Interior de la iglesia anglicana de Saint Andrew - Tánger, Marruecos
Interior de la iglesia anglicana de Saint Andrew
Fragmento del Padrenuestro en árabe en la iglesia de St. Andrew, Tánger, Marruecos
Fragmento del Padrenuestro en árabe

Aquí fuimos muy bien atendidos por Yassim, el hijo del cuidador de la iglesia, que nos dio un paseo por la historia de este templo además de algunas recomendaciones de sitios que visitar en su ciudad y en el resto de Marruecos, avivando aún más las ganas de volver y de conocer un poquito más de este hermoso rincón del mundo.

7 comentarios sobre “Conociendo Marruecos: Tánger

  1. hermosos lugares!! me gustaria saber el significado exacto del ffragmento del Padre Nuestro que has fotografiado, Gracias!

    1. Hola Alfred,
      ¡Gracias por tu comentario! La verdad es que ahora mismo no te podría decir de qué fragmento del Padre Nuestro exactamente se trata pero seguro que lo averiguo y te lo digo.

    2. Hola Alfred,
      Una amiga ha logrado traducir el fragmento y esto es lo que pone:
      AL Madjd li-l-ab wa el-Ibn = La gloria para el Padre y el Hijo.

      Al final supongo que no es estrictamente un fragmento del Padre Nuestro, como nos comentó el guía, pero sí demuestra que se trata de un templo cristiano.
      Un saludo.

  2. Gracias Natalie,ya lo averigue y significa Dios eterno y Misericordioso, se reza al inicio del rosario arabe. Espero suban fotos de otros lugares que visiten. exitos!

    1. Hola Alfred,
      ¡Gracias por tu trabajo de investigación y sobre todo por compartirlo!
      Si quieres ver más fotos de viajes puedes darte una vuelta por nuestra página en Facebook. Cada día subimos una foto.

      Un saludo y éxitos para ti también.

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