Marco Polo era muy listo, pues Asia es realmente fascinante

Si hay un continente que me encanta visitar, ese es Asia. Una de las cosas que más disfruto de viajar es el interaccionar con culturas y costumbres distintas. Los países del mundo occidental son bastante similares entre sí. Cada uno tiene sus propias tradiciones, su lengua, su gastronomía, etc., pero en general, todos tienen creencias afines.  Los asiáticos siguen religiones o filosofías que difieren bastante de las occidentales, y en algunas zonas comen insectos, carne de perro o gato, y cosas así. Ese choque cultural me apasiona.

Wat Phra Singh, uno de los templos budistas en Chiang Mai, Tailandia
Wat Phra Singh, uno de los templos budistas en Chiang Mai, Tailandia
Torii en el Santuario Kasuga, Nara, Japón
Un torii, típica entrada a un santuario Shinto, en Kasuga-taisha, Nara, Japón

Recuerdo mi primer viaje a Asia, cuando fui en el 2006 a Kansai, Japón. Si hablamos de choque cultural, Japón es uno de los sitios donde mejor se experimenta esto. Sus costumbres son muy distintas y aparte casi que no hablan inglés, con lo cual la comunicación es toda una aventura, que yo en lo personal disfruté mucho. Nada más llegar al aeropuerto internacional de Kansai (KIX), me encontré con mi primera dificultad: ¿cómo funcionan las máquinas expendedoras de billetes de tren? Pregunté a varias personas que pasaban por allí si hablaban inglés, y ninguno asintió. Finalmente, uno de ellos, al ver cómo me acercaba a la máquina expendedora con cara de confusión tras su respuesta negativa, se acercó a mí y de alguna manera entendí que me preguntaba a dónde quería ir. Le respondí, Osaka. Él repitió el nombre —¡Osaka! —y me señaló en el mapa de la red de trenes dónde estaba esa ciudad e hizo énfasis en el numero debajo de la estación, el cual representaba la tarifa a pagar. Luego me dijo —¡Money! —mientras hacía ademán de meter un billete en una ranura de la máquina, con lo que por fin entendí que para comprar un billete, primero hay que introducir el dinero necesario, con lo cual se encienden los botones con las tarifas que puedes comprar con el efectivo introducido. Fue un excelente inicio a mi inmersión en Japón, y lo mejor es que lo único que le entendí fue “Osaka” y “money”.

Máquina japonesa de billetes de tren en la estación de Shibuya, Tokio
Aggghhh, ¿cómo se usa esto?

Durante mi primer día en Osaka, no pude dejar de sonreír. Había cumplido uno de mis sueños de la infancia, viajar a Japón. Mientras me comía unos fideos udon en un pequeño restaurante y oía a los trabajadores del mismo darle la bienvenida y despedirse de todos los clientes a gritos, pensé que era un país tan mágico como había soñado que sería. En realidad, no me había imaginado las cosas con un gran detalle, solo tenía la idea de que Japón sería distinto y que me asombraría continuamente, y eso fue justamente lo que experimenté.

Restaurante de kushikatsu en Dotombori, Osaka, Japón
Comiendo kushikatsu en mi primera visita a Japón. Se nota que estaba feliz, ¿no?

Entre los muchos momentos que me impactaron en ese viaje, uno que recuerdo especialmente fue cuando vi a un grupo de jóvenes nipones que habían acordado encontrarse para salir una noche en Kobe. Fomaron un círculo, y fueron presentado a sus amistades, ante lo cual medio círculo empezó a hacer reverencias para saludar a las personas a quienes acababan de conocer. Yo, acostumbrado a los apretones de manos y a los besos como formas comunes de saludar a un recién conocido, me quedé anodadado.

Años después, he visitado Japón un total de cinco ocasiones, y he tenido el placer de conocer Tailandia, Malasia, Hong Kong, Singapur y Camboya. Y cada viaje sigue brindándome toda la emoción de aquel primer encuentro con Japón. Sí, me acostumbro más y más, pero las culturas asiáticas me siguen fascinando, por sus diferencias tan vastas con respecto a las nuestras.

Mercado flotante de Damnoen Saduak, Tailandia
Mercado flotante de Damnoen Saduak, Tailandia
El templo Kek Lok Si decorado durante las celebraciones del año nuevo chino, Penang, Malasia
El templo Kek Lok Si decorado durante las celebraciones del año nuevo chino, Penang, Malasia
Sinfonía de Luces en el puerto de Victoria
El puerto de Victoria durante el espectáculo “Sinfonía de Luces”, Hong Kong

Justamente, en mi último viaje por oriente exploré por primera vez la metrópolis de Singapur y los increíbles templos del imperio Jamer en Siem Riep, Camboya.  Fue un viaje corto y frenético, pero excepcional. Espero encontrar el tiempo pronto para contar mis experiencias por allá.

Amanecer en el templo de Angkor Wat, Siem Riep, Camboya
Amanecer en el templo de Angkor Wat, Siem Riep, Camboya
El Central Business District (CBD) de Singapur
El Central Business District (CBD) de Singapur

Si nunca has visitado Asia, te exhorto a que te pongas como meta recorrer este interesantísimo continente. Habrá que ahorrar, pero con algo de planificación, estos viajes suelen ser asequibles. Lo caro es llegar hasta allá, pero la mayoría de los países del sudeste asiático son bastante baratos, con la excepción de Singapur, aunque no es excesivamente caro. Japón sí lo es, aunque es comparable con visitar EE.UU. o Europa.

8 comentarios sobre “Marco Polo era muy listo, pues Asia es realmente fascinante

    1. Hola Jaz,
      Muchas gracias por tu comentario. ¿Quieres que escribamos algo específico sobre Asia?

      Es un continente fascinante, vale la pena conocerlo. Y el sudeste asiático es bastante barato, lo caro es llegar allí.

      1. Hola
        Y Gracias A Ti Por Compartir Tu Experiencia
        A Mi En Particular Me Gustaria Mucho Visitar Asia Oriental, Si Hay Un Pais Que Deseé Conocer Mas Que Nada Es Japon. Ojala Puedas Compartir Mas Sobre Este Pais ; )

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