El perro viajante

Patrimonio Ibérico – Las Médulas de León

Esta entrada es parte de una serie de artículos cortos sobre los lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en la Península Ibérica. Puedes ver el resto de ellos aquí.

24. Las Médulas de León
Hace cientos de años, cerca de Ponferrada, en la provincia de León, los romanos encontraron un gran yacimiento aurífero que rápidamente decidieron explotar a una escala mucho mayor que con la que lo habían hecho los pueblos autóctonos.  El método que utilizaron, denominado ruina montium, es altamente destructor y dejó un paisaje espectacular.

Las Médulas de León nevadas, España

Las Médulas en un frío día nevado

Para llevar a cabo la explotación, los ingenieros crearon un complejo sistema de canales, represas, cisternas y compuertas con los cuales utilizaban la presión del agua para derrumbar partes enteras de las montañas de un solo tirón y así exponer rápidamente los estratos en los que se encontraba una mayor concentración del preciado metal.  Este proceso destruía totalmente las rocas, y aprovechaba nuevamente el agua para arrastrar los escombros y lavarlos, de tal manera que el oro se asentase en los depósitos convenientemente localizados montaña abajo.  Es un sistema ingenioso; la verdad es que impresiona comprender el profundo conocimiento que poseían los romanos sobre las leyes de la física, y contemplar sus intrincados trabajos de ingeniería que parece increíble que se realizasen hace unos dos mil años.

Este es uno de esos sitios que me encantaría visitar con más detenimiento.  La única vez que he contemplado las Médulas fue mientras regresaba de un viaje a la provincia de Orense, al ver el cartel en la carretera que indicaba la cercanía de las mismas.  Conocía un poco la historia de las Médulas y había visto fotos de sus espectaculares vistas, con lo cual no dudé en desviarme para poder contemplarlas con mis propios ojos, aunque fuese solamente por unos cuantos minutos.  Toda mi experiencia se limitó al mirador de Orellán, desde el cual se divisa la estampa más clásica de las Médulas.  El día era frío y había empezado a nevar poco antes de llegar al mirador, pero valió la pena soportarlo, sobre todo porque la nieve le daba un aspecto diferente al que normalmente se ve.

Sin embargo, las Médulas ofrecen mucho más que ese mirador.  Es una zona arqueológica repleta de huellas de la explotación romana: talleres, depósitos, pueblos, etc.  Incluso es posible visitar los canales por donde descendía el agua dorada, puesto que hay una gran cantidad de senderos, ideales para los amantes de una buena caminata en medio de la naturaleza.  Debido al poco tiempo que tenía y la nieve que amenazaba con cubrirlo todo de blanco, yo no pude disfrutar de conocer estos restos arqueológicos, así que tengo pendiente redescubrir las Médulas, pero acompañado por Natalie en la próxima ocasión.

Este es uno de esos sitios en los que vale la pena acercarse en automóvil, pues no hay un serivicio de transporte público interno.  De todas maneras, es posible llegar a los municipios de las Médulas en autobús desde Ponferrada.  La página web de la Fundación Las Médulas tiene información sobre cómo llegar en automóvil y en transporte público.

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