El perro viajante

Comida china y cuervos en Londres

Dial del reloj de sol a la salida del metro de la Torre de Londres

Hoy día me parece increíble que, tras mudarnos a Madrid, no visitase Londres hasta ya pasados tres años; y eso que en aquella ocasión fue por sólo un día, como parte de un viaje en que el luego fui a Bradford, York y Birmingham.  No fue hasta nuestro cuarto año en Madrid que finalmente Natalie y yo nos tomamos un fin de semana para conocer un poco más la capital del Reino Unido (ya ambos la habíamos visitado por separado).

Me cuesta creerlo porque Londres está a la vuelta de la esquina, los vuelos son muy baratos, y aunque es una de las ciudades más caras del mundo, con un poco de conocimiento sobre la misma es fácil pasar unos días allí sin gastarse todos los ahorros.  De hecho, en el último año y medio hemos ido tres veces, y este año tenemos por lo menos una visita más planeada en conjunto en noviembre, y yo también iré en solitario en mayo.

Nuestra última visita la hicimos a principios de año, justo después de que los Reyes Magos nos trajesen regalos, en el fin de semana del 7 al 9 de enero.  Lo que nos motivaba en esta ocasión era ver el último espectáculo del Cirque du Soleil: Totem.  Aquí voy a dejar mi primer consejo del blog: reservar con anticipación es la clave para conseguir buenos precios o incluso poder conseguir lo que quieres.  En este caso, Natalie y yo compramos las entradas para Totem y reservamos los vuelos en septiembre, para un fin de semana de enero.  Más tarde unos amigos que están viviendo en Londres trataron de comprar entradas para ir con nosotros y estaban totalmente agotadas.  Y en cuanto a los vuelos, nos salió todo por 168,11 euros, volando con Easyjet. A veces es complicado planificar qué haremos varios meses más tarde, sobre todo si necesitaremos días de vacaciones, pero cuando se trata de días libres fijos, como los fines de semana, o días feriados, mi recomendación es hacer planes lo antes posible.

Ya que mencioné que los vuelos son baratos y comenté en qué aerolínea viajamos, supongo que extenderme un poco más en este tema no le vendrá mal a cualquiera que esté pensando en escaparse un fin de semana a la tierra del Big Ben.  La ventaja de Londres es que tiene muchos aeropuertos y muchísimas aerolíneas operando desde los mismos, incluidas una gran cantidad de compañías de bajo coste.  En todos mis viajes al Reino Unido, creo que en sólo una ocasión viajé con una aerolínea tradicional, Lufthansa, y fue porque me pagaron el viaje e iba a llevar una maleta grande, pues luego iría a Los Ángeles desde Londres.  En general, la aerolínea de bajo coste que tiene las mejores opciones es Easyjet, aunque tengo entendido que flyBE es otra aerolínea a considerar; lamentablemente en España sólo operan desde Alicante, Málaga y Mallorca.  Ryanair también vuela a Londres, pero como verán a través del blog, Natalie y yo recomendamos encarecidamente evitar esta supuesta compañía (creo que en realidad es una cooperativa de gitanos), pero la menciono para proveer toda la información posible.  De los aeropuertos, hasta el momento sólo he volado a Heathrow y Gatwick, y ambos están muy bien conectados y son cómodos de utilizar (desde Heathrow no operan las líneas low cost).  Stansted y Luton puede que sean buenos, pero tengo entendido que se tarda más en llegar a Londres desde ellos.  El London City Airport es el que está más cerca del centro, así que probablemente es el más conveniente, pero la oferta de vuelos desde el mismo es muy limitada.

Bueno, volvamos a nuestra historia.  El viernes 7 de enero, tras algo de retraso en nuestro vuelo, más retraso adicional en el tren hacia Londres debido a que habían atropellado a alguien las vías del tren (ya verán conforme se desarrolle el blog que yo suelo tener mucha suerte con los retrasos y situaciones inesperadas), finalmente llegamos a nuestro hotel, el Travelodge London Kings Cross Royal Scot.  Éste está situado a unas cuantas calles de las estaciones de tren Kings Cross y St. Pancras, con lo cual es una buena base de operaciones.  Cuando lo reservamos, había una oferta, algo así como un 2×1, con lo que pagamos sólo 143 libras por dos noches en dos habitaciones dobles; sí, eso fue el total, realmente una ganga.

Como iba diciendo, finalmente llegamos al hotel, donde nos esperaban mi hermana y su novio Raül.  Tras dejar nuestras cosas en la habitación, llegó el momento de buscar un sitio para cenar, aunque ya era un poco tarde.  Raül cayó ante la abrumadora mayoría que clamaba por comida china y nos dirijimos rápidamente al barrio chino.  Lo que pasa es que en Panamá, una cantidad significativa de inmigrantes chinos son de la región de Cantón, con lo cual la gastronomía china a la cual mi hermana, Natalie y yo estamos acostumbrados es la de esa zona (aparte de que mi abuelo era cantonés).  No estoy muy seguro de esto, pero creo que en España casi no hay cantoneses y supongo que los inmigrantes chinos en la península vienen de otras partes de China, puesto que es casi imposible encontrar comida cantonesa.  Raül no entiende esto, así que para él bastaba con un ir una sola vez a comer al barrio chino, lo cual estaba ya planificado para la mañana del sábado, pero nosotros también queríamos cenar allí, así que nos lo llevamos a uno de nuestros restaurantes favoritos de Londres, el Wong Kei.  No es un restaurante fancy, de hecho es todo lo contrario: si es necesario te ponen a compartir mesa con otros comensales, los camareros son impacientes y sólo interaccionan contigo en un inglés poco entendible lo justo para saber qué quieres; pero la comida es buena, y es barato.  Vamos, el típico restaurante chino enfocado sólo en la comida.  Ante las pocas ganas de comer allí que tenía Raül contrastaba nuestro apetito por platos cantoneses, pues no dejamos nada en la mesa, y eso que pedimos un montón de cosas: sopa de maíz con pollo, hojas de mostaza, mapo tofu, carne de ternera con brotes de bambú, y por supuesto, cerdo asado estilo char siu.  Éste último fue definitivamente la estrella de la cena; a los tres nos encanta y es una de las cosas que más extrañamos de Panamá, donde lo puedes comprar en casi cualquier tienda asiática (de las cuales hay muchas).  La imagen de las tiras de cerdo colgando de ganchos en los escaparates de los restaurantes y tiendas es algo que en España no he visto en todo este tiempo.  Tras esto, fuimos a tomar unas cervezas en un pub y a dormir, que al día siguiente habíamos acordado vernos temprano con Mayra y Carlos (los amigos que mencioné que viven ahora en Londres y que querían ir a ver Totem), para comer dim sum.

Letrero del restaurante Wong Kei, en Londres

El sábado a las 11:00 nos encontramos con ellos y una de sus amigas enfrente del restaurante New World, también en el barrio chino.  Había leído que era un buen sitio, a buen precio, para disfrutar de la experiencia auténtica del dim sum: los típicos carritos llenos de platos rodando por los pasillos, de los cuales uno elige lo que quiere comer (es lo normal en Panamá).  Parece que hay muchos restaurantes en los cuales el dim sum es a la carta, pero como Mayra y Carlos nunca habían ido a un restaurante que sirviese esto, quisimos llevarles a un lugar con carritos.  La comida fue excelente y el precio, muy asequible.  Natalie y yo habíamos probado dim sum antes en un restaurante de la cadena Royal China, en el cual aunque la comida también es muy buena, los precios son más altos.  Mi hermana, nada más llegar, se convirtió en la jefa de la mesa y asedió al primer carrito que pasó, tomando todo tipo de platos: costillitas de cerdo, mondongo (callos), hampao (cha siu bao), chee cheong fun, siu mai, etc.  Aquí hay una foto de Raül analizando si realmente nos íbamos a comer todo esto:

Dim Sum en New World, en el barrio chino de Londres.

Así que esto es a lo que se refieren con "gula".

Tras tan opíparo banquete, caminamos un poco por Soho y luego tomamos un doubledecker para ir hasta el Royal Albert Hall en South Kensington, donde veríamos Totem.  Como buenos turistas, hicimos el recorrido en el piso superior, aunque hubiese espacio en la planta baja.  El espectáculo es uno de los mejores que he visto en los últimos tiempos.  La verdad es que cuando has visto muchos shows del Cirque du Soleil (éste era el undécimo que yo veía), algunos de los actos ya parecen repetitivos, por muy espectaculares que sean si los consideras en el vacío.  Totem me brindó sorpresa tras sorpresa, lo cual me agradó mucho.  La escenografía, la música, los actos: todo estaba tan perfectamente planeado y tenían tanta sinergia que hasta Raül, quien no suele emocionarse mucho con estos shows, contaba maravillas del mismo durante la cena a Mayra y Carlos.  Si tienes la suerte de que Totem visite tu ciudad, te recomiendo que compres las entradas apenas salgan a la venta; vale la pena verlo.

Totem en el Royal Albert Hall.

La entrada al Royal Albert Hall, correctamente decorada.

Totem en el Royal Albert Hall

Natalie posa contenta tras finalizar el espectáculo.

Una vez complacidos nuestros sentidos de esta fenomenal manera, nos dirigimos a Piccadilly Circus, donde habíamos acordado reencontrarnos con Mayra y Carlos para cenar.  Para complacer a Raül, quien había sufrido mucho con nuestras elecciones de comida hasta ese momento, decidimos cenar en un Angus Steakhouse, pues él tenía antojo de filetón de dos kilos.  La comida estuvo bien, pero lo cierto es que fue cara (los filetes ni siquiera incluían acompañamientos, había que pedirlos aparte), y el servicio dejó mucho que desear.  Piccadilly Circus de nocheYo pedí un filete a la pimienta, y cuando me lo trajeron, era un filete normal.  Me indicaron que tardarían unos 15 minutos en hacer el que había pedido, pues yo lo quería muy hecho, a lo cual respondí que lo olvidasen, dado que todos los demás ya tenían su plato de comida.  Me trajeron salsa de pimienta para compensar, pero entre ese incidente y la forma de atender de la camarera, ya nos habían dado razones para no dejar propina.  Lo mejor es que a la hora de pagar, Raül usó su tarjeta y no incluyó la propina en el pago, y ella le preguntó asombrada si no iba a dejar propina, como si estuviésemos locos.  Raül le contestó que se la dejaría en efectivo, y fue lo que hicimos: dejamos unas monedas invisibles y nos fuimos.  Obviamente, no podíamos pasar una noche en Londres sin ir a un pub, así que nos tomamos nuestra pinta de la noche, hicimos nuestros planes para el día siguiente, y regresamos al hotel.

Entrada a la Torre de LondresNuestro plan al día siguiente era ir a la Torre de Londres, a ver si nos regalaban algunas joyitas.  Ni mi hermana, ni Natalie ni yo la habíamos visitado, y como Raül lo había hecho hacía muchos años, nos pareció a todos un buen plan.  Lo que no nos esperábamos era el precio de la entrada; menos mal que Natalie y yo todavía tenemos carnet de estudiante, porque con él la entrada nos salió en 14,50 libras cada uno, y eso que declinamos realizar la donación adicional.  Pero como yo digo siempre, uno no se debe dejar amilanar por estas cosas, y hay que disfrutar de la vida, que sólo hay una.  Fue una visita interesante, aunque un poco corta, pues nuestro avión partía a eso de las 19:00 horas y teníamos que buscar nuestras maletas, comer, y viajar al aeropuerto.  Mi hermana quedó fascinada con los pedruscos reales, no me extrañaría que le haya pedido a Raül una Estrella de África.  La verdad es que siempre que veo esos excesos de joyas me quedo pensando para qué la gente quiere poseer estas exageraciones; supongo que soy medio comunista, aunque creo que lo que pasa es que yo preferiría gastarme el dinero viajando.  Raül, quien tenía algo de hambre, bromeaba con que los guardianes de la torre, los populares Beefeaters (aunque su nombre real es Yeoman Warders), son llamados “Comebueyes” en español, aunque el que quería comerse un buey era él.

Yeoman Warder o Beefeater en la Torre de Londres

Natalie con un Beefeater.

La torre Develin y el Tower Bridge

La torre Develin y el Tower Bridge (ojo, no se llama London Bridge).

Objetos robados de la Torre de Londres.

Se dieron cuenta un poco tarde de que les habían robado...

Después de ver las partes más antiguas de la fortificación, los interesantes grafitis de los antiguos prisioneros, y las joyas de la corona, nos dirigimos a la Torre Blanca (de Minas Tirith); el torreón y parte central del conjunto.  Aquí es cuando vimos cómo se aseguran los británicos el futuro de la corona y el Reino Unido.  Hay una leyenda que dice que si los cuervos llegan a abandonar la Torre de Londres, la corona y el reino caerán.  Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que al lado de la Torre Blanca hay unas jaulas donde guardan a unos cuantos cuervos.  ¡Qué listos!  Resulta que fue Carlos II de Inglaterra quien hace muchos siglos ideó el plan para evitar la caída de su reino, decretando que siempre debían haber seis cuervos en cautiverio en la Torre.  Esto es lo que pasa cuando no pones a unos buenos abogados a redactar el texto de las leyendas, que luego son fáciles de burlar.

La Torre Blance de la Torre de Londres

La Torre Blanca de Ecthelion.

Dentro de la Torre Blanca nos encontramos con una exposición de la armería real, la cual tenía cosas curiosas.  Por ejemplo, había una armadura de un joven Enrique VIII al lado de una realizada unos 25 años después, en la cual se veía todo el peso que había ganado el monarca.  Sí, no es nada nuevo esto de que uno se pone gordo mientras avanza la edad.  También vimos una armadura gigante de más de dos metros al lado de la armadura de un niño.  Por lo que tengo entendido, la muestra titulada “Fit for a King” es permanente, con lo cual debería estar allí cuando volvamos a ir la próxima década.

Armadura de Enrique VIII, cuando tenía sobrepeso

Un poco de sobrepeso nada más...

Llegados a este punto, el hambre de Raül era tal que amenazaba con comerse a un Comebuey y como no queríamos que lo metieran preso, terminamos nuestra visita y nos fuimos a comer cerca de Kings Cross, que era donde habíamos dejado nuestro equipaje.  Ese día almorzamos en Nando’s, un restaurante de origen sudafricano que Natalie y yo conocimos en una visita previa a Malasia, el cual se especializa en pollo asado picante, con salsa piri-piri.  Natalie es una fanática del picante, pareciera que fuese Mexicana, así que por eso le gusta comer allí de vez en cuando.

Nos volvió a tocar un retraso en el vuelo de regreso, lo cual sumado al cambio de horario (+1 hora) y el viaje en metro hasta la casa, hizo que llegásemos a eso de la 1:30 a nuestros aposentos.  Vamos, que al día siguiente éramos todos unos zombies en la oficina.  Pero pasamos un buen fin de semana, con buena comida, buena compañía, buen entretenimiento, y algo de turismo cultural, así que como suelen decir, sarna con gusto no pica.  En otra entrada comentaré sobre nuestros planes para el próximo año, pues obviamente queremos ir a ver algo de las Olimpiadas.  ¿Qué será, inauguración, clausura, nado sincronizado, gimnasia rítmica?  Sí, ya sé que los que he mencionado no son deportes muy masculinos que digamos, pero es mejor ser sincero y aceptar que el que manda en casa no soy yo… ;)

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7 pensamientos sobre “Comida china y cuervos en Londres

  1. Marilyn Diéguez

    ¡Qué decir! Me encantó… ¿Podré ir a Londrés en agosto-septiembre próximo? ¿Estará Totem todavía en escena? ¡Aún no he visto un espectáculo del Circo del Sol!
    Se lee de un tirón… me gustan los elementos de buen humor… jejeje.
    Te adoro…

    1. carloshod

      Seguramente podrás ir a Londres, la pregunta es si nosotros te podremos acompañar, jejeje. Supongo que sería más fácil si vamos un fin de semana, aunque tú podrías quedarte un rato más si quieres conocer mejor la ciudad.

      Los espectáculos del Cirque du Soleil no duran tanto en una ciudad: Totem ya estará en Estados Unidos a partir de marzo. Sin embargo, me fijé en otro show titulado Corteo, el cual estará en España para esas fechas: agosto en Alicante y septiembre en Sevilla.

  2. Maleny

    Olvidaste mencionar el atraco por dejar las maletas en la consigna de la estación, 8 libras cada maleta!!!

    1. carloshod

      Jajaja, es verdad, el hotel salió balato, pero luego no tenían consigna para dejar las maletas. Aunque la verdad por el precio al que nos salió el hotel, pagar 8 libras más no era nada…

  3. Marta

    Carlos Victor y Natalie. los felicito por tan excelante idea, de dejar plasmado todas las experiencias y aventuras de sus viajes, asi como tambien los comentarios de que lugares visitar. Pues son de gran ayuda. Felicidades y sigan escribiendo…..

    1. Carlos Ho D.

      ¡Hola Marta!
      Gracias por los comentarios alentadores, y ten por seguro que seguiremos con nuestras historias de viaje. ;)

  4. Pingback: Fotos de la semana Nº 44, octubre-noviembre 2011 | El perro viajante

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